Hipersónica

Nos hemos vuelto comerciales

The Pains Of Being Pure At Heart – S/T

The Pains of Being Pure At Heart

Desde que se formaron en 2007, el nombre de The Pains of Being Pure At Heart ha estado cada vez más en boga. Poco a poco, single tras single y pasito a paso, la banda se ha ganado la fama de los corrillos indiepop. Normal: hasta cierto punto era lógico que se tratase con cariño a un grupo que recogía lo mejor de la herencia noise-pop con buen tino y canciones deliciosas.

Claro que no es lo mismo foguearse en formato corto, donde los hits brillan más y los resbalones (si los hay) pasan por boutades que pelearse con un disco. La prueba de fuego que tenían por delante era de órdago. Para los neoyorquinos, jovencísimos y perfectos en las fotos Alex, Kip, Kurt y Peggy la dificultad era igualar los hits de los singles previos y no perder fuelle en ningún momento. Demasiado peligro para cualquier debutante, por muy pizpireto que quiera mostrarse.

¿Y bien? ¿Prueba conseguida?

No hay duda, el disco homónimo (o sin título) con el que The Pains of Being Pure At Heart se lanzan al vacío es de los de notable muy alto. No sólo recupera alguna de las mejores canciones de sus singles previos, sino que se dedica a insuflar vida al meneo de épocas pasadas. Ya llevábamos viendo desde hace tiempo que tocaba recuperar a My Bloody Valentine, a los Pale Saints y a otros amantes del ruido como motor de la canción pop, pero no sólo hay que saber copiar o hacer caligrafía sobre partituras pasadas: se trata, sobre todo, de conseguir que lo que se hace suene a hoy, a aquí y a ahora.

Casi todas las canciones de The Pains Of Being Pure At Heart lo consiguen: son presente. Un momento tan vivo y tan actual como el que dibujan ‘Young Adult Friction‘ o ‘A Teenager In Love‘. A veces les quedan demasiadas pegadas a lo que ya esperábamos: ‘This Love is Fucking Right‘ te la sabes de memoria antes de cumplir tres segundos. Le pesa también a ‘The Tenure Itch‘, demasiado déjà vu para quienes en los 80 estuvieron colgados del underground, de eso que los americanos colocaron a la izquierda del dial.

Calificación The Pains: 8'1Son las pegas menores de un disco con demasiado pasado a sus espaldas pese a ser un debut. Puede que en la mitad del disco, un par de canciones se deslicen por la senda de lo esperado, de lo que simplemente repite patrones. Pero da igual: este disco gustará a quienes añoren la deslavazada maestría pop de los Pastels, a quienes hayan soñado alguna vez con unos Belle & Sebastian ruidosos o, en general, a los que piensen en la electricidad y en el muro de feedback como la fórmula secreta de la eterna juventud. Lástima de horrible portada.