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Nos hemos vuelto comerciales

Blur – The Great Escape (1995): convertidos en propiedad pública

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En 1995 el Britpop no solo no estaba de capa caída, sino que se encuentra con una de sus mejores obras: Different Class (Island) de Pulp; casualmente habían tardado el mismo tiempo, un año, entre su otro gran álbum, His ‘n’ Hers (1994, Island), que Blur entre Parklife (1994, Food) y The Great Escape (1995, Food), con la salvedad de que los de Jarvis Cocker lograrían una maniobra perfecta y los de Damon Albarn abrir la puerta al Pop británico cansino que sería la tónica general de este estilo en años posteriores hasta que por fin de tanto estirarse por los mismos grupos clónicos dejó de ser rentable, y por tanto, cayó en desuso.

1995, la masificación del Britpop

1995 fue un año clave para el Britpop porque comenzaba su expansión comercial hacia el público masivo. Es el año en que Oasis publica su segundo álbum (What’s the Story) Morning Glory? (Creation), Elastica debuta con su homónimo para Deceptive (y Geffen en Estados Unidos, que en aquel entonces andaba con Sonic Youth y Nirvana, entre otros tantos), Supergrass también se estrenan con I Should Coco en Parlophone, The Boo Radleys tienen Wake Up! para Creation, The Charlatans con otro homónimo en Beggars Banquet, The Verve con A Northern Soul para Hut y Echobelly lanza On en Rhythm King, entre otros muchos lanzamientos.

1994, 1995 y 1996 fueron los principales años del Britpop, cuando más actividad hubo y los grupos destacados publicaron sus trabajos. Es casual que mientras muchos llegaban al negocio, Blur ya estuviese situado como el grupo popular a seguir, el grupo cuyo público había crecido como si fuesen grandes estrellas de pop, gritando de forma histérica allá por donde fuesen, algo que el cuarteto no llevaba muy bien, en especial Graham Coxon, según escribe Alex James en su biografía Bit of a Blur (2007, Little, Brown & Company), a la cual haré alusión en siguientes ocasiones.

Blur se convirtió en propiedad pública

“Blur Brit 1995″ src=”http://img.hipersonica.com/2012/10/blur-1995-brit.jpeg” class=”centro” /> Blur en los Brit de 1995.

Blur had become public property. Alex James.

El sábado 17 de junio de 1995 la historia de Blur cambia. Ni influencias, ni inspiraciones paranormales, ni viajes al Tibet. Lo que tenían ante ellos eran más de 27.000 personas en el Mile End Stadium, un estadio situado al este de Londres que puso este día en rojo dentro de sus récords personales. 27.000 personas que arropan al grupo tras el éxito logrado con Parklife (1994, Food). 27.000 personas que habían visto cómo meses antes, el 20 de febrero de 1995 concretamente, Blur se había alzado como el grupo de moda en los Premios Brit.

Blur venían de arrasar en los Brit obteniendo los cuatro premios más importantes: mejor álbum, Parklife, mejor single, mejor vídeo británico, ambos por ‘Parklife’, y mejor banda. Un año más tarde, en el mismo escenario, los hermanos Gallagher les dedicaban una emotiva versión de ‘Parklife’ convertida en ‘Shite-life’ tras recoger el premio a mejor banda del año, pero para entonces Blur ya habían pasado a la historia de los premios al ganar los cuatro grandes en una única noche; noche en la que Oasis cantaban ‘Clavelitos’ desde su butaca y odiaban al trío británico por cuestiones de pose y hacerse oír, ya que Oasis eran los segundos. Graham Coxon estaba al lado de Liam Gallagher y este le dijo: “You fucking look me in the eye and tell me you deserve that award”. Y eso que Albarn dijo al recoger el premio de mejor banda que lo deberían compartir con Oasis.

