Sympathy for the Devil, Stones + Godard

sympathtforthedevilRecordamos un disco de John Zorn titulado Godard, ça vous chante?, homenaje al autor francés, en el que se reconstruía a la manera del jazz mutante de Zorn la obra del cineasta, disco que traducido de manera un tanto apresurada sería ¿qué te cantas? o mejor qué te cuentas, Godard

Pues lo mismo le diríamos nosotros al parisino acerca de One plus One casi treinta años después, aprovechando que la FNAC la ha reeditado en DVD con el título de Sympathy for the devil en honor a la canción de los Rolling Stones que el director se encargó de destrozar con su película.

Vale que a todos nos gustó mucho Al final de la escapada y que nos hemos quedado embobados con Weekend, y sólo porque haya puesto ante nuestros ojos a Anna Karina ya merece la pena que hubiese dejado el Cahiers du cinéma por la cámara. Lo adoramos y reconocemos que es uno de los grandes, pero sólo por eso no nos merecíamos una obra como esta, metraje desperdiciado, una oportunidad tirada a la basura gracias al ego de Jean-Luc.


A pesar de que la idea es buena, la filmación sin artificios del proceso de grabación de la canción de los Rolling Stones, Godard confunde la gimnasia con la magnesia y se pierde a la hora de contar la historia, de la estructura y, sobre manera, falla con la experimentación con los cut-ups y los trozos descontextualizados, como en el trozo de los terroristas con las muchachas blancas, un auténtico desproposito que no debería haberse grabado por respeto a los Black Panthers.

Su intención de liberar el argumento, de dejar fluir la historia,no encuentra su objetivo y hace que la película se pierda en sus intenciones y resulte aburrida.

Quizá no se dio cuenta que los experimentos deben hacerse con gaseosa, pues consigue algo muy difícil, que se acabe odiando una canción tan fantástica como Sympathy for the devil, gracias a las infinitas tomas repetidas de grabación de los coros, de los aburridísimos tiempos muertos, por no hablar de su ideas descontextualizantes como la de los terroristas, que llegan a sonrojar.

Y es que con Keith Richards continuamente meditando se hace muy difícil dotar de sentido a la esencia del rock and roll: la vitalidad. Los Stones al natural son tan feos como nosotros y Godard ni consigue endiosarlos ni rebajarlos a seres humanos: los pone en formol. Y no obstante se le notaba fascinado, pero no sabemos si con ellos, con la película o con su propia imagen en el espejo cual narciso catatónico. Ni siquiera Axl Rose conseguiría tal destrozo.

Un auténtico peñazo de película al que sólo la curiosidad, el fanatismo o la arqueología justifican. Eso sí, anima a comprarse el Beggars Banquet, para recordar lo buenos que son ellos sin más historias de por medio.

Sitio Oficial | FNAC-Sympathy for the Devil

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Comentarios

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    loveof74
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    vaya truño no? que pena…a veces juntar buenos ingredientes no da como resultado un gran plato

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