Festivales (En contra)

probertoj 12 marzo 2008 6 comentarios

Festivales, no gracias

Mi compañero Koala ha expresado su postura a favor, pero es hora de decirlo alto y claro: los festivales son perjudiciales para la salud del consumidor y, además, se están cargando los conciertos. Trataré de ser conciso en cada una de las razones que hacen de un festival un peligroso (aunque atractivo) camino para promotores de conciertos, grupos y aficionados.

Y un disclaimer antes de comenzar: sí, este año también voy a ir a un macrofestival. Al único del que puedo salvar varios (no todos) puntos negativos de los que explico a continuación: el Primavera Sound. Y, en cualquier caso, es en los festivales pequeños donde podemos encontrar la salvación: aún están hechos a la medida del ser humano:


  • Los precios:

  • Los festivales siguen siendo una opción barata para ver a muchos grupops, pero sólo si sacamos la división entre precio total y grupos. Porque si nos fijamos únicamente en el precio total, es para asustarse. Hace 11 años, el FIB valía poco más de 8.000 pesetas. Hoy cuesta, al cambio, casi 30.000. ¿Tanto ha subido la vida? ¿O es sólo ese aumento de precio parte de la burbuja festivalera?
    Desde hace unos años, irte a más de un festival en el mismo verano es una opción limitada a unos pocos afortunados de tener un sueldo decente y pocos gastos mensuales. Y, cuidado, que cuando hablo de precios no me refiero solamente a los de los abonos o las entradas de día (que se disparan aún más), sino también a los de los servicios que encontramos dentro de los recintos.
    ¿No os parece un tanto ilógico que en festivales patrocinados por marcas de cerveza, pedirte una birra (aguada, por cierto) te salga a precio de oro? ¿No se supone que si Heineken o Estrella Damm están patrocinando el evento las bebidas podrían sacarse a mejor precio? Alguien se está haciendo de oro con nosotros y sólo la guerra por conseguir los artistas más renombrados (que ha disparado los cachés) está recortando sus beneficios, porque el espectador es una vaca de la que nunca se deja de ordeñar.

Monegros


  • Los servicios:

  • Llevamos ya suficientes años con festivales en España como para que varios de ellos se hayan puesto las pilas, para que traten mejor a los asistentes, pero ¡qué va! El aumento de precios no ha supuesto una mejora de los servicios e instalaciones de la mayoría de los eventos.
    Los baños siguen siendo escasos, las filas se multiplican para todo (en serio, ¿de verdad cuesta tanto poner cinco puestos de comida más? ¿Hay que estar pegándose por conseguir una hamburguesa?), los alimentos que nos dan son escasos en cantidades y de una calidad discutible (en Benicassim sale más a cuenta comprarles a los jipis y punks de fuera, con eso lo digo todo), las zonas de acampada son geniales si lo que te va es irte de aventura al desierto y, en general, hay una falta de respeto absoluta hacia el que paga, porque casi nada está a la altura del precio. Vale que vamos a escuchar música, pero ¿se nos tiene que tratar como apestados?


  • Están hasta arriba:

  • Lo cual, seguramente, demuestra que como consumidores nos tragamos lo que nos echen. Pero si ya de por sí las instalaciones no están a la altura, el exceso de aforo las convierte en auténticas torturas. Hay conciertos en los que no puedes ver ni oír absolutamente nada, porque literalmente estás aplastado por una masa de gente que, ¡ay!, a veces simplemente pasaba por allí.
    Personalmente, he vivido situaciones esperpénticas de gente que ve a un grupo porque los otros que hay en ese momento no le gustan y, claro, tampoco es que estén muy interesados. Entre los apretones y las ganas de matar a los de mi alrededor, algunas bandas de las que esperaba mucho se me han atragantado y no las he podido disfrutar nada.

