Hipersónica

Nos hemos vuelto comerciales

Espanto – Cantando en tu siesta

Espanto cantando en tu siesta

Ya en 2006, en Hipersónica hablábamos del pop sencillo y arrebatador de Espanto, un dúo logroñés de nombre chungo, pero talento a raudales. Y en la selección de lo mejor del primer semestre de 2007, yo no dudaba en incluir su cuarta maqueta, la de versiones, entre nombres ya establecidos. Ahora que Birra y Perdiz les han editado, en cd-r cuidado, su debut, es hora de volver a insistir.

Cantando en tu siesta recupera canciones de las cuatro primeras maquetas del dúo logroñés con una selección acertada (pese al olvido de La barca, preciosa versión del Tugboat de Galaxie 500 con citas a La Insidia) y una nueva remasterización. O mejor dicho, una primera remasterización, porque hasta ahora estas canciones habían pasado del ordenador casero con el que graba la banda a los cd-r´s que les servían de soporte para las maquetas. Supongo que será hasta cierto punto absurdo hablar de si el sonido mejora, porque es obvio que sí y porque dudo que a alguien aparte de a mí mismo, pero también es cierto que no siempre acaba de funcionar: Miedo a las cosas normales pierde algo de punch por no sé exactamente qué.

Es absurdo quejarse: al fin y al cabo, esto es baja fidelidad en estado puro. Espanto son caseros hasta más no poder. Sus canciones no suenan a estudio, sino a la intimidad del hogar. A cambio de un sonido que muchos consideraran raquítico (cómo si tuviese algo de malo), ellos también se acercan a tu propia intimidad.

Sí, suenan lo-fi, pero las canciones de Espanto son alta fidelidad en nuestros corazones: odas al paso del tiempo y la obsesión de esta modernez por cambiarlo todo (La obsolescencia del producto); hits sobre madres solteras, a la vez profesoras de primaria; canciones sobre lo imposible de leer los mapas y lo fácil que es perderse por el monte (por el real y por el metáforico). En resumen, una visión del pop absolutamente diferente, desde una perspectiva que muy pocos comparten. Ya lo admiten ellos en Daltonismo: ¿Quién te iba a decir que serías así, que lo azul era blanco, lo blanco era negro, lo negro era gris?

Las canciones de Espanto son una caricia, pero no de las blandas, sino de las suaves, de las de amor real, de las que llevan ocultas mil intenciones y muchas horas de convivencia encima. A su primer disco, como a sus cuatro maquetas de las que selecciona las canciones, es muy fácil quererlo. Porque además de tener el aroma de las cosas mínimas, hechas con pasión y sin grandes pretensiones, posee algunos de los fogonazos en forma de palabra más certeros que yo haya escuchado en los últimos tiempos:

“A morir atragantado con la espina del pescado, tu carné en una alcantarilla, a encontrarte con tu ex besuqueando a alguien que es mucho más guapo que tú (…) Miedo a las cosas normales, no a las sobrenaturales”

Un simpático empleado me lo dijo: Tíralo; el modelo es tan antiguo… como los chistes que me contó, como la flor que me regaló, como aquel dulce que preparó. Todo se pasó.

Cuando estemos muertos ya descansaremos, tumbaditos bajo un árbol y una cruz, pero hoy preferiría ir a una fiesta (…) Tiempo habrá de sobra para el rock.

La demoledora Las Mantas, la grandísima versión de Magnetic Fields, la casi donostiarra Brigada de rescate… Todas las canciones de este disco son oro puro que se merecerían, por ejemplo, la produción de Ibon Errazkin. Ójala llegue algún día. Ójala Espanto puedan convertir su magnífico presente en un futuro lleno de canciones para nosotros.

Pongamos que a Espanto les gustan Television Personalities (convierten al castellano a la chica que lo tenía todo en la del millón en la canción extra del cd), Stephin Merrit y Jonathan Richman. Pongamos que son unos apasionados de lo más ínfimo del indie. Pongamos que, además, saben tratar a las letras de las canciones como se merecen. Póngamos que son uno de los grupos de tu vida y aún no lo sabes.

Discográfica | Birra y Perdiz
Myspace | Espanto