Red Hot Chili Peppers – I’m With You: como el sexo en el matrimonio

Unos RHCP de andar por casa.

Im-With-You

No estoy casado ni tengo intención de ello en este momento, pero todos conocemos el mito del sexo en el matrimonio, que se vuelve rutinario ganando en efectividad lo que pierde en emoción. Sin haber pasado por ello, no se me ocurre mejor símil para definir I’m With You, el nuevo disco de Red Hot Chili Peppers, que sale a la venta esta misma semana aunque ya lleva unos días sonando en nuestros hogares.

Se trata del décimo disco de estudio que lanzan, y llega cinco años después del álbum doble Stadium Arcadium. Como bien sabéis su creación ha estado marcada por la segunda salida del guitarrista John Frusciante, hecho que llevó al batería Chad Smith a hablar de “una nueva banda con el mismo nombre”, y al bajista Flea a decir que se trataba de un “renacimiento” para ellos. Lo cierto es que aquí lo que se dice novedades hay pocas.

Californication, con el primer regreso de Frusciante, supuso un antes y un después para la banda. Prácticamente todo el mundo se moja a la hora de elegir una de las dos etapas, la del funk gamberro o la del rock maduro, pero cualquier discusión que tengamos no va a cambiar el hecho de que el cuarteto está muy cómodo con su actual sonido y pretende seguir sacándole petróleo con todo el derecho del mundo. I’m With You supone un paso más en esa senda.

Red Hot Chili Peppers de andar por casa

Uno de los temas candentes era el cambio en la guitarra, pero podemos decir que Josh Klinghoffer se ha encargado de hacer la marcha de Frusciante lo menos traumática posible para los seguidores de la banda, pues su aportación con las seis cuerdas sigue exactamente donde lo dejó el bueno de John. Si no nos dicen que ha habido cambio de guitarrista antes de editar el disco, ni nos enteramos.

Lo mismo se puede decir del resto de integrantes de Red Hot Chili Peppers, que siguen, cada uno desde su púlpito, el mismo guión sonoro de los últimos doce años. La cosa funciona pues el disco convence desde la primera escucha, brillando con temas como ‘Monarchy of Roses’, ‘Factory of Faith’, ‘Ethiopia’ o ‘Even You Brutus?’, los cuales por cierto tienen mucho más nivel que el primer single que nos dejaron escuchar. Ese movimiento es muy propio de ellos, también hay que decirlo.

Los californianos se han vuelto a asociar con Rick Rubin para la producción, con quien llevan trabajando desde los tiempos del Blood Sugar Sex Magik, así que tampoco habrá sorpresas en este sentido. Por cierto, que una vez más juntaron material para haberse marcado un álbum doble, pero por suerte en esta ocasión han sabido refrenar su incontinencia creativa y lo han dejado en unos más digeribles catorce temas.

I’m With You y la satisfacción de lo rutinario

Aún habría dejado alguno más fuera, como ‘Police Station’ o ‘Meet Me at the Corner’, reduciendo así el cómputo a una docena de temas como según dicen tenían planeado, lo que habría arrojado un álbum bastante más redondo. Pero aun a pesar de estos dos temas y algunos otros que tampoco acaban de brillar, sigue siendo un disco de rock bastante aceptable y que contentará a los mayoría de seguidores que han permanecido con ellos hasta este punto.

7/10

Definitivamente I’m With You es un disco que gusta, al igual que gusta el sexo en cualquier circunstancia, pero desde luego no apasiona. Es obvio que resulta mucho más interesante que el pobrísimo By the Way, y no se hace tan eterno como Stadium Arcadium, así que bien podemos decir que es lo mejor que han presentado desde Californication. No será el álbum con el que fantaseéis cuando queráis vivir un rato de locura, pero sí aquél que os pondréis cuando os apetezca escuchar algo que ya tengáis dominado, que conoce lo que os gusta y que sabéis perfectamente que no os dará ningún sobresalto.