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Nos hemos vuelto comerciales

Kadavar – Kadavar: venid aquí, bastardos del hard rock

“Kadavar” src=”http://img.hipersonica.com/2012/09/Kadavar – Kadavar.jpg” class=”centro” />Podríamos plantear la cuestión Kadavar como un mero y poco reseñable homenaje a los dos pilares fundacionales del hard rock, Black Sabbath y Led Zeppelin, y correríamos el riesgo de obviar el perfil esencialmente lisérgico de su música. Pese al aire descaradamente clásico de las composiciones de Kadavar, hay tanto de veneración al stoner rock y a la psicodelia más tradicional como de amor incondicional por la década de los setenta. Arrinconar un disco tan sólido como este en un rincón por el simple hecho de quedar marcado bajo la etiqueta del revival es un error que no os podéis permitir.

Kadavar: rock duro para toda la familia

Kadavar han surgido del pequeño sello alemán This Charming Man Records. Son tres —Christoph Lindemann como frontman y a la guitarra, Mammut al bajo, Tiger en la batería— y son de Berlín. Su primer disco ha tenido cierta repercusión en algunos foros y, la verdad, el trabajo lo merece. Sin salir de Europa, podemos encontrar ejemplos recientes de adoración absoluta por los padres del hard rock sin el gancho y la potencia sonora de Kadavar. Pensad en Graveyard, cuyo segundo disco el año pasado ya fue un buen ejercicio de estilo, o en sus compatriotas Colour Haze. Los tres parten de las mismas premisas para llegar a conclusiones diferentes. Y las de Kadavar están mejor argumentadas.

Hay que tener en cuenta, en cualquier caso, que Hisingen Blues era un trabajo estupendo. Pero Kadavar son una barbaridad desde los riffs puramente zeppelianos de ‘All Ot Thoughts’ y el arrollador ritmo de las primeras estrofas. Y lo hacen todo con los mimbres más básicos, sin apenas trucos de estudio o instrumentos ajenos al bajo, la guitarra y la batería. Kadavar son rudimentarios pero llevan su alegato hard rock hacia vertientes, en principio, no tan evidentes, como el descarado tono fuzz de todos los solos de guitarra del disco que, obviamente, son muchos y muy largos.

Dentro de su propia concepción psicodélica, Kadavar son más excitantes que Colour Haze en tanto que sus canciones no optan por desarrollos lentos e interminables, parapetados tras tonos muy graves tan típicos del stoner primigenio. Son más directos, más elementales, menos delicados. No es óbice para que dentro del disco encontremos canciones que tienen que ver mucho más con Black Sabbath que con Led Zeppelin. ‘Purple Sage’ es una pasada repleta de ritmos repetitivos y, aquí sí, efectos sonoros y voces venidas del más allá. El heavy psych era esto. Venid aquí, bastardos de la piedra angular de tantas discografías, venid aquí hijos del primer disco de Black Sabbath.

Además, Kadavar es un grupo bastante sencillo. Su rock duro es para todos los públicos. Filtran los complejos mundos de sus referencias en canciones fáciles y enérgicas que pueden ser disfrutadas tanto si vienes del indie como si vienes del metal. Te va a dar igual, porque por ahí les relacionan con unos The Sword sonando menos metaleros y yo me encuentro al J Mascis más guitar hero —y más fuzz— en muchos rincones de este disco.

Viviendo en tu cabeza

El disco es corto —apenas siete canciones— y parece solemnemente estructurado en dos partes: la primera, compuesta por las cuatro primeras canciones, es un derroche de virtudes rock desde un punto de vista muy tradicional. Hay pocos elementos de innovación en ‘Black Sun’ o ‘Forgotten Past’, tanto por su estructura como por su temática —brujas, magia negra, os podéis hacer una idea—, pero son bombas de relojería a punto de estallar en tu cabeza. Kadavar son tan buenos que no importa que sean unos meros imitadores. Sus canciones son explosivas y fabulosas.

Se puede decir lo mismo de ‘Goddess of Dawn’, que también suele tomar caminos no tan obvios. Desde su rudimentaria simpleza, Kadavar también son capaces de complicar las canciones y perderse en sus propios riffs, lo cual es estupendo. Sin embargo, las auténticas virtudes de este disco comienzan a partir de ‘Creature of the Demon’, abarcan la ya comentada ‘Purple Sage’ y se extienden hasta ‘Living in Your Head’. Es ahí donde Kadavar pasan de ser un revival resultón a unos The Heads menos densos pero igual de contundentes.

Hay un momento concreto, tras las primeras y muy excitantes estrofas de ‘Creature of the Demon’, donde la canción se convierte en una suerte de jam instrumental que, sorpresa, se convierte en un salaje crescendo que, a su vez, deriva en unas terribles y colosales frases finales, cantadas al límite de lo obsesivo. Ese momento es la piedra angular de Kadavar y este disco. El momento exacto en el que el grupo toma entidad por sí mismo. El instante preciso en el que dan un salto de calidad y tan sólo sugieren un ápice de todo lo buenos que pueden llegar a ser.

Open your mind, please let mi in, I want to stay and live in your head.

“fgdf” src=”http://img.hipersonica.com/2012/09/8,25.jpg” class=”derecha” />‘Living in Your Head’ supone un colofón de siete minutos con los reglamentarios y obligados “baby, baby, baby” que toda banda de rock duro que se precie debería incluir alguna vez en cada disco. Baby, baby, let me stay in your head, baby, baby, déjame entrar y sacudir todos los rincones de tu cerebro con riffs expansivos y una energía desmesurada. Kadavar son muy explícitos en sus intenciones. No tengas miedo, te va a pasar de todo.

Kadavar – Kadavar tracklist

  • 01) All Our Thoughts
  • 02) Black Sun
  • 03) Forgotten Past
  • 04) Goddess of Dawn
  • 05) Creature of the Demon
  • 06) Purple Sage
  • 07) Living In Your Head

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