Hipersónica

Nos hemos vuelto comerciales

Titus Andronicus – Local Business: Canción de todo va mal

“No es que quisiera herirte, es sólo que no me importa si lo hice”

Todo iba mal, Patrick, coño. Oírte cantar con esa vocecilla que no tenía nada que ver con la de The Monitor ni con The Airing of Grievances, que parecía Titus Andronicus meets Modestia Aparte. Escuchar a unos Titus Andronicus más simples que nunca. Pensar que que hay discos y grupos que no querrías que te decepcionaran, pero que, a veces, lo hacen. Todo iba mal en Local Business, en esa primera escucha apresurada, en ese juicio rápido pero sumarísimo que podríamos concluir en 140 caracteres. Todo iba fatal y… de repente… Build to last. BUILD TO LAST. ¡¡¡BUILD TO LAAST!!!

Titus Andronicus vs la primera impresión: Round 1, Fight!

“Estos Titus Andronicus que los devuelvan a su casa”, pensaba antes de eso, en sólo dos canciones. El oyente es cruel porque no queda otro remedio: porque cuando quieres a un grupo, cuando uno te ha dado la necesidad de obsesionarte con sus canciones, no quieres pensar en que no vuelvan a hacerlo cuando saquen disco nuevo. Joder, ¿cómo no vas a necesitar sus nuevas canciones, cómo se va a romper la conexión vital? Es como el romance: si está, ¿cómo vas a pensar en que algún día no va existir? Si está bien, si es tan fácil…

Titus Andronicus eran mi romance, el grupo que, en 2010, ya nos había dado la hoja de ruta de los siguientes meses, años: the enemy is everywhere and you will always be a loser. Y aquí estamos: en 2012, el enemigo está más en todas partes que nunca. En una situación así, en este país de las últimas cosas al que nos han abocado, ¿cómo iban a ser ellos también el enemigo? ¿Cómo iba a ser Local Business un disco ramplón?

Todo iba mal y… de repente… Thrown Away. THROWN AWAY. ¡THROWN AWAY! ¡¡¡THROWN AWAAAAAY!!!

“La primera impresión es la que cuenta”, dicen, pero se olvidan de todo lo demás. De que la primera impresión, en realidad, siempre es una mierda. Es una visión tan parcial y cerrada de miras, tan llena de nuestros propios prejuicios, que en realidad sólo salvamos a lo que nos recuerda a lo mejor de nosotros o a lo que querríamos tener pero a la vez no nos causa envidia enfermiza. Entre esas dos líneas es donde colocamos a las primeras impresiones más gratas.

Pero, claro, Local Business no nos recuerda ni a lo mejor de nosotros ni tampoco es lo que querríamos tener. Y sí, puede que hasta nos cause envidia. Por eso la primera impresión eran tan poco agradable. Por eso, y por la voz más aniñada que nunca de Patrick, o por lo básico del sonido.

Todo iba mal y Spill It Out, spill it out, spill it out, spill-IT-out-spill-it-out.

El interruptor está en todas partes

quiero contarte algo que
tal vez nunca puedas creer
algo en mi ha hecho ¡click!
ya no soy el que fui ayer

“Algo en mí ha hecho click”, cantaban Surfin’ Bichos en versión de Los Buenos. A veces las cosas suceden así: con un simple click, el interruptor que cambia todo. Por ejemplo, el que sirve para que alguien a quien conocías desde hace dos años y a quien no habías prestado mucha atención pase a ser la mujer de tu vida. Por ejemplo, la frase que hace que un disco pase de estar bien a ponerte los pelos de punta. El momento, la melodía o el ruido que logra que un disco que no te gusta y te decepciona se convierta en el que más necesitas escuchar.

Local Business está lleno de interruptores, de clicks en forma de gritos de angustia, de romanticismo irredento, de segundos que desearías compartir, voz en alto, junto a otros. De la canción que sabes que a Gallego le encantaría, o de la frase con la que Mohorte llenaría timelines enteros de su twitter (pero, en realidad, no, porque él nunca pone letras y eres tú el que sí lo hace).

Local Business es el disco con menos singles de la carrera de Titus Andronicus. Pero también es el disco con más ganchos para que el oyente no se pueda marchar nunca. Como varias de las canciones son, en una primera impresión, feas y escasas, básicas y (en manos de otros) ramplonas, lo que han hecho es asaetearlas de momentos brillantes, de lugares que no dejas de recordar. Joder, funciona. Porque justo cuando estás a punto de tocar el botón del pánico, aparecen: los thrown-away, los spill-it-outs, los here-it-goes-here-it-goes-AGAIN, los I’m not gonna cry… y, sobre todo, los build to last. Porque, por mucho que Titus Andronicus lo nieguen, hay cosas que sí que están hechas para perdurar.

Local Business: ni los sueños ni la gente están hechos para durar

No me digas que nací libre, porque ese chiste ya sonaba viejo en el instituto

Una vez que entras, la salida no es sencilla porque el laberinto está más intrincado que nunca. Líricamente, Local Business es el disco más contradictorio de Titus Andronicus. Patrick, que ya era un experto en esto de la desesperanza, del vacío existencialista (el de Camus, el humano), aquí da doble vuelta de tuerca. Sin miedo al ridículo, además, pero pisando esa zona en varias ocasiones.

No nos pongamos señoritos: todos somos ridículos a diario en mayor o menor medida (dependiendo del día, seguramente). Y los tropiezos de Patrick también le sirven para que allá grandes, enormes, momentos de lucidez exquisita.

