Grinderman – Grinderman 2: en la boca del lobo

Dejad los inventos para otros, que estos cuatro sólo quieren juntarse y tocar lo que les venga al calor del whisky.

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Para algunos, el debut de <strong>Grinderman</strong> supuso un interesante reverdecimiento de la cara más salvaje y provocadora de <strong>Nick Cave</strong>; para otros, más críticos con el australiano, fue un simple amago de intentar sonar joven otra vez a sus cincuenta años, como el que se lía con una veinteañera o se compra un deportivo. Yo me apunto al club de los primeros, y en su momento no dudé en calificar el debut de este proyecto paralelo como uno de los mejores lanzamientos de 2007.</p>

<p>Tres años después, la banda encabezada por este adicto al trabajo australiano regresa con <strong>Grinderman 2</strong>, un título poco original pero que dice mucho sobre sus intenciones: nada de ponerse a inventar o experimentar a estas alturas, a ellos les gustó cómo les fue con el primer disco y aquí van a seguir exactamente por donde lo dejaron. Eso implica un nuevo surtidor de rock seco, de guitarras que suenan como cuchillas oxidadas en nuestros oídos y golpes de bajo que van directos a la boca del estómago. Dejad los inventos para otros, que estos cuatro sólo quieren juntarse y tocar lo que les venga al calor del whisky.  </p>

<p>La premisa suena bien sobre el papel, y sobre la práctica funciona aunque <strong>sin llegar a cuajar como lo hizo tres años atrás</strong>. Y es que esta secuela alterna canciones verdaderamente buenas, algunas llegando a estar por encima de lo mejor que vimos en el primer <strong>Grinderman</strong>, con otras mucho más prescindibles y que casi podrían pasar por descartes de su debut. Hay mucha intensidad en este elepé, pero no se mantiene al mismo amperaje a lo largo del mismo, algo que se hace especialmente palpable en su segunda mitad.</p>

<p><h2>Grinderman 2, dentelladas que no siempre se clavan</h2><object width="650" height="385"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/vKznZUtKntg?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/vKznZUtKntg?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="650" height="385"></embed></object></p>

<p>Grinderman &#8211; Heathen Child (<a href="http://www.youtube.com/watch?v=vKznZUtKntg">YouTube</a>)</p>

<p>El disco empieza de forma absolutamente sublime, poniendo sobre la mesa todas las virtudes de este proyecto. <strong>&#8216;Mickey Mouse and the Goodbye Man&#8217; </strong> es la rabia que crece en nuestro interior hasta hacernos presa de ella, incontrolada y destructiva; <strong>&#8216;Worm Tamer&#8217;</strong> es la tensión insoportable que no termina de quebrar, la ansiedad que oscurece todo; <strong>&#8216;Heathen Child&#8217;</strong> es la locura y el desorden, la libertad que produce soltar las riendas y dejar que el caballo nos lleve a cualquier parte. Esta trilogía de temas que abren la caja de los truenos supone con diferencia lo mejor del álbum, los dientes más afilados de las fauces de este lobo.</p>

<p>Cuando escuchas por primera vez el disco y llegas a este punto, se te hace la boca agua pensando en que el álbum siga así hasta el final, pero el duro golpe con la realidad llega con<strong> &#8216;When My Baby Comes&#8217;</strong> y<strong> &#8216;What I Know&#8217;</strong>, mucho más calmadas que sus predecesoras, y en el segundo caso incluso un tanto aburrida. Con semejante contraste de luces y sombras se cubre la primera mitad del álbum, una irregularidad que será la nota dominante durante todo el trayecto.</p>

<p>Cruzado el ecuador, lo que más brilla es la rechinante electricididad de <strong>&#8216;Evil&#8217;</strong>, machacona pero divertida, y la morbosa belleza de <strong>&#8216;Palaces of Montezuma&#8217;</strong>, que me suena más a los <strong>Bad Seeds</strong> que a Grinderman. Rodeándolas encontramos la psicodélica crudeza de <strong>&#8216;Kitchenette&#8217; </strong>, que no llega a resultar todo lo incisiva que debería, y un cierre simplemente correcto a cargo de <strong>&#8216;Bellringer Blues&#8217;</strong>. Como decía antes, hay muchos momentos buenos en este álbum, pero pierden buena parte de su impacto al venir rodeados de piezas que no siempre llegan a la nota de corte.</p>

<p><h2>A pesar de todo te queremos, Cave</h2><object width="650" height="385"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/30U1-5-k1P4?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/30U1-5-k1P4?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="650" height="385"></embed></object></p>

<p>Superadas unas primeras escuchas que se hacen algo grises por culpa de los mencionados puntos flacos, lo cierto es que al final queda en nosotros lo bueno de <strong>Grinderman 2</strong>, como el buscador de oro que filtra el agua del río en su tamiz para quedarse con las relucientes pepitas. Y es que a pesar de todo brilla el talento de los músicos que hay detrás de este proyecto, y resulta imposible enfadarse con un <a href="http://www.hipersonica.com/fichas/rock/nick-cave">Nick Cave</a> que siempre es capaz de sacarnos una sonrisa incluso cuando hay arranques biliares de por medio.</p>

7.5/10

<p>No me quiero detener más de lo necesario en las comparaciones con su predecesor, aun a pesar de que un título que apunta tan descardamente a secuela invite a ello. Grinderman han optado por la misma fórmula una vez más, esa del <strong>rock que sólo mira hacia delante sin pensar en las consecuencias</strong>, de golpear las cuerdas sin esperar de ellas más que una buena sacudida en nuestros oídos y nuestros intestinos; la experimentación y los caminos menos directos mejor los dejamos para otro momento. Lástima que la jugada no siempre les salga todo lo bien que cabría esperar, pues el lobo a veces se muestra fiero como lo es su propia naturaleza, y <strong>otras es un simple animal perdido en un cuarto de baño</strong>.