Hipersónica

Nos hemos vuelto comerciales

Black Lips – 200 Million Thousand

Black Lips

Dicen en ClashMusic que “una banda con gente que se mea en sus propias bocas en directo merece un diez sobre diez en cada disco futuro que saquen”. Black Lips son esa banda y, mirado desde esa perspectiva, uno podría hasta firmar esa frase. Pero lo cierto es que sus discos no son tan geniales como para llevarse un 10, aunque 200 Million Thousand demuestren que tienen munición de sobra en ese garage de pop malsano con el que nos acribillan en sus directos.

Y aunque no se meen en la boca (o no se les oiga hacerlo), su nuevo disco suena muy vivo, muy directo. Casi a carne cruda. O eso al menos es lo que parecen masticar en los silencios de las canciones, antes de ponerse a escupir o cantar o lo que sea que hagan. No son nada originales, y de simples tienen lo que queráis, pero son divertidísimos. Mucho.

Canciones como ‘Drugs‘ o ‘Trapped in a Basement‘ tienen esa sangre que a menudo se echa a faltar en el rock de hoy en día. Están destartaladas, han sido golpeadas, aporreadas, en vez de tocadas y suenan desafiantes. Puede que haya pose, pero no se les nota y, además, da bastante igual. 200 Million Thousand tiene sangre corriendo por sus venas y la transmiten al oyente. Es sangre viscosa, sucia y nada sintética, pese a que llevan un tiendo destilandola. Punto pelota.

Los Black Lips son psicodélicos o lo serían si quisiesen aprender a tocar como es debido. Son un nugget pasado de fecha, pero bañado en salsa barbacoa porque queremos seguir mordiéndolo. Son un subidón de algo raro, un viaje que llega a lo insospechado en canciones como la arrastrada ‘The Drop I Hold‘.

Black LipsSon como unos Troggs de cuarta generación, pero como hoy en día parecemos empeñados en estancarnos en otros ídolos de los 60 mucho menos asilvestrados, se les agradece que traigan lo que traen bajo el brazo. Incluso aunque sean conciertos con meadas (¿las esperamos para el Primavera Sound?).