La frase: “Blur had become public property” la escribe Alex James en su biografía hablando sobre el concierto de Mile End. En aquel momento Blur ya había anunciado que estaban a punto de publicar un álbum por lo que aprovecharon el concierto – con The Boo Radleys, Skars, The Cardiacs y otros como teloneros – para adelantar dos nuevos temas: ‘Stereotypes’ para los bises y ‘Country House’ durante la primera parte, después del medio tempo ‘Magic America’.

La sensación del grupo no era muy positiva ante esta masificación con la que comenzarían en verdad los problemas, ya iniciados anteriormente por la conversión en el dios Dioniso por parte de Alex James, la cual llegará a sus extremos en próximos meses. Damon Albarn hablaba, según el libro ‘3862 Days’, de que era la primera gira donde los chicos indies y los tíos aficionados al fútbol frotaban sus hombros entre el público. La percepción dentro de la banda era que se iban hacia el mainstream más masivo y sin gusto. Graham Coxon es quien se volvería más elitista y a quien le afectaría más este salto al vacío de la popularidad extrema. Dave Rowntree ya percibió este cambio en su amigo. En palabras a ’3862 Days’:

Graham fue el primero que comenzó a sentirse desilusionado. A todos nos encantó ese arrebato de éxito. Era como estar sueltos por el Toys R Us. Pese a todo, había sido un proceso lento, bien construido. No fue hasta los Brits cuando las cosas se comenzaron a volver completamente locas. De hecho, nunca he sentido ser una estrella de pop salvo esa noche. Fue absolutamente fantástico.

Esta masificación se tradujo en miles de compromisos promocionales, miles de apariciones en televisión, fiestas nocturnas, galas de premios y el constante acoso de una prensa en la que se incluía la de peor calaña. Damon Albarn era el foco de las miradas al ser el líder y perfecto icono carismático de la banda. Encima su relación con Justine Frischmann no atravesaba su mejor momento. Carne de cañón para todo tipo de rumores.

Cada miembro de Blur reacciona de forma distinta al cambio de estatus. Dave Rowntree acababa de casarse con su novia canadiense Paola, decide dejar la bebida apuntándose a Alcohólicos Anónimos y pasa su tiempo libre con su verdadera pasión: los aviones en su tranquila casa en Hampstead. Graham Coxon salía con una artista feminista que pertenecía a la escena independiente de Hardcore estadounidense; inspiración que más adelante sacaría a la luz.

Damon Albarn vivía en la zona de Nothing Hill junto a Justine Frischmann. Por el acoso de los medios llegaba a estar recluido en casa con todo cerrado. Alex James vivía en West End entre constantes rupturas con su novia Justine, múltiples amantes (Helena Christiansen incluida) y las fiestas más salvajes. Su ritmo de vida era un desmadre continuo. Según él mismo: “Siempre quise ser un genio idiota alcohólico del Soho”. En ese momento James llegó a beber dos botellas de champán al día durante 18 meses. Y bien podría haberse quedado a vivir en Groucho, el club de moda por aquel entonces.

De estar todos unidos en la época universitaria a comenzar a disgregarse y vivir cada uno su vida, dando forma a proyectos en paralelo como el de Alex James con Stephen Duffy, Justin Welch y Charlie Bloor.

The Great Escape, primera toma de contacto

Blur grabaron el que sería su cuarto álbum de estudio por parones. Hasta mayo de 1995 no terminarían las sesiones que comenzaron en enero. Entre medias constantes idas y venidas, constantes intentos de dar de nuevo con la tecla bien pulsada en anteriores temas. El título tampoco estuvo decidido hasta el final. En junio de 1995 The Great Escape fue la elección definitiva, cualquier hipótesis está abierta detrás de dicho significado. Blur querían escapar pero se equivocaron de camino para el tercer álbum con el que ponían fin a su trilogía en la que buscaban captar el estilo de vida británico de final de siglo.

