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Nos hemos vuelto comerciales

Meshuggah – Koloss: deja que el coloso aplaste tu cráneo

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Nunca he sido fan de Meshuggah. Me encanta Koloss. Siempre me ha parecido que los discos de Meshuggah son para escucharlos en pequeñas dosis: dos o tres temas, descanso, un par de temas más, descanso, etc. Koloss me lo he escuchado de arriba a abajo sin pausa en varias ocasiones. Los riffs repetitivos de Meshuggah hacen que tu cerebro sufra daños irreparables. Koloss ha conseguido que me guste la sensación que provoca el cerebro licuado al bajar por mis fosas nasales.

Koloss: lo más salvaje que han hecho los suecos

Cuando Meshuggah se encontraba en pleno proceso de generación de hype sobre su nuevo álbum decía cosas como esta:

Después de un largo tiempo buscando el interior del alma y una intensa destrucción de la psique, el nuevo álbum está finalmente acabado. Pronto os encontraréis con este coloso que pulverizará vuestro ser.

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También aseguraban que Koloss iba a ser el trabajo más salvaje y pesado que nunca hubieran hecho (llamándose así el álbum, ¿qué otra cosa cabría esperar?). Todos sabemos que las frases promocionales son lo que son, que un nuevo disco siempre es el mejor de la carrera de una banda, que el fútbol es así, etc., pero en este caso estaban siendo sinceros.

Koloss es un disco verdaderamente denso y destructor, pero algo han hecho para que un blandengue como yo, incapaz de soportar ninguno de sus anteriores trabajos del tirón, haya decidido en más de una ocasión volver a darle al play tras escuchar los últimos compases del disco.

Redefiniendo el concepto de brutalidad

Si el mundo fuera un lugar justo, ahora mismo, al abrir el diccionario, debería aparecer Koloss en la definición de brutalidad. O también podría salir Koloss en el diccionario redirigiendo a la palabra brutalidad. Hay muchos discos salvajes dentro del death metal y sus variantes más extremas, faltaría más, pero lo que ha conseguido Meshuggah está al alcance de muy pocos.

Sólo hay que ver cómo abren el disco con ‘I Am Colossus’, un tema que te hace sentir como un centauro según un comentario que he leído en YouTube y que me parece de lo más acertado. Y sin saber realmente cómo narices se siente un centauro. Ojo a cómo se pone la cosa a partir del minuto 1:56:


Meshuggah – I Am Colossus (YouTube)

Escuchar un solo tema significa sufrir lo indecible. Eso es lo que nuestro cerebro cree, pero nosotros asumimos su control desde algún otro lugar y le obligamos a seguir. En el fondo todos llevamos un Pinhead en nuestro interior. Todos somos capaces de encontrar placer en el dolor.

Koloss duele, machaca nuestro estado de ánimo y exprime nuestro cerebro como si fuera una naranja podrida. Nosotros, que ya hemos asumido el control de nuestro ser desde una posición externa, vemos cómo nuestro órgano neuronal se seca, se arruga y se licua. Nos gusta.


Meshuggah – Marrow (YouTube)

Hipersónica vota un 9,99Meshuggah son únicos dentro de su género. Hay muchos imitadores por ahí. O quizás simplemente bandas que intentan emular a sus héroes en un intento fracasado por hacer algo digno. Pero nadie se acerca a estos Meshuggah. Nadie es capaz de hacer sombra a un coloso.

Koloss es el mejor ejemplo de que la repetición de riffs machacones y difícilmente imitables envueltos en tempos medios puede funcionar si se hace bien, si uno es amigo de las matemáticas y es capaz de darle la vuelta a esas diabólicas guitarras sin que nadie se dé cuenta de qué cojones está pasando.

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