  • La exclusividad:

  • ¿Qué? ¿Que pensáis que sólo critico a los festivales por lo que no son los conciertos? No, no. Tampoco me gustan nada los contratos de exclusividad que tiene que firmar los artistas y que impiden que luego vengan a España en sus giras europeas. A muchos ya no se les puede ver en una sala pequeña o mediana, donde brillarían mucho más.
    Y lo que es peor, tanto festival va a conseguir que nos carguemos algo que costó mucho lograr. A finales de los 80, era casi una utopía ver a muchas de las bandas extranjeras tocando en salas de aforo medio en España. Sencillamente, no contemplaban nuestro país como lugar de paso. Ahora, muchas ya sólo lo ven como el lugar donde ganar pasta con los festivales”. Si algún día la burbuja se pincha, ¿volveremos a la nada anterior?

  • La duración de los conciertos:

  • La mayoría de los conciertos de los macrofestivales son un coitus interruptus. vale, vemos a grupos míticos, pero tocando versiones reducidas de sí mismos. Un ejemplo muy frustrante para mí: en el maravilloso concierto que The Wedding Present dieron en el Primavera Sound 2005, su set se vio recortado en hasta seis canciones. Claro, con cosas así siempre te quedas con ganas de más. Pero la tiranía del horario impide los bises. ¿Compensa ver una hora y media de The Cure cuando sus conciertos en solitario duran tres horas? En mi opinión, no.

  • El stress:

  • Unido al lío horario está ese batiburrillo que te obligan a hacer con tu vida. Antes de ir al festival, ves el cartel y te das cuenta de que de los 120 grupos que tocan, hay 70 que te apetecen ver. ¡En tres días! Es materialmente imposible y aunque hagas planes y hojas de ruta con la mejor de las voluntades nunca puedes cumplir con la mayoría de ellos.
    En los macrofestivales, el espectador corre el riesgo de sentirse aún más estresado que en su día a día. ¿De verdad no vas a ver a Iggy Pop porque tocan Shellac? ¿Te vas a perder al Sr. Chinarro presentado su nuevo disco, porque en la carpa toca noséquiénnosécuántos?

  • ¿Orgías, Koala? Pero si ya no hay sexo en el barro…:

  • Esto es así. Ves a los hippies de Woodstock y da gusto: torsos desnudos, pechos al aire, sexo y música. Paz, hermanos. Ahora, vas a los festivales y todo es ordenado y cuadriculado. A lo sumo, te puedes llegar a dar un masaje en algún stand promocionado (Otra duda: ¿por qué todo está patrocinado? ¿No hay posibilidad de respirar sin un logo en la frente?). Los festivales, hoy en día, son demasiado ‘normales’. Aunque luego lo piensas y ves en qué acaban los que se salen de esa normalidad (Festimad 2005, por ejemplo) y piensas: “Virgencita, virgencita, que me quede como estoy”.

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Comentarios

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  • 1 Imagen de www.gravatar.com
    versvs | www.versvs.net
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    Todo bien, tienes mi voto para el 2012, excepto el final: los problemas de festimad 2005 no fueron por falta de patrocinadores o porque no fuera normal. Yo sobreviví al desierto de la cantueña.

    El problema es que la organización apretó con los horarios (algo que comentas) y habían planeado una fiesta de música electrónica después de los conciertos. Hubo problemas con el escenario, retrasos… y en un momento de la noche, como la gente que estaba fuera daban mucho por saco, pues cometieron el error de abrir la puerta, porque bueno… la gente dentro estaba cabreada, pero cuando sabes que de tu vandalismo depende que toquen las bandas te controlas. No era barato entrar.

    Fueron la gente que entró luego (la entrada a esa fiesta fue libre), que no tenía nada que perder, los que comenzaron los destrozos…

    Eso sí, el que se crea que yendo a un festival en 2008 va a cometer un acto de rebeldía como hace 40 años fue meterse en Woodstock, que siga drogándose porque los festivales son cadenas de montaje para jóvenes que, como no les alcanza para vivir por su cuenta, viven con sus padres y ahorran algo de dinero que gastan para consolarse así. Triste, pero cierto.

