Hipersónica

Nos hemos vuelto comerciales

Beber y comer en conciertos y festivales también tiene más IVA que hacerlo en restaurantes y bares

“Primavera Sound” src=”http://img.hipersonica.com/2012/10/cerveza-primavera-sound.jpg” class=”centro” /> Gente con sed


(Foto: Santi Periel/PS)

Hace unas horas, Gabi, uno de los responsables y cabezas visibles del Primavera Sound, colgaba un desalentador mensaje en el foro oficial del festival, como él mismo decía, para desfogue después del mal rato. Resumiendo, el Gobierno acaba de lanzar una circular para empresarios de restauración y promotores de eventos en la que les confirma algo que se temían pero no acababan de creerse: El IVA de todo lo que se coma y se beba en un concierto (o en cualquier espectáculo) tributa al 21% y no al 10%, como el de cualquier restaurante.

La economía de batalla de los festivales de música

El mensaje de Gabi es más claro que ninguno:

Ayer me dieron otra muy mala noticia de índole económica. Como sabéis de sobras el sector de la industria cultural vive unos momentos muy difíciles después de la subida del IVA de las entradas del 8% al 21% desde el 1 de septiembre. Muchas empresas van a desaparecer y una cantidad importante de artistas dejará de pasar por nuestro país. Es muy difícil que a un empresario pueda sobrevivir si le quitas de un año para otro el 13% de su facturación, ya que al no poder repercutir ese IVA en el tícket (la gente no puede pagarlo) está asumiendo ese coste extra. Por ejemplo, en este momento el abono del PS cuesta 145 euros. Pues así, de saque, entre el IVA y SGAE hemos de descontar el 31%, o sea 44,95 euros. Esto es una auténtica barbaridad que hace prácticamente inviable este negocio.

Por comparar, en Portugal el IVA aplicable es del 13% (y eso que es uno de los más caros de Europa, que de media está sobre el 7%) y la tasa de autores se pacta directamente y suele quedar en un 5%. Entre IVA y SGAE se quedan con un 18%. Si el ticket costase lo mismo estaríamos descontando 26 euros, casi 20 euros de diferencia con nuestro país. Por eso, con una entrada a 110 euros para el Optimus Primavera Sound, tenemos prácticamente el mismo margen que con el tícket a 145 euros en Barcelona. Una locura!!! ¿Cuál es el resultado? Que los países de nuestro entorno son mucho más competitivos. Pueden ofrecer entradas más baratas y ofertar más dinero a un artista. Esto implica la ruina del sector y vamos a tener muchas sorpresas este año en este sentido. Ni siquiera los festivales más consolidados están fuera de peligro. Y obviamente, nadie con capital va a querer entrar en este momento en este sector.

Pues bien, como si todo esto no fuese poco, el gobierno ha puesto en marcha una circular en la que aclara un punto que no había creado cierta confusión. Ya que el IVA que soporta la alimentación, la restauración y los bares en general es del tipo reducido del 10% dábamos por hecho que el impuesto a cargar en las barras y servicios de alimentación dentro de un festival, sala de conciertos o discoteca era también del 10%…. Pues no, se nos considera espectáculos mixtos y se le aplica a todo el 21. Con lo cual o subimos el precio de las copas y de la alimentación o perdemos otro 13%. Es tan grande la tontería, que a un restaurante normal se l e aplica el tipo del 10% reducido (dicen que porque es turismo), pero si el mismo restaurante pone un pianista gratis amenizando la cena el IVA aplicable es del 21%. O sea, que el sistema penaliza la música.

Si pongo una barra de bebidas en la calle pago un 10%. Si al lado de la barra monto un escenario gratuito con músicos, pago un 21%.

Muy bien, un aplauso para el lumbreras.

Esto está muy jodido, señores. Nosotros tenemos la suerte de estar muy saneados y en un momento de privilegio. Pero este año no vamos a repercutir el IVA y perderemos ese 13% (no podemos subir aún más el precio del abono, de lo planeado es bajar el tipo medio). Aguantaremos este año y veremos cómo se presenta el futuro. Pero nadie monta un negocio para palmar pasta y os aseguro que ningún empresario de este sector tiene un margen de beneficio del 13%.

Salir, beber, el rollo de siempre

No puedo dejar de llevarme las manos a la cabeza cada vez que miro la aclaración que hace la circular. La subida del IVA al 21% amenazaba seriamente muchas cosas en la siempre inestable ¿industria? cultural de nuestro país. Las consecuencias en conciertos iban a ser muy claras: teniendo que aportar más impuestos (y también más IRPF, que sí, te lo devuelven, pero “prestas” más al estado mes a mes), los promotores de conciertos quedaban seriamente dañados. Para los festivales, al menos, quedaban otras vías de ingresos, aparte de las entradas, entre ellas las de comida y bebida.

Ahí, ahora, el margen también ha sido brutalmente recortado. De una manera ridícula, además. Comerte un kebab a la puerta del Primavera (perdón, a la puerta no; en un restaurante cercano; a la puerta ya sabemos qué comida se vende) paga menos impuestos que hacerlo dentro. Es la misma comida y la misma actividad, en una zona del festival dedicada exclusivamente a la restauración.

La realidad, por ridícula que parezca, es justo esa: que una cerveza con música sale, desde ahora, (aún) mucho más cara que una cerveza sin música.

Lo hago todo por el vicio,

lo hago todo por el vicio.

Si hago algún estropicio,

lo hago por el vicio,