Ya me diréis, por ejemplo, cómo podía acabar la tetralogía No Future, aquí rebautizada de manera lúcida como ‘Titus Andronicus vs The Absurd Universe: 3rd Round KO‘. Del no hay futuro y vendrán a por mí con antorchas, del “hay alguien que se pasa las noches gritando y me dice: siempre serás un perdedor y eso está bien”, del enemigo que está en todas partes y no es paranoia, hemos llegado a la única conclusión posible: “I’m going insane” durante dos minutos y segundos de punk según los Frank Black.

Sí, nos estamos volviendo majaras, todos. Y más con Local Business, que nos suelta a la cara nada más empezas cosas como “bueno, ahora creo que ya hemos dejado claro que todo es, en sí, inútil…” y se queda tan ancho. El grito de angustia emocional de Patrick es, preferentemente, contra sí mismo (sus enfermades, sus electrocuciones, sus mierdas mentales, su polla pequeña que no puede follarse al mundo) y contra la vida urbana, pero también contra

Cosas como:

There are a thousand dreams never to come to pass
Because dreams can’t be, nor people, indeed, built to last

It is not that I do not love you
It’s just that I hate everyone

It would be so easy to say it was my parents that destroyed my brain
It was their drugs that drove me insane–I wouldn’t be alone with all the blame
No, I never felt so free from sin as when I was screaming out “I can’t win!”
If it’s not too late to start again, open up that womb and I’ll crawl right in

Sí, la culpa es de nosotros, y después se la echamos a los demás. Y nos hemos hecho misántropos aunque fingimos que los demás nos importan, pero casi hacemos más caso a una pantalla que a quien está al lado. Y nuestros sueños… ahí siguen. Y seguirán. Pero poco tiempo, porque la vida mata.

Bueno, bien, Patrick: nos pones el caramelo, entramos con tus ganchos, con los clicks que activan el interruptor y luego… nos lo sueltas todo. Lo mejor es que creemos que, en el fondo, también disfrutas de esto. Quizás sólo a ratos, como en esas líneas finales de ‘Ecce Homo’ (argh, la canción en la que todo iba mal):

But I know it’s a lot more than just being bored.
I know it’s nothing more than just being bored

El grupo que quería sonar como en directo (Versión 2.383.982)

Tiene que haber algo más que estar aburrido, aunque también es verdad que no hay mucho más. Para nosotros, como oyentes, y para Titus Andronicus como grupo ¿Cuántas veces hemos oído la historia? Chico conoce chica, chica se enamora y… No, ésa no: otra igual de recurrente.

Grupo graba discos y en el estudio meten muchas cosas, cree que están guays, pero en vivo no pueden tocarlos igual, grupo entra a su tercer disco y decide capturar la sensación de sus directos. Y así es como Titus Andronicus, de repente, parecen un grupo tan sencillo que, en primera impresión, no cuajan.

Ellos, los de las veinte mil voces beodas a los coros, la banda tabernera que mete mucho ruido, de repente han pasado a convertirse en los seis que son. Y tocan así, siendo sólo esos, por lo que Local Business parece un disco mucho más desnudo. Los invitados pasan de puntillas.

Alguien dijo que Titus Andronicus iba de unir a Springsteen con los Clash vía Rancid. Me faltan y me sobran cosas de la ecuación, pero me parece brillante. En el fondo, lo dice todo. De Springsteen, a quien ya citaban de manera literal en The Monitor, vuelve a haber mucho aquí, especialmente en el tramo que va de ‘In a Big City’ a ‘Tried To Quit Smoking’.

Del mejor Springsteen, del romántico, del perdedor, del que creía claramente que el sueño tampoco estaba hecho para durar. Y no, no es que Titus Andronicus vayan a cantar un ‘The River’, porque ellos prefieren fijarse en el detritus de su ciudad. En la mierda. Y cantan y tocan apasionados, cantan con el corazón encendido a la mierda.

Local Business es pub rock emocionado. Limitado y a la vez poderoso. Es descubrir que los grupos que más te gustan tocan en salas pequeñas y aunque entenderías que se hicieran muy grandes, sabes que no, que el mundo ha elegido otro camino. Es también ese mismo grupo, borracho y a punto de lanzarse a una jam que no les saldrá porque el guitarrista se caerá al suelo redondo y el cantante KO. Es ver un grupo en descomposición que canta a un mundo en descomposición y que, sin embargo,…

8.3/10

Local Business es la canción de todo va mal en la que, en realidad, toda marcha como debería ir. Es un disco que fluye como debe y que me voy a encontrar poniendo tantas veces como los dos anteriores. Es mi romance y, como tal, ha de ser imperfecto porque quiero que me acompañe y me sirva de apoyo, no que me mire desde la perfección.

and some of my dreams are coming true
and some of the smoke from the other room is seeping through
and some other ghost in another tomb is screaming too

  • Stateofloveandtrust

    A mi me parece su mejor disco, aunque The Monitor también tenía tralla por un tubo. Me encanta la voz de borrachuzo del cantante. Por cierto, ¿no iban a sacar un álbum doble o alguna ida de olla por el estilo?

    • http://www.hipersonica.com/ Cronopio

      Eso se comentó hace tiempo. Deben andar dándole forma

    • http://musicaquemesorprende.wordpress.com/ lrotula

      A mi me recuerda al cantante de los Pogues Shane McGowan y mas borrachuzo que este, pocos.
      Todo un grupo que me acelera y me pone de muy buen humor.