  • 2 Imagen de www.gravatar.com
    probertoj | www.hipersonica.com
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    Versvs, el último punto es medio en broma (excepto lo de que todo está patrocinado, que es algo que a mí me da mucho yuyú). Sé cuál fue el error de Festimad 2005, pero es curioso que el último Woodstock también acabase a hostias.

    En cualquier caso, en Glastonbury sí hay barro, pero poco sexo y mucha mierda.

    "Cadenas de montaje para jóvenes". Totalmente de acuerdo contigo.

  • 3 Imagen de www.gravatar.com
    oscar72
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    Estoy totalmente de acuerdo y uno de los puntos que más me jode es la "exculsividad" de los grupos. Y por supuesto, el precio de la bebida y la comida es exagerado !!!
    De momento, si voy a alguno es al Primavera Sound y porque es en mi ciudad pero según el listado de grupos, si coincide, cogeré una entrada de un dia.

  • 4 Imagen de www.gravatar.com
    manolodominguez
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    pues lo de la exclusividad es un fastidio… especialmente para los que no vamos a macrofestivales. aunque si tengo que esperar a que artistan internacionales vengan a sevilla (bueno, vale, un poco de verdad si hay en que no estamos tan mal tampoco), con la mayoría da igual si han firmado uno de esos pactos con el diablo o no.

    yo creo que prefiero siempre una sala pequeña, entre otras cosas porque uno no tiene edad de pelear para conseguir estar a 100 metros de distancia del escenario ni se puede permitir el lujo de pasar dos noches seguidas en una canadiense, pero tener en 3 días la posibilidad de ver en directo a más grupos de tu gusto que en el resto del año creo que puede ser demasiado peso en el otro lado de la balanza.

  • 5 Imagen de www.gravatar.com

    ¿Pero de verdad creeis que los festivales son más caros que los conciertos únicos? Yo creo que sólo con lo que nos costaría ver a los diferentes cabezas de cartel ya superaríamos bastante el precio de un abono, y en cuanto a la bebida que en una sala normalmente te cobren 3 euros por un botellín de cerveza y durante el concierto lo suban a 5 ó 6, eso sí que es una tomadura de pelo.

    El tema de los servivios e instalaciones también pienso que ha mejorado bastante. Dos ejemplos: el Azkena de Vitoria y el Bilbao BBK Live en ese aspecto no se les puede reprochar nada. Apenas hay colas, los baños limpios, una amplia oferta a la hora de comer algo… Hombre, si intentas ir a mear en el momento que termina el concierto de Metallica sabes que va a ser imposible. Igual que es inevitable que en determinados momentos se colapsen los accesos al recinto, pero también pasaría si tocaran en un gran estadio en el centro de la ciudad.

    Claro que si el tema es que preferimos ver a nuestras bandas favoritas en salas con aforo para 100 personas, yo también me apunto.

  • 6 Imagen de www.gravatar.com
    P. Roberto J.
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    Koala, está claro que, haciendo la división, los festivales no salen caros. Pero sí son eventos con los precios hinchados, en los que ves conciertos reducidos (de hora y media como mucho), con un sonido generalmente leonino y con pocas posibilidades de tener sintonía con el artista por los factores externos.

    Los servicios han mejorado, cierto, pero no al mismo nivel al que han subido los precios. Se sigue maltratando al espectador, muchas de las filas son evitables y hay servicios (la comida, los baños portátiles) que, en número, están muy por debajo de lo que sería lo mínimo exigible. Está claro que no vas a estar como en casa, no es eso lo que pido, pero que te puedas llegar a perder un concierto entero por pedirte un trozo de pizza debería estar penado. Y a mí me ha pasado no una ni dos veces.

    Como siempre, hay festivales mejor planteados que otros. El Azkena, en este sentido, ha sabido crecer muy bien. Benicassim no. El Summercase tampoco. El Primavera Sound sí, pero es que éste es un festival tremendamente urbanita y tiene a su favor un recinto tan bien planteado como el Forum, con mucho espacio y sin apenas agobios.

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