Hipersónica

Nos hemos vuelto comerciales

Primavera Sound 2010: Crónica del jueves 27 de mayo

Primavera Sound 2010

El Primavera Sound, en este 2010 ha pegado otro estirón. Ésa es la primera conclusión en cuanto a público se refiere que se puede sacar de la jornada del jueves de este PS 2010: en el día en que tradicionalmente había menos gente, los agobios fueron algo más que una anécdota.

Hubo colas para cambiar abonos por pulseras, muchas más para sacar tickets de bebidas (un consejo: recordad que en algunos escenarios pequeños, como el Vice, también hay puestos) y en conciertos como el de XX o el de Pavement se notó una afluencia de público muy superior a las de otros jueves festivaleros. Es una buena noticia para el festival, pero deberían seguir trabajando para que las instalaciones y los servicios no se queden atrás en ningún momento.

¿Y la música? En general, muy bien, gracias. Y ésa es la mejor noticia. Vamos con nuestro resumen de lo que vimos y disfrutamos (o no).

Emilio José

probertoj: La actuación del gallego estuvo marcada por el desconcierto. No sólo el que provoca su música, sino también el causado por un fallo en un generador que obligó a retrasar la actuación sin que los presentes tuvieran muy claro por qué.

Algunos de los que habían ido a verle desistieron por completo pensando en que no podría actuar (y la huida lógica por horario, la que daba la actuación de Bis, no estuvo a la altura). Pero los que se quedaron vivieron el segundo desconcierto: el de la manera en que Emilio José lleva al directo sus ya de por sí alambicadas mezclas de electrónica, política y Brasil. Cuando funcionaba (como en el tema “dedicado” a Feijoo, recuerdo a Rosa Díez incluido), se veía la grandeza de Emilio José. Cuando no, la sensación era de pasmo. No fue bien, pero no fue mal. (6’5)

Ambiente

Surfer Blood

probertoj: A los estadounidenses con pintas de actores de Física o Química hay que reconocerles que tocar, tocan muy bien. El problema no es tanto que manejen las mismas referencias que ya hemos visto repetidas cien veces en los últimos tiempos, sino en lo que hay más allá de sus tres-cuatro canciones afortunadas: la sensación de que, pese a la primera apariencia, están repitiendo algunos de los peores tics del “indie” USA y de que, a la que nos descuidemos, se convierten en unos Killers. En unos Killers de los de ahora, ¿eh? (4)

Natxo Sobrado: Buenas pintas, jóvenes recién salidos del instituto e Indie con las clásicas referencias que todos hemos escuchado. Desde Pavement a The White Stripes, a quienes en directo han tenido varios amagos, incluyendo la imitación de los registros de Jack White por parte de Jon Chattman en la recta final del concierto, donde afrontaron su rama más garagera. Un concierto aburrido, típico y que no se salió de lo correcto.

The Wave Pictures

Gallego: La fama de un buen directo precedía a los británicos, y yo que realmente los había descubierto hace no mucho tiempo, me presenté ante ellos sin saber muy bien qué esperar. Empezó la cosa un poco fría, más por parte de un público que no acompañaba, que por una banda que buscaba la interacción y el guiño, pero la cosa se fue animando y en los últimos temas ya todo el mundo saltaba. El trío aprovecha el directo para alargar sus canciones, jugar con solos más elaborados y darle a todo un toque más contundente, y el resultado es que terminaron estando a la altura de las buenas palabras que había oído de ellos.

The Fall

Natxo Sobrado: Ante la fama de Mark E. Smith se podía esperar o bien la versión brillante o bien el demonio inglés más rebelde. Por suerte para quienes somos incondicionales de su carrera y sobre todo de la época del Post-Punk la cara que salió a relucir fue la primera, con una banda que le supuso dar un gran apoyo a una voz que sigue igual de débil que siempre y que ante un escenario de esas características se demostró aún más floja. Pero también pudo ser problema del sonido ya que a Elena Poulou, a los teclados, cuando le hacía la réplica al de Manchester le ocurrió lo mismo.