The Great Escape sufre el síndrome de disco menor al compararse con los anteriores. Si The Great Escape hubiese sido publicado por otro grupo lo mismo algunos lo auparían más (no obstante en el Britpop se han mitificado auténticos mojones), mientras que otros lo ignoraríamos más. Poco queda de la eficacia de Parklife salvo en varios singles, así como del comienzo Shoegaze que ya en Modern Life Is Rubbish (1993, Food) Blur fue dejando de lado para dar más cancha al Pop de melodía clara, alegre y pegadiza.

De nuevo Stephen Street fue el productor del álbum, esta vez sin la compañía de John Smith, Steven Lovell o Stephen Hague con quienes sí compartió créditos en los anteriores trabajos de Blur. Él mismo decía a ‘3862 Days’:

Había mucha euforia en torno a Parklife. Este tomó vida por sí mismo. Seis, siete y ocho meses después todavía estaba en el Top 10. Incluso cuando no ganaron el premio Mercury doblaron las ventas durante la noche. Fue un poco como el fenómeno de Robbie Williams en 1998. Recibí una llamada al poco de terminar Parklife diciendo: “¿Estás listo para hacer el siguiente?” Great Escape siempre pareció como un álbum extraño en el sentido que ellos aún estaban promocionando Parklife. Ese álbum no había muerto del todo y aún tenía cuerda. Otros grupos habrían esperado para que el disco siguiese su curso, lo que podría haber sido más sensato, pero Damon en particular es tan prolífico que ellos querían hacerlo.

Con el clima de desunión anterior Blur no estaban tan unidos como antes. Aún así se imponen una rutina de trabajo intentando compaginar al máximo posible su nuevo calendario de estrellas del pop. Las sesiones iban desde media mañana hasta las 10 de la noche, una forma de trabajar de músicos que sabían que tenían que buscar un nuevo éxito y superar el anterior, proeza imposible en ese momento.

Pese a que la presión era muy alta Blur logra grabar el álbum en cinco meses. Su segundo más rápido hasta la fecha, solo por detrás de los tres que tardaron en Parklife, nada que ver con los 17 meses que dedicaron a Modern Life Is Rubbish (1993, Food).

El sinónimo de The Great Escape, el single que lo define, es ‘Country House’, uno de los peores temas de Blur y que más odió Graham Coxon, causando una desavenencia clara a la hora de elegirse para más inri como el primer single con el que el 14 de agosto de 1995 se presentarían en público. El guitarrista optaba antes por ‘Stereotypes’, canción con la que abren el álbum y que al final salió en tercer lugar el 12 de febrero de 1995, ‘The Universal’ ganó la partida el 13 de noviembre de 1995.

‘Country House’, uno de los primeros temas que Albarn envío a Stephen Street para este nuevo disco, tenía el gancho típico del hit sencillo y malo. Un estribillo facilón repetido hasta la saturación en apenas cuatro minutos, con las segundas voces haciendo el contraste y un puente instrumental para oxigenar tanta trompeta, tanta jovialidad vacía. La realidad: el primer número 1 de Blur en la lista de singles británicos. Solo lo han vuelto a conseguir con ‘Beetlebum’. Ni siquiera con ‘Girls & Boys’ (5), ‘Parklife’ (10) o ‘Song 2’ (2).

Si la paciencia de Coxon era limitada con ‘Country House’ se le sumó un nuevo frente: Damien Hirst. Uno de los “artistas” británicos con más morro y marketing de las últimas décadas era colega íntimo del, casualmente, miembro por el que Coxon sentía menos simpatía: Alex James. El videoclip que Hirst se marcó para tal single avergonzó al guitarrista interesado por terrenos más serios y “artísticos”. Por no hablar del guiño a Queen. La batalla que por aquel entonces ya estaban librando con Oasis se decantó del lado de Blur. El single de los Gallagher, ‘Roll With It’, otro de sus peores temas, mordió el polvo de los perdedores con un segundo puesto. Por supuesto, Alex hizo una fiesta a lo grande en Groucho.

I hate the video for ‘Country House’. I love the song but the association with it has become Page Three and Benny Hill instead of Blur.

Graham Coxon.

