Antonio Vega - Casino de Asturias (Gijón 06-03-2008)

Antonio Vega1 La verdad es que, repasando las fotos que hice ayer en el concierto de Antonio Vega, me dió un vuelco el corazón ante el deterioro físico que año tras año muestra el cantante madrileño. El otrora líder de Nacha Pop, un icono para miles de jóvenes entusiastas, es hoy un viejo prematuro, con ese color de piel enfermizo, esa cara que lo dice todo, encorvado, sin apenas dentadura, con la voz rota pero con una clase que ya la quisieran muchos jóvenes.

Que a Antonio Vega se le quiere y mucho no es algo que me invente. No se entiende sino cómo el año pasado en su concierto en el Teatro Filarmónica de Oviedo el público le aplaudió a rabiar estando en un estado bajísimo de forma, con poquísima voz y como ido en el escenario.

Lo de anoche en la Sala Acapulco del Casino de Asturias tuvo otro color. Antonio Vega venía acompañado de dos de sus músicos: Basilio Martín a los teclados y Jorge D’Amico a la guitarra, un formato de trío semiacústico en el que sus canciones tomaron otra forma y en el que pareció encontrarse más cómodo.

Antonio Vega2 Arropado por más de trescientos incondicionales que agotaron las entradas, Antonio Vega repasó algunos momentos de su carrera en solitario, haciendo unas pocas incursiones en el legado de Nacha Pop. Ese inmenso cancionero que ya tiene la categoría de atemporal y debería ser venerado por las jóvenes generaciones.

No esperábamos un largo concierto y así fue, en casi una hora y diez canciones se marchó al camerino dejando a todos con la boca abierta, medio noqueados por la tremendísima velada a la que habíamos tenido la suerte de asistir. Pese a su estado físico deteriorado, se tuvo que sentar a mitad del recital con evidentes muestras de cansancio, Antonio Vega volvió a mostrar un magnetismo que no le habíamos visto hace muchísimo tiempo.

Cantó con una sensibilidad que en algunos momentos puso los pelos como escarpias a los presentes y a la guitarra eléctrica le sacó los mejores acordes, tocándola sin púa, y tuvo detalles de genialidad en Se dejaba llevar, Ángel caído o La última montaña, lo más eléctrico de la noche.

Antonio Vega3 Se olvidó de 3.000 noches con Marga, privándonos de escuchar Ángel de Orión, pero a cambió nos regaló versiones mágicas de El sitio de mi recreo y Estaciones, y cinco piezas de Nacha Pop: Lucha de gigantes, donde estuvo a punto de romper la voz, la nostálgica Desordenada habitación y la emocionante Chica de ayer.

Para el bis se reservó una imapagable versión piano-bar como la versión original del maxi de Una décima de segundo, Seda y hierro y Atrás, otro viaje al pasado que volvió a traer la sonrisa al artista y al público, que se marchó satisfecho a casa.

Sitio oficial | Antonio Vega

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    No quiero dejar pasar otro año sin ver a este hombre en directo… Qué cascado está y qué grande es el jodío…

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