Hipersónica

Nos hemos vuelto comerciales

Rihanna – Loud: como si Rated R nunca hubiera existido

Rihanna - Loud

Rihanna ha tardado menos de un año desde que apareció Rated R en sacar un nuevo disco que continúe su carrera. Casi parece precipitado, como si deseara eliminar todo lo que significó para ella aquel álbum y tratara de retomar la trayectoria que había marcado antes de los eventos que lo contextualizaron.

Si hubiera sido un ejercicio futil del que no se hubiera podido salvar ni los muebles, podría ser más comprensible, pero Rated R, sin ser su mejor disco, sí es uno de los más interesantes, aunque sólo sea por que su propuesta se salía de los moldes habituales de la cantante hacia una tonalidad mucho más turbia. Loud es su quinto disco de estudio y con él consigue dejar de lado gran parte de lo conseguido con su predecesor y volver al sonido más pop sin compromiso de sus primeros trabajos.

Vuelta al pop sin pretensiones

Rihanna parece huir de fantasmas privados en Loud. En lugar de comprometerse con la propia exploración y tratar de arriesgarse a encontrar recovecos a su sonido y a su propuesta, se queda en la habitual superficie después de demostrar que es capaz de ahondar mucho más.

No es que la profundidad sea necesaria, menos aún si estamos hablando de un género tan orientado al resultado comercial como el que ejerce la de Barbados, pero a toro pasado, parece como si todo lo relacionado con Rated R conllevara una incomodidad de la que ha escapado en Loud como gato escaldado del agua fría. Lejos de intentar dar una vuelta más de tuerca, nos encontramos con un disco en el que la producción es notablemente distintiva a la hora de dirimir los temas más interesantes de los totalmente prescindibles.

StarGate, el dúo noruego más de moda en los últimos años, han conseguido apadrinar tres cortes en Loud que son los más atractivos del tracklist. Hecho éste que se va confirmando conforme van apareciendo elegidos como sencillos para atraer a las inocentes remorillas a que compren en disco. La terna está compuesta, en primer lugar, por ‘Only Girl (In The World)‘, con el que se abrió el lanzamiento de singles hace ya varias semanas, y que nos recuerda a la Rihanna de Good Girl Gone Bad en su mejor estado de forma.

Vídeo | Youtube

La segunda en fortuna es ‘S&M‘, el corte que abre Loud y que es una clara apología del sadomasoquismo – basta con echar un vistazo a la letra -; aquí Rihanna nos relata sus preferencias a la hora de echar una cana al aire.

Now the pain is my pleasure cause nothing could measure

[...]

Sticks and stones may break my bones

But chains and whips excite me

Extraño, por otra parte, después de la crudeza de los acontecimientos que le llevaron a parir Rated R, pero lo cierto es que la estrofa previa al estribillo convierte todo el tema en una melodía pegajosa imposible de dejar de lado.

Por último nos encontramos con ‘What’s My Name?‘, cerrando el trío producido por StarGate. La colaboración con Drake apareció hace unos días como segundo single de Loud, y en su momento no me pareció ninguna maravilla, pero comparado con el resto de medios tiempos y baladas del disco, la canción gana enteros y termina encajando en su lugar en el tracklist como anillo al dedo.

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Baladas flojas y fusiones extrañas

Si Rihanna se hubiera limitado a una de sus mejores facetas, la de ejecutar auténticos himnos de noche turbia que terminan pegándosete aunque no quieras, nos habríamos encontrado con un Good Girl Gone Bad corregido y mejorado. Sin embargo, en lugar de mantenerse en un registro que controla y en el que no pesa tanto la habilidad compositora como la producción, se permite explayarse en baladas que bajan el tono general de Loud, como ocurre con la regulera ‘Fading‘ y la más que olvidable ‘California King Bed‘.

Por otro lado, que a Rihanna le gusta la fusión con sonidos cercanos a su tierra caribeña es algo que ya había insinuado en otros temas como ‘Rude Boy’. Aquí tenemos ‘Man Down‘, que sin ser redondo tiene cierto atractivo morboso, quizá por ese poco acertado letrista al que se le ocurrió poner a Rihanna a canturrear el sonido onomatopéyico de una ametralladora. El “ram papapam” no es lo mejor de la canción, aunque consigue salir más o menos a flote a su pesar.

El tracklist se cierra con ‘Love The Way You Lie (Part II)‘, quizá en un intento de emular la jugada de Jay-Z y Alicia Keys con ‘Empire State Of Mind’. Aquí Rihanna lleva todo el peso de la canción en lugar de limitarse a ejercer de vocalista en los estribillos, aunque el resultado quede a muchísima distancia del original de Eminem.

Hipersónica vota un 6,5 El principal inconveniente de Loud son las bajadas de tensión que producen las muy prescindibles baladas, que reducen el tono alcanzado por los temas más interesantes y cercanos a lo que hizo Rihanna en Good Girl Gone Bad. Quizá la premura le haya llevado a incluir este tipo de cortes en lugar de tomarse más tiempo para hacer un disco más animado, o quizá simplemente quiso introducirlas por gusto personal. Pero lo cierto es que salpican un disco que de lo contrario habría sido muchísimo más entretenido de lo que ya es.