Hanne Hukkelberg - C. C. Cajastur (Oviedo, 09-06-2007)

Dudo mucho que Ruta 66 hable de ella en algún momento, tampoco creo que Mondo Sonoro le preste atención y mucho menos Rolling Stone; sin embargo, la siempre exclusiva Rock de Lux podría incluso tenerla en portada algún mes. Fue Hanne Hukkelberg este año una de las sorpresas de Intersecciones, el ciclo o festival que organiza desde hace años la Obra Social y Cultural de Cajastur.

La noruega llegó con su banda y dejó boquiabierto a un público agradecido y abierto a cualquier propuesta por rara, extraña y vanguardista que parezca. La de Hanne Hukkelberg está a caballo entre una Beth Gibbons en solitario, unos Múm despojados de toda electrónica, unos Hooverphonic más jazzistas y una Björk menos alocada.

Con estos parámetros uno puede situar perfectamente a esta artista de voz frágil pero con una musicalidad que abruma. Y a su lado, arropándola, tenía a una banda polifuncional: un guitarrista que tocaba teclados, acordeón y steel guitar, un bajista que tocaba guitarra, un batería con formación y vocación jazz con una pegada verdaderamente sutil, y una multiinstrumentista que tocó metalófono, flauta travesera y fagot. Incluso había una bicicleta puesta del revés que fue utilizada como instrumento adicional en algún tema como Cheater’s armoury, moviendo su rueda de atrás, aplicándole a los radios una baqueta.

Con todos ellos más su piano, Hanne nos introdujo en un mundo imaginario en el que la banda sonora la componían músicas para tiovivos, carruseles y guiñoles con un toque muy naïf, a punto de punto de quebrarse como una brizna de hierba.

Su recital lo comenzó en clave onírica, transportándonos a otra dimensión más amable que la realidad con Berlin y Cast anchor, ésta con un precioso toque de pedal steel guitar. Pasó a los terrenos del jazz sin apenas solución de continuidad, dando a su voz un tono festivo en Professor, para tornarse después dramática como si fuera la cantante de Portishead en The Pirate.

El recital no tuvo ningún altibajo y hay que agradecer a la artista que lograra esa perfecta comunicación con los asistentes, que la jalearon hasta lograr de ella un segundo bis en el que reconoció que se acordaría del nombre de Oviedo.

El repertorio lo llenó con temas de sus dos discos: Rykestrasse 68 y Little Things, combinando sus temas con una armonía abrumadora. Consiguió emocionar con piezas delicadísimas como Obelix y Boble, con un elegantísimo acordeón mecido por las olas de una base electrónica, tanto o más que con la etérea The Northwind y la severidad de Break my body, una irreconocible adaptación de The Pixies.

Los dos bises no fueron de menos calidad instrumental. Primero se salieron por la tangente con una revisión de All day and all of the night , de The Kinks, pasada por su peculiar turmix de música de cámara, y después regresaron para regalar Words & a piece of paper, una pieza que nos dejó la piel de gallina.

Sitio oficial | Hanne Hukkelberg

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