Hipersónica

Nos hemos vuelto comerciales

Tamaryn – Tender New Signs: afincados en una tarde gris

Tamaryn Tender New Signs

La vocalista neozelandesa pero afincada en San Francisco, Tamaryn, se nos presentó en el pasado 2010 con su debut The Waves. En él, conjugaba su voz pálida con un ambiente jalonado de dream pop y shoegaze. En el pasado mes de octubre, ella y su mano derecha en el proyecto, Rex John Shelverton han editado su segundo trabajo: Tender New Signs. Para no perder la costumbre, de nuevo con nueve canciones.

Sólo un disco fue necesario para captar la esencia del dúo, una voz liviana y delicada que se veía secuestrada por una fina capa de shoegaze que se desvanecía a bajas revoluciones. A pesar de esos temas de lenta corrosión y de tener un par de canciones fácilmente identificables como singles, les faltaba algo. La referencia obligatoria en estos casos suele ser The Jesus & Mary Chain, pero en este caso, Tamaryn guardan más similitudes con Cocteau Twins: voz femenina, ambiente infinito… pero siempre desde un prisma más suave y con cierto postulado post punk.

Tender New Signs, el paso esperado

Habían puesto los cimientos, sólo faltaba darle forma a la columna vertebral, para no dejar que se desvaneciera en un mar de monotonía en el próximo lanzamiento; para que no se convirtieran en el enésimo grupo shoegaze. Y eso es justamente lo que han logrado.

En Tender New Signs encontramos la evolución que esperábamos, un álbum más compacto, más regular y sin recurrir constantemente al mismo refrito. Eso sí, también es preciso destacar que este segundo largo adolece de ese hit reconocible del debut. Lógico por otra parte, ya que no hay canciones que se desmarquen claramente del resto como en su primer disco. Hay un equilibrio.

No obstante, dentro del shoegaze, tampoco es tan necesario disponer de un single para disfrutar; no necesita la inmediatez de otros géneros. A quien le gusta este mar de distorsión, no tiene la necesidad de encontrar lo que en lenguaje llano conocemos como un ‘pepino’, estamos a gusto en este mar eléctrico.

Precisamente los discos de Tamaryn están diseñados para dejar que entren por los tímpanos lentamente, procesando los sonidos y dejándose encandilar por la voz de la propia Tamaryn. Además, parece que la estética que llevan sea la oficial para los nuevos hijos del género. Ringo Deathstarr también llevan cortes de pelo y pintas similares. A Tamaryn los podéis ver la mar de bonicos en su web oficial.

Podríamos decir que el hecho de que han construido un sonido más versátil a lo largo del álbum es el que vertebra esta evolución, pero no sería cierto. En este caso, no es el qué lo trascendental, sino el cómo. Tamaryn han logrado llegar a altas cotas de sincronía entre sus dos máximos activos, la voz de la neozelandesa y el ambiente nostálgico. Se van acercando cada vez más al punto perfecto en el que la música se funde con esta embelesadora voz femenina. Se lo debemos también a que se han dejado invadir por un dream pop melancólico que inevitablemente te deshace cuando lo escuchas.

Las fórmulas trilladas, cuanto más lejos, mejor

Sumergidos en su perpetuo revival ochentero, primero van preparando el terreno ambiental con distorsiones, descargas de acordes y los habituales susurros, en cortes como I’m Gone o Heavenly Bodies. Aquí también es preciso recalcar que en su particular forma de entender el shoegazing, ahora no sólo se dedican a estirar y esparcir distorsiones, sino que le toman prestados punteos al jangle pop. El resultado son canciones como While You’re Sleeping, I’m Dreaming.

Después de habernos preparado el sendero, nos acaban por sumergir en su mundo de nostalgia con temas marca de la casa, perfectamente representados en No Exits. Pero esta cara ya la conocíamos. Es después, hacia la mitad del disco hasta el final, cuando nos topamos con los Tamaryn más completos, con los nuevos rasgos distintivos en plena ebullición.

Ahí están la imperiosa Prizma, capitaneada por un vigoroso bajo post punk; la canción que invade tus secretos más íntimos Trascendent Blue, capaz de noquear al más grasiento de los motoristas del infierno; o Afterlight, que pone la banda sonora a una tarde otoñal. Destruyen la percepción del mundo terrenal para que puedas subir con ellos a su etérea realidad.

Resumiendo, Tender New Signs, al igual que The Waves, es un disco cocinado a fuego lento, cuidado con cada ingrediente para no sobrecargar de densidad el producto final, uno de los pecados del shoegaze. Pero lo que separa a ambos álbumes es que este flamante nuevo trabajo se acerca más a lo etéreo que ofrece el dream pop, flirteando con técnicas jangle que amenizan el viaje convirtiéndolo en un billete sólo de ida.

Hipersónica vota un 7,7 La voz de Tamaryn y esa sensación de pureza que desprende, sumado a que han rebajado los decibelios respecto a su debut, hacen que te derritas. Es uno de esos discos que quieres sólo para ti; para disfrutar de esa soledad que todos necesitamos a veces y que tan bien representan las tardes otoñales al que este trabajo ponen banda sonora.

Tracklist de Tender New Signs:

* 01. I’m Gone
* 02. While You’re Sleeping, I’m Dreaming
* 03. Heavenly Bodies
* 04. No Exits
* 05. Prizma
* 06. The Garden
* 07. Trascendent Blue
* 08. Afterlight
* 09. Violet’s In A Pool

Sitio oficial | Tamaryn