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Nos hemos vuelto comerciales

Howler – America Give Up: lo divertido no tiene que ser trascendente

“America Give Up” src=”http://img.hipersonica.com/2012/08/Howler – America Give Up.jpg” class=”centro” />Hay cosas que si te terminas tomando demasiado en serio corres el riesgo de autoparodiarte. Y autoparodiarse, a veces, no está tan mal. El problema es cuando te autoparodias y ni siquiera eres consciente de ello. En la música sucede muy a menudo, y les sucede tanto a ellos como a nosotros. Ellos tratan de sonar trascendentes. Nosotros tratamos de dotar de trascendencia a todo lo que escuchamos. Afortunadamente, Howler no quieren sonar trascendentes. Así que si piensas que todo está inventado y que la frivolidad no es compatible con el pop, el problema lo tendrás tú, y no ellos.

America Give Up: los enésimos The Strokes

¿Os acordáis de los Strokes? A veces incluso sacan disco. The Strokes fueron unos chavales muy listos que en el 2001 reinventaron el indie rock. La fórmula fue terriblemente sencilla. Tanto que arrolló: una pose macarra (pero solo una pose); una importante máquina promocional; unas cuantas referencias de relumbrón (Television, The Velvet Underground, The New York Dolls); y diez canciones totalmente adictivas de las que no te podías despegar ni un solo segundo. Y a partir de ahí las converse, los pitillos y las chaquetas vaqueras. Se comieron el mundo.

Tras Is This It cambiaron muchas cosas, y casi ninguna de ellas fue a mejor. Años después centenares de grupos seguían copiando a The Strokes, que en el fondo eran otros copiones. Y así hasta que la escena garage/indie, o como lo queráis llamar, se autodevoró para no volver jamás. Bueno, jamás no. De vez en cuando aparecen grupos como Howler, que recuerdan inevitablemente a The Strokes, pero también a los Ramones, a Franz Ferdinand, a The Jesus and Mary Chain y, atención, a los Beach Boys. Howler podrían ser una de aquellas bandas que imitó a The Strokes, solo que en 2012 (mucho mejor) y desde la playa.

America Give Up lo hemos escuchado tantas veces que, a priori y a tenor de lo anteriormente descrito, podríamos rechazarlo automáticamente. Es normal, pero para eso Howler han traído a los Beach Boys. Lo interesante es que sus canciones no son tan repetitivas y anodinas como las bandas del revival post-punk. Contienen la esencia de California, del verano y de la playa. Son tan divertidas, las que son realmente buenas, que pese a todos nuestros prejuicios cuesta decirles que no.

probertoj ya os recomendó el otro día que les prestarais atención. ¿Son Howler uno de los debuts más interesantes del año? Puede que interesante no sea la palabra más adecuada. Estimulante, quizá. Refrescante, seguro. Emocionante, a ratos. Howler son como Mrs. Magician, solo que sin su lado más amargo (si es que se puede definir como tal): canciones de olas, chicas, surf, bailes de instituto y hasta fútbol americano. Howler (el título del disco da una pista, y la portada, en plan escudo de la sudadera de la Universidad de Austin, Texas, también) suenan muy americanos.

El pop es más importante que todo lo anterior

Pero no desde una perspectiva rock, que es lo que podríamos entender como americano, sino desde una perspectiva garage/pop. Por ejemplo, ‘Beach Sluts’, que es un rock & roll bastante primigenio aderezado con varias capas de guitarras. Howler son menos evidentes de lo que se podría esperar de ellos, y en ‘Beach Sluts’ siempre parecen ser capaces de acelerar un poco más o meter otra guitarra distorsionada por ahí.

Pero luego, en ‘Back To The Grave’, pisan el freno y se ponen en plan hermanos Reid. También en la voz. Imaginad cómo sonaría el Psychocandy con el don de la alegría. Pues así. Desde su nula originalidad, Howler son un grupo que aprovecha sus virtudes y lima sus defectos mucho mejor que The Vaccines, con quienes están siendo comparados. Es normal, pero The Vaccines no tienen nada parecido al gancho de ‘This One’s Different’ o, muy especialmente, la estrepitosa ‘Back of Your Neck’, que es lo que os decía anteriormente sobre el rock & roll y el garage/pop.

Los coros también son importantes en Howler, especialmente para enfatizar su perspectiva juvenil y de puro jolgorio sin pretensiones. Además, The Vaccines no son capaces de entender el sentimiento jangle pop tan bien como ellos en ‘America’ (¿alguien ha dicho Beat Happening?). Howler se atreven incluso con el shoegaze (muy tímidamente) en ‘Too Much Blood’ y otra vez con The Jesus and Mary Chain (muy bien) en ‘Wailing (Making Out)’. Y no importa que haya canciones que suenen a unos Bloc Party trasnochados (‘Pythagorean Fearem’), porque meten tanto ruido que consiguen disimularlo.

Al final, por más que sigamos sospechando de ellos, siempre meten por ahí alguna canción como ‘Told You Once’, que quizá es la canción que deberían haber hecho los Strokes en vez de aquel cúmulo de naderías llamado Angles. Quizá The Strokes deberían haber hecho este disco, y no aquel, ni el anterior, para evitar autoparodiarse. Howler pueden imitar, pero no parodian. Y, sobre todo, no se autoparodian. Logran sonar desenfadados y no creo que se tomen demasiado en serio a sí mismos. Hacen sus canciones, lo pasan bien y logran que lo pasemos bien. No hay por qué pedir más.

“720” src=”http://img.hipersonica.com/2012/08/7,20.jpg” class=”derecha” />Olvidaos de la trascendencia. Olvidaos de la crítica musical. Olvidaos de los imitadores. Pensad, simplemente, si Howler os divierten o no. Como mucho habréis perdido un par de horas de vuestra vida y habréis pensado que, como ya advertíais, está todo inventado. Como poco, habréis ganado un disco que disfrutar de tanto en cuanto, pensando en cuánto nos gusta la playa, las chicas, sentirnos jóvenes y los Beach Boys.

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