Conciertazo, grande donde los haya y con ganas de que hubiese sido más largo.

Titus Andronicus

probertoj: Por si quedaba alguna duda de lo que el grupo era capaz de hacer o de si The Monitor es para tanto o no (para mí, ya sabéis que sí), Titus Andronicus clavaron el concierto perfecto para que sus fans se emocionaran y gritaran y para que los no conversos tampoco tuvieran demasiados motivos como para poner pegas.

College rock trazado con la pluma temblorosa que te sale después de haber bebido y estar en pleno brote de euforia creativa. De momento, Titus Andronicus pueden despertar tranquilos de su borrachera: sus conciertos les salen enormes y no es fruto de delirios de grandeza etílicos. (8’5)

The XX

The XX

(Foto: Inma Varandela)

Natxo Sobrado: El álbum de The XX a mí me convenció en unas primeras escuchas rápidas y ahora ya lo tengo relegado al fondo de la pila por aburrimiento. La misma sensación me ocurrió con el concierto del trío londinense, donde no veía la hora del final porque pensaba que me dormía de la lentitud y el sopor de unos temas que repiten casi siempre la misma estructura simple, buscando el mínimo riff de Romy Madley Croft.

Por su parte, Oliver Sim se posiciona como buen frontman y Jamie Smith les da la ración justa de vida que necesitan para no provocar el estado de como entre todo el público. Al final apareció incluso Chris Isaak camuflado entre los temas. Quién sabe si como juego, homenaje o como influencia en la propuesta.

Gallego: Lo normal en un concierto (al menos en los que yo suelo asistir) es que no puedas ni oír tu voz mientras el grupo está tocando, pero con la última gran sensación británica el problema que me encontré fue justo el opuesto: por momentos, la conversación de las personas que tenía alrededor me impedía escuchar la música. Llegué a estar tentado de pedir silencio, como si de una sala de cine se tratase, pero me contuve porque realmente hubiera sido algo cómico.

Llamadlo talento o llamadlo hype, me da lo mismo, pero el caso es que éste fue uno de los conciertos con más público de la jornada, demostrando que eran una de las principales atracciones de un Primavera cargado de pesos pesados. No obstante, me quedó la amarga sensación de que el escenario se les quedó grande, y de que su música, que tan bien funciona en las distancias cortas, no es suficiente para llenar un espacio tan grande. Sin duda alguna, en una sala más íntima la cosa debe cambiar, pero creo que la música de The xx no es apta para estas magnitudes.

probertoj: ¿Cuál es el principal problema con el que se encuentran The XX al llevar sus canciones al directo? Es obvio: recrear en vivo la sensación de tensión permanente que hay en su debut, algo complicado cuando todas tus canciones se basan en anunciar la explosión que nunca llega.

¿Saben cómo resolverlo? Sí, usan dos vías: subir el volumen de los bajos para que tengan una presencia muy física (a ratos, me retumbaba el cuerpo) o tratar de que la mente del espectador rellene los huecos, a veces incluso tendiéndole anzuelos en forma de citas a canciones que no son del propio grupo.

Vale, la actuación de XX fue irregular, pero estuvo muy en línea con lo que el grupo propone en disco. Lo fácil, en este caso, sería traicionar esa propuesta y meter un guitarrazo. Así callarían de un plumazo a esos bocazas que te joden conciertos que no han ido a escuchar con conversaciones privadas, pero no serían The XX. Y precisamente su valor es que ellos hacen algo que es sólo suyo. No se merecen un juicio demasido severo.(7)

Superchunk

Superchunk

(Foto: Dani Canto)

probertoj: Admito que yo estoy absolutamente loco por Superchunk desde que tenía 16 años, pero es que algo así es muy sencillo, porque Mac y compañía (tremenda compañía) me ofrecen en cada disco, en cada canción nueva y en cada concierto muchas razones para no cambiar jamás de opinión.

