Hipersónica

Nos hemos vuelto comerciales

Metal Church – This Present Wasteland

Metal Church

Sin la tenacidad de Kurdt Vanderhoof la historia de Metal Church se hubiera acabado hace mucho tiempo, porque tras la refundación de la banda en 2004 con su vuelta con The Weight Of The World no parece que vayan a marcharse en algún tiempo.

Como todos los amantes del heavy saben, Metal Church nunca fue un grupo de trash metal tal y conocemos éste estilo al cien por cien sino que siempre bebieron del heavy metal ochentero británico (NWOBHM), de aquella oleada de la que salieron Saxon o Iron Maiden.

Metal Church siempre han estado en una segunda fila, esperando a dar el gran salto que nunca llegó y, claro está, nunca llegará, porque la gloriosa época en la que el fallecido David Wayne era su frontman es ahora una entrada en las enciclopedias del heavy metal.

Ronny Munroe es desde hace tres discos, incluido éste, el voceras del grupo y en This Present Wasteland, cuya portada tan ‘milletiana’ creo que es una genialidad, deja claro que es un gran vocalista y se ha ganado a pulso el puesto. Llama la atención o, mejor dicho, salta al oído que los primeros seis temas del disco están cortados por el mismo patrón: riffs monolíticos, ausencia de estribillos, voces muy rígidas y una impresión general de desasosiego en el conjunto.

Son claro está los Metal Church de siempre aunque con su sonido característico ‘protopower’ pasado por el tamiz de una producción moderna. Los que seguimos al grupo nos encontramos con un disco para disfrutar de principio a fin y mover la cabeza hasta el esguince cervical.

Me parece mucho mejor que A Light in the Dark, su última entrega, y comparable, aunque ahí los más seguidores me llevarán la contraria, por ese trabajo tan técnico de las guitarras a cualquier de sus clásicos como su debut de título homónimo, The Dark o Blessing in Disguise.

El corte más amable a mi entender es ‘A war never won’ (Imeem) pero los más fanáticos disfrutarán de lo lindo con un gran medio tiempo como ‘Deeds of a dead soul’ (Imeem), que comienza con unos teclados bastante misteriosos y oscuros que aparecen poco después de nuevo, o ‘Monster’ (Imeem), un tema que debería convertirse en obligatorio en su repertorio, aleja al grupo del trash, si bien en ‘Crawling to extintion’ (Imeem) nos muestra a los Metal Church más trashers.

En resumen, el quinteto norteamericano, que ha perdido al guitarrista Jay Reynolds por problemas con la justicia en beneficio de Rick Van Zandt, está plenamente capacitado para abrirse paso a codazos en el cada vez más difícil cuadrilátero del heavy metal internacional.

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