Hipersónica

Nos hemos vuelto comerciales

Mount Eerie – Clear Moon: el sombrío paseo nocturno de las almas atormentadas

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Como pasar una lluviosa noche de invierno en un oscuro e inhabitado monte, Clear Moon de Mount Eerie es igual de intenso y atractivo por lo que oculta como por lo que enseña, como la poca luz que acaban filtrando las hojas de los árboles y por el sonido del viento agitando las ramas sobre tu cabeza, que apenas escuchas por tu respiración entrecortada por el frío y por las hojas secas que pisas con tus botas. Sin embargo, el resplandor que percibes por vista, oído y olfato cuando escampa y despeja el cielo sobre tu cabeza justifica tu desafío al temporal y el haber salido de casa con la que estaba cayendo.

El mar de contrastes donde se refleja Clear Moon

Lo contradictorio de que un planteamiento eminentemente acústico y austero como el de este álbum acabe calando de una manera tan profunda es responsabilidad de las atmósferas que acaba imaginando, extendiendo y desarrollando Phil Elverum. Que sea capaz de, sin estridencias, pasar de la ingravidez de sentirse “comfortably numb” a un tenso e inquietante “ocean of noise”. Que, aunque el cortante filo de un cuchillo sea su parte más peligrosa, sea también la más pulida de toda la pieza.

“Misunderstood and disillusioned / I go on describing this place / And the way it feels to live and die”

De esta manera, la frágil suavidad de ‘Through the trees pt. 2‘ y ‘the place I live‘, ambas beneficiándose de una deliciosa y etérea voz femenina que convierte en más accesible y empática su melancolía lo-fi, permite que nos vayamos adentrando paulatinamente en la nostalgia tensa de ‘Lone Bell‘ o ‘House shape‘, oníricas y claustrofóbicas pero igualmente envolventes, y que, junto con ‘Over dark water‘, componen el núcleo hermético y brumoso de un disco en el que los interludios son ráfagas lúgubres pero necesarias, manteniendo un equilibrio similar al de las apneas y las inhalaciones en nuestro sueño. Ambas ‘(something)‘ ejercen como transición, mientras que la despedida con ‘(synthetizer)‘, delicada y mística, representa con claridad esa luna llena y luminosa que da nombre al disco y que preside un disco nocturno pero no noctámbulo, que precisa silencio y atención plenos para palpar la gelatinosa cubierta que recubre la desnudez de un ejercicio de introspección tan existencialista como depresivo.

El escalofrío en la espalda del impasible Mount Eerie

Navegando entre la desilusión y la incomprensión, la manera en la que se van deslizando los momentos más amables entre los de mayor intensidad puede compararse a la anestesia emocional del frío escalpelo durante una autopsia, o a la sinergia emocional de un réquiem en un acto fúnebre, analizando cada vello erizado, cada lágrima contenida y cada latido percibido para recopilar con afán enciclopédico todo el desasosiego que lo rodea.

Tossed on the waves/ Missing/ From moment to moment of being/ Carried wherever

Hipersónica vota un 8Independientemente de todas las bizarras etiquetas (acoustic drone, doom-folk, shoegaze-lo-fi, witch-pop) que le queráis adjudicar a este trabajo, la misteriosa dualidad místico-pastoral y hasta cierta omnipresencia paranormal no nos deben distraer de la inmensa capacidad comunicativa que demuestra este disco, extendiéndose desde el más mínimo e íntimo desánimo de la persona más sola e insignificante hasta ese eco distímico del insomne que no tiene a nadie para contarle sus problemas, acaparando un lenguaje tan trascendente como abstracto, tan costoso de asimilar como ese miembro fantasma ya amputado, pero que todavía duele. De las múltiples lecturas que permiten estos 40 minutos te encargas tú, pero si puedes disfrutar de este disco en silencio, a oscuras y solo, te asombrarás de todas las combinaciones distintas por las que deconstruirte y rearmarte luego.