Corcobado - Colegiata S. Juan Bautista (Gijón, 09-06-2007)

Mucho tiempo había pasado desde la última vez que Corcobado actuara por última vez en Asturias. Sus últimas giras no pasaron por el Principado y por eso la cita del sábado era una de las más esperadas del año.

Su nueva banda, de la que él se siente muy orgulloso, no había más que ver su cara durante la actuación para darse cuenta de ello, mantuvo un nivel altísimo durante todo el recital, estando a la altura de los míticos Chatarreros de Sangre y Cielo. Uno de ellos, el guitarrista leonés Javier Arnal, estuvo al frente de unos músicos que hicieron que el repertorio de esa noche pasara de bueno a soberbio.

La cosa pintaba bien ya desde que se conociera el escenario, la desacralizada capilla de la Colegiata San Juan Bautista, un lugar imponente para una imponente música que transciende las barreras de lo que convencionalmente llamamos rock. Porque Corcobado, que no deja indiferente a nadie, o se le quiere o se le detesta, no nos olvidemos tendría la categoría de un Tom Waits o un Nick Cave si no fuera un artista español.

En su concierto, que cerró inesperadamente el Festival Intersecciones, explotó todas sus aristas: la de crooner fibroso, la de rockero salvaje y la del escultor de versiones imposibles. Traía Corcobado un nuevo álbum, Editor de sueños, cuyas canciones se hicieron gigantes en directo.

Primero, prepararon la catarsis con Invernadero, un instrumental de rock ambiental que degeneró en caso sonoro con Corcobado ejerciendo de mago de la tormenta. Después, acudió a Diminuto cielo, esa joya hoy descatalogada que firmó con Manta Ray, hace once años. De él escogió Jugador, que a Nacho Álvarez, bajista de la banda gijonesa que estaba entre el público, debió de sonarle muy distinta, con un aire más tabernario del que tenía en origen.

El crooner de culto llegó con Desde tu herida, una de las más bellas canciones de amor que ha escrito este artista. Incluida originalmente en Agrio beso, un álbum perfectamente vigente y recomendable al que acudió más tarde para revisar Nieve roja.

Susurro y No quisiera fueron el bálsamo de un recital en el que comenzó a subir la tempertaura con Losing touch with my mind, una relectura de Spacemen 3 que la banda hizo suya. Casi llega el clímax con Catorce, uno de los cortes más hirientes de Arcoiris de lágrimas, bajando después el pistón en Si me matas, una bonita canción inédita que acompaña al montaje teatral Agrio beso.

Orquesta de perros aceleró de nuevamente el ritmo, llegando, ahora sí, el clímax con Corazón roto en 2.000 pedazos, del único disco de Demonios Tus Ojos. La recta final fue una pasada. El lado amable vino con The world we know, una versión de un éxito de Sinatra que clavó. Metió quinta con Todo empieza con un beso y sexta con Editor de sueños, lo mejor del concierto, donde Vera Acacio demostró ser una auténtica fiera con la guitarra slide.

El sprint final llegó con con la ferocidad de La navaja automática de tu voz, de Tormenta de tormento. Un bis era obligado y Corcobado y su banda regalaron Rosa, Rosa, una versión del cantante argentino Sandro, uno de los más populares en los años setenta, cuya adaptación mejoró con creces la canción original.

Sitio oficial | Javier Corcobado

¿Recomendarías este post? lo recomiendo no lo recomiendo

Comentarios

Deja tu comentario

Top 10

Autores / Comentaristas

Comentaristas

  1. Ivanzho Pepper 3 estrellas
  2. tool 2 estrellas
  3. SandMan 2 estrellas
  4. teje 1 estrella
  5. kurtcos 1 estrella
  6. gustarbox 1 estrella
  7. vetalpeo 1 estrella
  8. israelillo 1 estrella
  9. Kedume 1 estrella
  10. JaeT32 1 estrella

Suscríbete