Hipersónica

Nos hemos vuelto comerciales

Mac DeMarco – 2: camisa de franela, no todo iba a ser leñar

“Mac DeMarco” src=”http://img.hipersonica.com/2012/11/Mac DeMarco.jpg” class=”centro” />Captured Tracks se ha propuesto encarar la recta final del año con vigor y lanzamientos portentosos. El primero ha sido el de The Soft Moon, cuyo disco algunos llevaban esperando como agua de mayo desde principios de curso y del que hablaremos más adelante. El segundo, y el que nos ocupa ahora mismo, es el segundo lanzamiento de Mac DeMarco, la enésima joven promesa del sello neoyorquino que, adivinad, se mueve en los mismos parámetros que otros compañeros de discográfica: a saber, jangle pop de tintes post-punk. Pero DeMarco no es Jack Tatum. Es mucho más.

2: lo que va del Paisley Underground a Girls

Por eso el lanzamiento, junto al de The Soft Moon, dibuja un balance anual mucho más que esperanzador para Captured Tracks. DeMarco podría haber sido la enésima perla rota del indie pop, pero hay destellos en su segundo álbum, 2, que nos hablan de un cantautor con amplio recorrido, explorando terrenos que le llevan desde las raíces americanas hasta el Paisley Underground. La irrupción de DeMarco ha sido acogida con entusiasmo por gran parte de la crítica especializada, aunque aquí hay cimientos más que solventes que justifican la benevolencia de los medios, al contrario que el experimento descafeinado y aburrido de Wild Nothing.

¿Y por qué DeMarco sí y Beach Fossils no? Debemos remitirmos, en principio, al propio DeMarco, cuya personalidad sin par le sitúa en un punto intermedio entre lo bizarro, lo moderno y lo real. No sabemos cuánto hay de cierto en la figura desgarbada del muchacho ni en sus ropajes campestres, aparentemente descuidados, pero sí sabemos cuánto hay de bueno en sus canciones, las mismas que le llevan desde Girls hasta Real Estate, en dos referentes contemporáneos que definen muy bien su sonido. No en vano, DeMarco posee la misma enigmática capacidad compositiva de Chris Owens e idéntico gusto por las guitarras jangly y cristalinas de Real Estate.

Así las camisas de franela, las fotos desgastadas, los dientes separados que indican ciertos rasgos rurales o las gorras ajadas son meros condimentos a DeMarco, que ha sabido granjearse una personalidad cuanto menos fascinante en un entorno, el indie, siempre ávido de nuestras extravagancias y modas a seguir. Lo importante es que tras el personaje que se fotografía vestido de mujer, en un homenaje involuntario al Bowie de principios de los setenta, DeMarco ha ofrecido un disco sólido, que supera con creces su errático debut (también de este mismo año) y gracias al cual proyecta ilusionantes metas futuras.

Captured Tracks ha dado en el clavo. El segundo álbum de DeMarco, jovencísimo, se desliza por nuestros oídos con una elegancia inesperada para un chaval que aparenta tanta idiocia en la portada del mismo. Pero DeMarco no tiene un pelo de tonto. Al contrario, hila con tremenda consistencia su portentosa voz de crooner y las virtudes más perennes de la psicodelia pop. Una psicodelia, valga decirlo, ajustada a los parámetros narrativos de Captured Tracks y del indie contemporáneo, que no arriesga ni excita, sino que acaricia y se desliza con ternura.

DeMarco: un corazón de puro oro

Ahí es donde proyecta paralelismos más que evidentes con grupos señeros del género, como Real Estate o, este mismo año, Weird Dreams. ¿Qué sucede si a Beach Fossils les despojamos de toda frialdad post-punk? ¿O si a Deerhunter les bañamos en discos de Jonathan Richman, influencia reconocida por el propio DeMarco? Pues surgen cosas como ‘Ode to Viceroy’, que es una joya, o ‘My Kind of Woman’, una declaración de amor sentidísima preñada de arpegios balbuceantes y transparentes y plegarias despojadas de todo cinismo.

DeMarco tiene un corazón de oro macizo y no tiene inconveniente a la hora de romper los cánones hieráticos y fríos del indie pop contemporáneo. Él se sumerge en un mar de emociones, le canta a sus chicas, habla de estrellas que pronuncian su nombre y sobresale por su profundidad lírica y melódica, entre medios tiempos que encandilan como pocos artistas en sus parámetros. Él, que recupera el acento soul de Postcard Records en ‘Cooking Up Something Good’ o ‘Freaking Out the Neighborhood’; él, que en ‘Sherrill’ o ‘Still Togheter’ es el adulto más joven de todos los tiempos.

“7,30” src=”http://img.hipersonica.com/2012/11/hipersonicavota7.jpg” class=”derecha” />DeMarco ejecuta todas sus ideas con una honestidad encomiable, porque nada suena artificial o impostado. Da la sensación de que apareció por Brooklyn por casualidad y, tal como llegó, se dedicó a tocar todas las canciones que tenía en la cabeza. Sin poses, sin apartarse ni un segundo de su camisa de franela. No todo iba a ser leñar, se debió decir, y allá se lanzó, antagónico a la contundencia de un hacha, delicado y estilista como un bisturí, delicioso y ligero como un sorbete de limón. DeMarco es poco menos que una bendición, y recemos porque su camino no se tuerza.

Mac DeMarco – 2 tracklist

  • 1. Cooking Up Something Good
  • 2. Dreaming
  • 3. Freaking Out the Neighborhood
  • 4. Annie
  • 5. Ode to Viceroy
  • 6. Robson Girl
  • 7. The Stars Keep On Calling My Name
  • 8. My Kind of Woman
  • 9. Sherrill
  • 10. Still Together

Sitio oficial | Captured Tracks