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Nos hemos vuelto comerciales

Especial Soundgarden (I): del grupo de versiones de Jimi Hendrix al inicio de Sub Pop como sello real

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Así explica Jerry Cantrell (Alice in Chains) la posición de Soundgarden en la Seattle de los 80:

“Soundgarden son como “el abuelito”. Hubo muchos grupos, pero cuando me pongo a pensar en Seattle y en lo que estaba pasando, parece como si todo comenzase con Soundgarden. Esos EPs primerizos, ir a verles en directo, la manera en la que Chris sonaba y el modo en que el grupo consiguió sonar… fueron cosas increíbles. Muy inspiradoras”.

De The Shemps a Soundgarden

The Shemps quedarán como una nota a pie de página de la música de Seattle porque no podía ser de otro modo: eran sólo una banda de versiones que tocaba en los pubs. Y, sin embargo, el germen de Soundgarden estaba en aquel grupo en el que Kim Thayil no tenía ni pizca de ganas de tocar, pero al que tanto Hiro Yamamoto como Matt Dentino querían darle mucho rodaje:

"Por mucho que ame a Hendrix, no tenía ni el más mínimo interes en canciones de Hendrix, de los Stones o de los Doors en aquel momento de mi vida. Pero él (Matt Dentino) necesitaba mi ayuda. Así que, de algún modo, tuve que pillar el bajo durante un tiempo.

The Shemps, con Yamamoto y Thayil, tocaron siempre versionando canciones que a Matt Dentino, instigador del proyecto, le gustaban. Pero necesitaban un cantante y un anuncio fue el culpable de que un chico con amor al punk y que hasta entonces había sido batería en otros grupos: Chris Cornell. Y, en su primera actuación, éste, con su presencia y voz, consiguió que Matt Cameron viera que allí había potencial.

Dentino lo dejó todo para convertirse al cristianismo y dedicar su talento musical a la Iglesia (sic), pero el germen de la banda ya estaba puesto. Yamamoto y Cornell, que vivían juntos, decidieron seguir adelante, compusieron varias canciones y presionaron a un reticente Thayil para que se les uniera.

Chris Cornell, el cantante en el que no confiaban

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El trío comenzó a dar conciertos en Seattle, aún con Chris a la batería y a las voces. Por aquel entonces, según cuentan los testigos,no eran tan hard, con un sonido aún heavy como el que luego desarrollarían, sino que incluso tenían trazas post-punk. A Cornell aún le costaría dejar de ser el batería-cantante, aunque todos en el grupo tenían claro que había que elegir:

“Lo creas o no, Hiro y yo pensábamos que sería más valioso para nosotros en la batería. Como sabía componer, podíamos trabajar mejor los arreglos de percusión. Hiro y él habían establecido una buena relación musical en la sección rítmica y no queríamos perder eso: la parte instrumental es en lo que Chris parecía realmente bueno. Así que pensamos: ”pillemos a un cantante“. Alguien con personalidad y voz. Alguien con carisma y un punto teatral (risas). Sabíamos que cantaba, pero no pensábamos ”hey, aquí tenemos a este cantante atractivo e imponente".

Por fin, Soundgarden cogieron a un batería y dejaron a Chris como frontman. Scott Sunquist, unos años mayor que el resto, ejercía de figura casi paterna. Eran días en los que su psych-hard-rock no cotizaba al alza en la escena local. Jack Endino, por ejemplo, recuerda conciertos de 5 ó 6 personas.

Pero poco a poco fueron creciendo y, en uno de los momentos más tristes de Soundgarden (así lo califica Yamamoto), vieron que Scott, padre de un hijo, no podría acompañarles de gira. Se acababa el año 1986 y, en nada, pero ya en 1987 Matt Cameron cogió las baquetas y con él comenzó a llega del todo el sonido Soundgarden tal y como lo conoceríamos después: esas influencias de Led Zeppelin, ese “punk inspirado en Black Sabbath”, como decían varios de sus coetáneos.

Soundgarden: incitando al mecenazgo discográfico desde 1987

Con el grupo ya establecido, el siguiente paso fue grabar algo: singles, EPs… lo que se pudiera. Y si, como decía Cantrell al comienzo, Soundgarden tienen bastante de abuelillos de la música de Seattle, es obvio que tenían que tener relación con el sello que los unió a todos, Sub Pop.

En este caso, Soundgarden fueron la razón por la que Jonathan Poneman, hasta entonces locutor radiofónico, puso dinero en Sub Pop, que por aquel entonces regentaba en solitario Bruce Pavitt. Los 20.000 dólares que Poneman invirtió en el sello para sacar discos del “grupo que era todo lo que la música rock debería ser” (Poneman dixit) supusieron un salto cualitativo y cuantitavio para Sub Pop.

También para Soundgarden, que editarían un single con una gran cara A, ‘Hunted Down’ , y una menor ‘Nothing To Say’. Suficiente para empezar a atraer a otras discográficas, incluidas multinacionales, y para afrontar con optimismo la publicación de Screaming Life y Fopp, los otras dos referencias del grupo en Sub Pop . Pero de ellas hablaremos con calma en la segunda parte de nuestro especial.