Bunbury - Hellville De Luxe (en contra)

koala 07 octubre 2008 1 comentario

Bunbury Hellville de Luxe en contra

Llámate Dylan y échate a dormir. Publica cualquier canción que tengas por ahí en un papel arrugado, ni se te ocurra vaciar la papelera, tus fans son incondicionales y tragan con todo. Lo mismo ocurre con Bunbury, o te gusta mucho, mucho, o no le soportas. Yo soy de los primeros, prefiero su aventura en solitario que acompañado por los Héroes del Silencio y hasta defiendo su tiempo en esas cerezas que tantas veces he degustado durante los dos últimos años y a las que sigo sacando mucho jugo.

Tenía muchas ganas de visitar su Hellville De Luxe, de conocer que tiene que contarnos ahora y oírle dejarse el corazón, pulmón y otras vísceras en cada estrofa o desgarrador estribillo y yo poner a prueba las mías con él. Pero esta vez no hay sopresas. Me parece que Bunbury ha vuelto cansado, derrotista, perdido en el camino e incapaz de alcanzar esa complicidad y momentos de climax que alcancé en cada uno de sus discos y que aquí, por más que busco, no he conseguido encontrar.

Tampoco quiero decir que sea un mal disco, es correcto, pero al menos yo esperaba algo más. Un paso adelante, rizar el rizo, no tener la sensación de que esto es más (y peor) de lo mismo, pero sobre todo no pensaba aburrirme, ni terminar la función sin haberme conmovido. Con otros casi no me hubiera importado, pero a un espíritu creativo como Bunbury hay que pedirle nota y aquí creo que no llega al De Luxe.

Porque me parece su disco menos arriesgado y lo hubiera entendido mejor tras la disolución con Héroes del Silencio y no ahora que ya ha dejado muy claro ser capaz de hacer lo que le da la gana. Lo veo más como once canciones independientes que como obra conjunta. No entran a la primera y alguna de ellas tampoco hubiera sido necesario que hayan entrado pues nunca se quitarán ese horrible disfraz de relleno. Temas largos, demasiado repetitivos y el paso del tiempo (tema tan recurrente para todos los que acaban de sobrepasar la barrera de los cuarenta) como leitmotiv y culpable de todas nuestras frustraciones, como si aún no les quedara media vida para poder cambiar.

Empieza rockero, el Bunbury más cercano a la banda que le dio la fama guardando perfectamente las distancias. ‘El hombre delgado que no flaqueará jamás’, su primer single, despista, ya que no volveremos a encontrar esta descarga de energía en todo el disco a pesar de seguir apostando por el rock en los siguientes temas.

Se acerca a Calamaro (nuestro otro Dylan) en ‘Porque las cosas cambian’ (Imeem), con letras menos elaboradas ‘Bujías para el dolor’ y más inocentes ‘Hay muy poca gente’ que en otras ocasiones y dejando claro que, aunque resuelve la papeleta, no es este el terreno en el que mejor se desenvuelve o ya está demasiado saturado para poder destacar en él.

Pero a mitad del disco la vieja y ruidosa moto en la que ha llegado casca y la deja abandonada para continuar su viaje tranquilamente a caballo, deteniéndose a disfrutar de cada pincelada y personaje que va apareciendo en ese paisaje de la Norteamérica más profunda que todos conocemos a pesar de no haber estado allí y el trayecto resulta ahora mucho más enriquecedor.

‘Doscientos huesos y un collar de calaveras’ (Imeem) marca el nuevo ritmo a seguir y las coordenadas espacio-temporales en las que nos movemos. Su única aproximación a las fronteras latinas es ‘Irremediablemente cotidiano’ y en ‘Canción cruel’ (Imeem), la que considero la mejor canción de todo el disco, puedo imaginar a un Bunbury cowboy batiéndose a duelo con el temido tiempo en una batalla igual de perdida que la que he entablado yo con probertoj. Al final unos escucharemos este disco mucho, mucho, y otros ni le darán la mínima oportunidad. Podemos ahorrarnos las balas esta vez.

En ‘Todos los haremos mejor en el futuro’ cambia de sombrero y se pone prestado el de Tom Waits y sigue avanzando ya a pie, para detenerse ‘Aquí’ (Imeem) donde se despide quedándose con un banjo, acordeón y bandolina que se le han ido uniendo. Justo en el lugar en que que apetecía seguir adelante y cuando más pereza da volver a empezar y hacerse otra vez el duro, pero hasta Dylan lo ha hecho alguna vez.

Sitio Oficial | Bunbury
Vídeo | YouTube
Más en Hipersónica | Hellville de Luxe

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Comentarios

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    ancafe
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    Canción cruel es la mejor del disco junto a Bujías para el Dolor… sin duda

    a mi me encanta este disco (que no su título)

    ahora a comprarme el vinilo

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