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10 canciones para engancharse al blues (I)

Robert Johnson

El blues es un género que me apasiona. Un buen blues te toca la fibra profundamente, sirviéndose apenas de unos pocos acordes y escalas, libre de todo aquello que termina por resultar superficial. En particular, me inclino sobre todo por los bluesmen que estuvieron en activo entre los años 20 y 40 (Robert Johnson, Blind Melon Jefferson, Sonny Boy Williamson), porque es en ellos donde se encuentra la esencia de esta música que nació en las plantaciones de algodón de EE.UU.

Sus raíces hay que buscarlas en la música africana que muchos emigrantes llevaron a esos campos de algodón. Lo que en principio eran cantos para distraerse durante las largas jornadas de trabajo, acabó convirtiéndose en todo un fenómeno cultural que se extiende hasta nuestros días. La introducción de los instrumentos eléctricos durante los 40 y los 50 no hizo sino ampliar las posibilidades del blues.

Actualmente, hay buenas bandas que recuperan el espíritu melancólico y errante de los viejos bluesmen, como The Immortal Lee County Killers o los North Mississippi Allstars, que han ido recogiendo por el camino influencias del punk, el r’n’r, etc. Con esta lista me gustaría animaros a sumergiros de lleno en el blues a través de unos cuantos ejemplos, extraídos de diferentes etapas de su historia.

1. Robert Johnson – Sweet Home Chicago

Cuenta la leyenda que, durante unos de sus viajes, Robert Johnson se encontró con el diablo en un cruce de caminos. Allí le vendió su alma a cambio de tocar el blues como nadie lo había hecho hasta entonces. Aunque no sea más que una leyenda, lo que sí es cierto es que Johnson es el paradigma del bluesman atormentado y errante capaz de embrujar a sus oyentes tan sólo con su voz y su guitarra. Sus grabaciones son el primer paso obligado para cualquier persona que quiera conocer las raíces de este género. Además de ‘Sweet Home Chicago’, tiene otras interpretaciones geniales como ‘Cross Road Blues’ y ‘I Believe I’ll Dust my Broom’.

2. John Lee Hooker – Boom Boom

Aunque nació en Mississippi, la carrera de Hooker empezó a destacar en la ciudad de Detroit. Su música es esencial para comprobar la evolución del blues tradicional al blues eléctrico que comenzó su andadura en los años posteriores a la 2ª Guerra Mundial. Por encima de su voz, lo importante de Hooker es su técnica con la guitarra, sus riffs pegadizos y primitivos, a pesar de todo. En aquella época, el blues empezaba a despojarse un poco del halo de melancolía que lo caracterizaba y a abrirse a ritmos más dinámicos, aptos incluso para el baile.

3. Charley Patton – Some of These Days

Muchos consideran a Patton como el padre del blues del Delta del Mississippi. Como suele pasar con los bluesmen, su fecha de nacimiento no está del todo clara, aunque todo apunta a que nació entre 1887 y 1891. Sus letras desgarradas y melancólicas, así como sus profundas entonaciones, sirvieron de inspiración para multitud de artistas que surgieron entre los años 30 y 40. Una de sus canciones, ‘Pony Blues’, fue incluida hace un par de años en el Registro Nacional de Grabaciones estadounidense, que selecciona para su conservación canciones que se consideran significativas por su valor cultural, histórico o estético.

4. Jelly Roll Kings I Din’t Know / Road of Love

Este trío es uno de los mejores ejemplos de la evolución del blues del Delta. Comenzaron su andadura en los 70, y en 1979 grabaron su primer disco, Rockin’ the Juke Joint Down. En este vídeo podéis escuchar los dos primeros cortes de este estupendo álbum, que fusiona a la perfección la tradición del blues con las corrientes más innovadoras. Ritmos enérgicos, armónicas desenfrenadas y mucha, mucha diversión. Por supuesto, también hay hueco para temas más introspectivos y otros instrumentales.

5. William Harris – I’m Leavin’ Town

No se sabe prácticamente nada sobre la vida de este bluesman; ni sus fechas de nacimiento y defunción, ni los lugares en donde vivió. Su legado se limita a nueve canciones que fueron grabadas en dos sesiones, esto sí está comprobado, en 1927 y 1928. Estas sesiones tuvieron lugar en Alabama e Indiana, respectivamente. Han pasado, pues, 80 años desde que se grabó esta ‘I’m Leavin’ Town’, pero el paso del tiempo no han mitigado la fuerza y la atmósfera que transmite a quienes la escuchan.

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