Hipersónica

Nos hemos vuelto comerciales

Headspace – I Am Anonymous: prog para tiempos de crisis

En los últimos años se ha puesto de moda tildar de clon de Dream Theater a toda nueva banda que haga Metal Progresivo. En muchas ocasiones tal comparación puede que sea acertada, pero generalmente aquel que lo hace cae en un error bastante grave probablemente motivado por la ligereza con la que escuchamos y valoramos música últimamente, lo cual nos lleva a realizar análisis pobres y apresurados.

La sombra de Dream Theater realmente no es tan alargada

Con esto no pretendo decir que no hayan salido en los últimos tiempos grupos Prog que no sean clones de Dream Theater (los hay y a patadas), sino que en muchas ocasiones esa comparación es bastante inadecuada por las razones que vengo a aportar a continuación:

  • La base de la música de Dream Theater no es metal sino rock, tanto con raíces de los años 70 como de los años 80.
  • Dream Theater vinieron a hacer Metal Progresivo bastante avanzada su andadura, pues me atrevería a decir que hasta ‘Scenes From a Memory’ los neoyorkinos hacían rock progresivo bastante potente en ocasiones y rozando el metal, pero su propuesta tenía al rock como punto de partida, solo incorporaban al metal como elemento ocasional.
  • Cuando muchos hablan de clones de Dream Theater generalmente quieren referirse a Symphony X o Fates Warning, bandas, estas sí, arquetípicas de lo que todo el mundo reconoce como Metal Progresivo.
  • Los elementos de virtuosismo que suelen introducir Dream Theater en sus álbumes rara vez están presentes en los discos de aquellos a los que se tilda de clones suyos.

Pues bien, una de las bandas a las que últimamente se ha incluído en el saco de clon de la banda de John Petrucci o James LaBrie son Headspace, una de las revelaciones prog de este año, y cuyo disco poco tiene que ver con los que ha sacado Dream Theater a pesar de aproximarse al Metal Progresivo desde puntos de partida bastante similares, el rock clásico de los años 70.

No es un ‘supergrupo’ más

Headspace se corresponden con lo que últimamente se ha llamado ‘supergrupo’ (concepto que la mayoría de publicaciones especializadas ha utilizado por encima de nuestras y sus posibilidades y el cual rechazo generalmente) pues varios de sus miembros cuentan con suficiente experiencia como para servir como reclamo comercial solo por firmar la autoría de alguna de las canciones. Así, dentro de Headspace nos encontramos a Damian Wilson (cantante de Threshold y colaborador ocasional de Arjen Lucassen), Adam Wakeman (teclista de Black Sabbath y Ozzy, aparte de hijo de Rick Wakeman) o Lee Pommeroy (bajista de Steve Hacket o de It Bites).

Sin embargo, a pesar de la entidad de varios de los miembros de la banda inglesa, calificarlo solo como un ‘supergrupo’ más no podría ser más equivocado, ya que el disco que han lanzado este año cuenta con una entidad suficiente como para ser valorado como lo que es, uno de los mejores de este año en el género de la música progresiva, independientemente de quien firme la factura creativa o técnica de este ‘I Am Anonymous’.

Dentro de los elementos que componen la propuesta musical de Headspace, encontramos guitarras metálicas con riffs bastante gruesos por momento deudoras de lo que nos ofrecía Jim Matheos en su época de Fates Warning, teclados melódicos y atmósfericos que evocan referencias a Yes (obvio siendo Adam Wakeman hijo del teclista de Yes, Rick Wakeman) y bases rítmicas que toman como punto de inicio la propuesta setentera de bandas como Rush o Genesis para enriquecerla con tempos más metálicos en determinados momentos.

El prog transformado en canción protesta

Otro punto muy a tener en cuenta al analizar este disco es el aspecto letrístico, ya que al fin un grupo extranjero se ha dignado a hablar de forma seria de la decadencia de la sociedad postmercantilista en la que vivimos. Así, en ‘I am Anonymous’ escucharemos referencias a lo precaria de la situación en que nos encontramos los jóvenes en la sociedad actual, el poder de los mal llamados mercados y como están sometiendo a la población las grandes corporaciones, la utilización de la guerra y sus devastadores efectos como negocio… Sin lugar a dudas el lanzamiento de Headspace en este 2012 puede ser uno de los discos más interesantes en lo letrístico de este último año, a pesar de que Wilson acaba metiendo sus manazas evangélicas en alguna que otra ocasión, eso sí, sin empañar el resultado del disco ni acercase ni un milímetro a lo que Affector también han hecho este año o lo que siempre han hecho Threshold.

Enlazando con lo anterior y como otro de los factores a destacar, me parece muy reseñable como letras y música han encontrado un equilibrio muy grande en este disco, estando en todo momento unas al servicio de la otra y viceversa, cuestión que hace que el oyente se sumerja más fácilmente en el álbum por lo que ofrece en la conjunción de ambos elementos. Esto denota que es un disco que se ha diseñado y compuesto con mimo, sabiendo muy bien todos los músicos inmersos qué se traían entre manos y hacia donde querían ir.

No todo es perfecto aunque lo parece

En el debe me atrevería a destacar que probablemente el disco no termina de rematar la faena, es decir, no nos ofrece al final todo aquello que nos promete. Mientras la 1ª parte del disco es de una increíble y ascendente factura, pasado el ecuador decae un poco por la mala elección del orden de los temas y por haber gastado las mejores ideas en el inicio. Así, encontrarse con un tema como ‘Daddy fucking loves you’ justo en el ecuador del álbum puede hacer que más de un oyente se desconecte del mismo tras la cascada de solos y cambios de ritmo que contiene, algunos inconexos y faltos del feelin y coherencia que el disco destila hasta el momento. Con ‘Invasion’ la cosa remonta pues es probablemente el tema más épico del disco y nos ayuda a olvidarnos rápidamente del tema anterior dejándonos a las puertas del que pensamos va a ser la apoteosis final con ‘The Big Day’. Sin embargo, el tema final no acaba respondiendo a las expectativas y, aunque es un buen tema, no cumple la misión de dejarnos satisfechos, sino que nos deja con la impresión de que el disco acaba de forma prematura o menos épica de lo que merece.

Para no acabar la reseña con un mal sabor de boca, cosa que no pretendo pues el disco me ha gustado bastante y lo sigo considerando una escucha obligada para todo lector prog, he decir que Damian Wilson está inconmensurable, alcanzando un nivel al que ni siquiera ha sido capaz de acercarse en el disco de su principal banda, Threshold, este mismo año. Canciones como la deliciosa ‘Soldier’ o la powerbalad del final de ‘In Hell’s Name’ lo coronan como uno de los mejores cantantes de este año.

7.5

Recapitulando, ‘I am Anonymous’ es un disco a tener muy en cuenta de cara a las listas de lo mejor del año en géneros metálicos o progresivos. A pesar de contar con el problema de no haber sido cerrado con la misma brillantez con la que comienza, es un disco muy disfrutable y uno de los realizados con mejor factura en todo este 2012. Si no lo habéis oído ya estáis tardando, y si ya lo habéis hecho, espero que lo hayáis disfrutado tanto como yo. Aunque no sea un clon de Dream Theater por mucho que otras publicaciones así se empeñen en calificarlo.