Al margen de ese estado animado The Great Escape muestra a un Albarn convertido en Dan Abnormal, pseudónimo que escogía cuando tocaba los teclados para Elastica en temas como ‘Waking Up’. La temática que domina en el cuarto álbum de Blur contrasta con la popularidad que vivían en aquel momento. El cantante no pasaba por su mejor etapa y se nota, no solo en lo artístico. Temas como ‘Country Sad Ballad Man’ o mismamente la mencionada ‘Dan Abnormal’ explican bien el nuevo rumbo que Albarn buscaría en Islandia pocos meses después, lejos del bullicio y de los flashes.

En The Great Escape Blur dicen adiós a este toque Baggy y Madchester que tan bien habían conservado como esponja que Albarn era. Las canciones bajan de nivel frente a sus anteriores trabajos pero por el contrario Alex James, quien a priori tendría que ofrecer su peor cara por su constante juerga, logra los mejores registros al bajo con unas líneas que son claves para mantener ese toque adictivo de los temas. ‘Entertain Me’ es su momento álgido. ‘Charmless Man’ es otro de estos en la que para mí es la mejor canción del álbum seguida de ‘The Universal’ y la penúltima mencionada.

En ‘The Universal’ Albarn continúa la estela de ‘To The End’ con Françoise Hardy, no obstante fue un tema que surgió en las sesiones de Parklife. Él al piano, instrumento que poco a poco iría explotando más, mientras cantaba unas letras a lo Orwell versión sacarina. Él se encontraba acosado y entre riffs seguía obsesionado en ‘It Could Be You’. Su relación con Justine era una piedra de toque dura y nosotros lo tenemos que aguantar en la soporífera ‘Yuko & Hiro’ entre sonidos de The Beatles junto a Supertramp. También su estado de consumo de cocaína de forma regular y alcohol ayudan. Un medio tempo para el cual Stephen Street usó efectos de sonido de una piscina extraídos de un disco de la BBC. ‘Ernold Same’ compite con la anterior en llevarse el galardón al peor tema de la lista, esta vez con Albarn imitando a su querido David Bowie a quien tanto debe.

The Great Escape es el álbum más Pop de Blur. Seguían metiendo las trompetas que tanto gustan a Albarn (y a The Specials) en temas como ‘Fade Away’ y ‘Mr. Robinson’s Quango’, seguían explotando los contrastes con los coros y las dobles voces para que Albarn tuviese colchón sobre el que caerse (‘Top Man’), y daban la mínima versión de guitarras que luego conoceríamos en Blur (‘Globe Alone’).

Hipersónica vota un 6,5Tiempo más tarde Albarn hablaría sobre The Great Escape como un álbum desordenado. Acertado o no fue el segundo álbum de Blur que alcanzaba el primer puesto en Gran Bretaña y entraba en una discreta posición en el número 150 en los Estados Unidos. Aún así, no alcanzaron los cuatro discos de platino en Gran Bretaña pero sí lograron cuatro oros repartidos en Francia, Canadá, Noruega y Suecia. Además de repetir el platino de Europa. EMI, tras zamparse a Food Ltd., tenía un nuevo grupo de masas confirmado un año después de su primer gran éxito. Esa moda transitoria que la propia multinacional creía que serían Blur les sigue dejando aún hoy unas arcas nada transitorias. Y nosotros tenemos al cerdo del vídeo de ‘Country House’. Win to win.

Discografía de Blur en Hipersónica

* Blur – 13 (I): la terapia post Justine Frischmann
* Blur – 13 (y II): la jam de William Orbit
* Blur – Blur (1997): Coxon y el mercado del Rock Lo-Fi estadounidense
* Blur – The Great Escape (1995): convertidos en propiedad pública
* Blur – Parklife (1994): uno de los mejores discos de Pop de la década
* Blur – Modern Life Is Rubbish (1993): la búsqueda de un nuevo Pop
* Blur – Leisure (1991): unos jóvenes británicos dispuestos a comerse el mundo