Superchunk hicieron lo que mejor saben: pildorazos de punk y de pop adolescente. Lo curioso es que ellos ya tienen 40 y no 15. Y eso, oigan, es casi milagroso: que sus canciones nuevas (la fantástica ‘Learn To Surf’, por ejemplo) casen a la perfección con los hits de siempre (esa ‘Slack Motherfucker’ que nunca dejará de sonar a recién compuesta) es síntoma de la envidia que ellos dan a otros muchos médicos. Lineal, claro, pero tremendo (8)

Natxo Sobrado: Después de menos de una hora rozando el coma profundo un buen chute de Indie rock del bueno no sólo era necesario sino que si encima Superchunk eran los protagonistas, era obligado. Poco más se puede añadir a lo dicho por Roberto: canciones pegadizas, grandes riffs y ritmos para alegrarse el día. De lo mejor del día.

Ambiente

Pavement

probertoj: Ojalá todos los comebacks fuesen como éste. La historia y los que la vivieron nos habían contado que Pavement en vivo tendían al caos y posiblemente se lo hubiésemos perdonado. Pero, a la hora de la verdad, la suya fue una maquinaria muy bien engrasada: tuvimos un setlist perfecto, un comportamiento magnífico de todos los músicos, humor, emoción, dosis de locura, hits y nostalgia.

Si Gary Young hubiese sido quien bailaba en la excentricidad de ‘We Dance’ en vez del Monotonix que se sumo la fiesta, todo habría sido demasiado perfecto. Fantástico y difícil de superar para otros muchos que apelan a la nostalgia sin el más mínimo recuerdo de lo que en verdad un día fueron. (10)

Natxo Sobrado: El concierto del jueves fue el de Pavement. La expectación creada con su regreso podría haber traído a unos cuarentones con ganas de hacer caja pero los buenos grupos siempre mantienen su esencia y frente a lo que uno se podía pensar, los de California parecían más niños que muchos de las bandas que les acompañaban. Estuvieron soberbios, singles que ya son himnos y demostración que lo suyo fueron algo más que canciones, crearon una época en la historia de la música.

Gallego: Eran sin duda el nombre más importante de el primer día de festival, y sin duda alguna los recientemente reunidos californianos consiguieron estar a la altura del papel que les tocaba realizar entregándonos la mejor actuación del jueves. Se notaba que el quinteto disfrutaba sobre el escenario, que se lo pasaba bien con lo que estaba haciendo, y eso inevitablemente se trasmitía a un público que sabía devolverlo.

Una hora y media donde han tenido tiempo de tocar sus grandes clásicos, siendo durante los más marchosos cuando se alcanzaron los mejores minutos del evento. Sólo por ellos ya merece la pena el viaje hecho hasta Barcelona.

Fuck Buttons

Gallego: Para terminar la primera noche, decidí dejarme guiar por el experto en electrónica de Hipersónica, el señor Natxo Sobrado, y acabé viendo desde la barrera a esta pareja salida de Bristol con retumbar en la misma boca del estómago de cuantos se atrevan a presenciarlos en directo. Un espectáculo oscuro y tenso que me permitió retirarme con buen sabor de boca y con el cuerpo vibrando.

Natxo Sobrado: Los de Bristol sustituyeron este año a Aphex Twin. Casualidad o no, Fuck Buttons aportaron de nuevo el toque que el irlandés les inspiró en su primer disco, Street Horrrsing, frente a las ensoñaciones de su último trabajo Tarot Sport. Siguen en sus bucles eternos pero esta vez con más rabia que cuando pude verles en el Experimental 2009. Es posible que en el tercer álbum les veamos más duros.

(Fotos de ambiente: Inma Varandela)

Crónica del Primavera Sound 2010