Hipersónica

Nos hemos vuelto comerciales

Especial Faith No More: The Real Thing

Faith No More están de vuelta once años después de su ruptura, y por tanto todos los aficionados al rock estamos de enhorabuena. Quienes no tuvimos oportunidad de ver a esta mítica formación durante su primera etapa en activo, ya nos frotamos la manos ante la segunda oportunidad que han decidido concedernos en forma de reunión para una gira veraniega.

¿Pero qué hace a Faith No More tan especiales, tan dignos de alabanza por miles de seguidores en todo el mundo? Vamos a intentar descubrirlo a través del repaso especial a su discografía que vamos a realizar durante los próximos días, al que doy el pistoletazo de salida hoy mismo con mi favorito personal de la banda, The Real Thing.

Como habrán advertido los seguidores del grupo, éste no es el primer disco que editaron, sino el tercero. Hemos decidido empezar esta retrospectiva con la llegada del vocalista Mike Patton a la banda, en sustitución del problemático Chuck Mosely, por tratarse de la etapa más brillante de la banda y la que realmente vale la pena recuperar en detenimiento. No obstante, We Care a Lot y, especialmente, Introduce Yourself, son discos que merecen sus escuchas.

Centrándome ya en este The Real Thing, el disco fue publicado en junio de 1989, aunque el éxito del mismo comenzaría a darse a principios de los 90, cuando la famosísima ‘Epic’ fue lanzada como su segundo single. A partir de ahí, la resonancia y el reconocimiento internacional, llegando a ocupar el primer puesto de la lista de ventas Billboard casi un año después de su publicación.

La banda, que ya había sentado en sus dos primeros álbumes las bases de su sonido a medio camino entre el metal y el funk, decidió llevar más lejos todavía sus inquietudes experimentales, añadiendo a la mezcla voces rap, progresiones que escapan de la densidad y reminiscencias de jazz muy bien entendidas. El resultado de todo esto es uno de los discos de rock más inspirados y singulares de la década de los 80.

Arrancamos los motores con los teclados de Roddy Bottum poniendo ritmo a la imprescindible ‘From Out of Nowhere’, primer single que se lanzó del elepé y la canción de la banda por la que más predilección siento, posiblemente porque fue la primera que oí de ellos. El videoclip del tema es una parodia de los que grababan por aquel entonces bandas de rock que se tomaban mucho más en serio a sí mismas.

La banda mete una marcha más con ‘Epic’, posiblemente su canción más reconocible, y en la cual se vislumbra por primera vez el toque rap de Patton a la hora de cantar. El bombardeo de ritmos diferentes sigue produciéndose sin dejar ninguna concesión al oyente, y en cuestión de minutos pasamos de la marchosa ‘Falling to Pieces’, al agresivo ritmo de las guitarras metal de ‘Surprise! You’re Dead!’.

La guitarra acústica que inaugura ‘Zombie Eaters’ adelanta un tema que progresa hasta hacerse tan oscuro como su título, mientras que a continuación el tema homónimo se convierte en un nuevo punto álgido dentro de un álbum donde, en cualquier caso, los bajones son mínimos (por no decir inexistentes). ‘Underwater Love’ retoma el estilo más ligero y desenfadado que ya se vió en el tercer corte, ejerciendo de antesala a los temas más intrincados que forman el final.

El trabajo de Billy Gould con el bajo es sobresaliente a lo largo de todo el elepé, pero la forma en que gobierna ‘The Morning After’ con este instrumento es para quitarse el sombrero. Los hipnóticos ritmos arábigos de la instrumental ‘Woodpecker from Mars’ la hacen tan atípica como su propio nombre, y aún después de haber oído el álbum cientos de veces, se me sigue haciendo sorprendente.

Ponen el broche final a este trabajo una enorme revisión del clásico de Black Sabbath ‘War Pigs’ y los ritmos de cabaret de ‘Edge of the World’, donde el piano es el rey. Estos dos últimos temas no figuran en la versión en vinilo del trabajo.

A pesar de que, como ya comenté antes, hemos decidido empezar el repaso a la música de Faith No More con la llegada de Patton al micro, hay que decir que la composición de la parte musical de este The Real Thing corrió a cargo de los miembros que ya integraban la banda antes que él. De hecho, a su llegada él se encargó de escribir las letras, que posteriormente añadió sobre los temas ya grabados instrumentalmente.

En los álbumes posteriores, el cantante sí que tendría tiempo para que sus enormes inquietudes musicales se plasmaran más profundamente, pero eso es algo que ya iremos viendo durante los próximos días. Por ahora, nos quedamos con lo espectacularmente imaginativo, consistente y adictivo que es este influyente álbum.