Hipersónica

Nos hemos vuelto comerciales

Los bluffs de 2012: ¡Pero esto qué es!

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Se va 2012 y nos ha dejado auténticas joyas como Himuro Yoshiteru Foxygen o los discos de Ty Segall, entre muchos otros discazos. Esta es la cara amable. Como todos los años, algún grupo clásico o no tan clásico vuelve al redil, a sentarse ante nosotros para que les pongamos a parir o les esculpamos un nuevo altar. Hemos disfrutado muy buenos discos, pero también hemos sufrido auténticos mojones. Hoy repasamos esos discos que sabías que iban a ser un bluff de proporciones bíblicas antes de que lo escucharas ¡¿Pero cómo pudiste hacernos esto?!

15. Hot Chip – In Our Heads

¿Por qué?: El peor disco de Hot Chip. Aburrido y sin matices, consigue que no nos divirtamos. Cuando uno hace lo mismo una y otra vez, y otra y otra y otra… al final cansa hasta límites insospechados. Y más si vuelves con la fórmula más edulcorada de lo normal. Además, no hay ningún hit y sí muchas canciones peñazo que aburren. Es cierto que en la electrónica las baladas no son muy habituales, pero al menos esfuérzate para que las que hagas tengan algo que emocione. Sinceramente, más interesante lo que hace Joe Goddard en solitario.

Una canción: ‘Look At Where We Are’.

Crítica en HS: Hot Chip – In Our Heads: la manera hipster de enmendar los errores del pasado

14. Bat For Lashes – The Haunted Man

¿Por qué?: Un disco que algunos en al redacción de Hipersónica no hemos entendido. O sea sí, pero no acabamos de verle a esto algo para que entre en un top de lo mejor del año. Sí, la chica canta bien y los arreglos de violín incluso no suenan mal, pero no es algo excepcional hoy en día. Antes que este trabajo hay otros muy interesantes de otras solistas que se han quedado fuera como el de Julia Holter, con su electrónica espectral. Pero yendo al meollo de la cuestión, el problema es que principalmente nos aburre. Como algún editor lo bautizó: Bat For Laxantes.

Una canción: ‘The Haunted Man’.

Crítica en HS:: Bat For Lashes – The Haunted Man: la Khan más contenida para su trabajo más completo

13. Vitalic – Rave Age

¿Por qué?: Creedme, me duele tener que poner aquí a Pascal Arbez, pero lo que ha hecho es de juzgado de guardia. No podíamos esperar que de el tipo que maquinó La Rock 01, Second Lives o My Friend Dario, pepinazos contundentes y de buen gusto, salieran estas fórmulas facilonas de macarrismo dubstapero. Mal Vitalic, muy mal. De hecho el álbum tiene alguna canción que salvar de la pira, pero pocas. Y las que son, no es que las podamos considerar pepinazos que vayan a ser clásicos suyos. Además, las basurillas de temas que ha editado esta vez, ensombrecen el resto de canciones que pudieran ser ‘salvables’.

Una canción: ‘Stamina’.

Crítica en HS: Vitalic – Rave Age: indagar en nuevos sonidos no siempre es un paso al frente

12. Band Of Horses – Mirage Rock

¿Por qué?: Reconozcámoslo, estos no son los Band Of Horses de The Funeral o Laredo, con este trabajo se han desinflado. Han perdido la capacidad de emocionar que tenían con certeras canciones de rock a mitad de camino entre la americana y el folk. Nos someten a canciones terriblemente insulsas, carente de alma, alargando el martirio de intentar escucharlo entero. Canciones carentes de punch, que dirían algunos comentaristas guays del fútbol. Han caído en el error de configurar un disco que básicamente deja indiferente. Encefalograma plano esta vez, tíos.

Una canción: ‘Everything’s Gonna Be Undone’.

Crítica en HS: Band of Horses – Mirage Rock: para burgueses acomodados en el porche de su adosado

11. Green Day – ¡Uno! ¡Dos! ¡Tré! ¡Y no más, por favor!

¿Por qué?: Realmente, ¿qué necesidad tiene de sacar un triplete infernal como este Green Day? Pues obviamente, pocas, y más cuando se trata de un grupo que tiene ganas de repetirse como el ajo y componer canciones verdaderamente aburridas que significan un continuo deja vu musical. Vale, hay tres discos y hay alguna canción que suena bien y podría entrar en el American Idiot. Porque de 37 canciones tiene que haber algo que se salve. Pero eh, no nos desviemos del tema. Qué cruz, señor. Canciones que carecen de garra, de carisma y de cualquier síntoma que pudiera hacernos pensar que es un punk que va a hacer temblar los cimientos del establishment. Que vale, que igual Green Day no son los mejores para hacer eso. Pero, tíos, ¡¿tres discos?! Mejor que sea Matías Prats quien os lo diga. Aquí.

Una canción: ‘Kill The Dj’.

Críticas en HS: Green Day – ¡Uno!: vuelta a los orígenes por el camino de la irregularidad, Green Day – ¡Dos!: y a ti… ¿te daban dos?, Green Day – ¡Tré!: debería haber dos sin tres… y uno sin dos

10. Alanis Morissette – Havoc And Bright Lights

¿Por qué?: Es duro hacer un disco de bueno como Jagged Little Pill, te obliga a ir a rebufo de él y mantener como mínimo el tipo. De una mujer que compuso buenos himnos de pop/rock en los noventa hemos llegado a este punto, un disco que demuestra que a la Alanis se le ha pasado el arroz. Otro trabajo para guardar en un cajón y cerrarlo con llave. Canciones que cabalgan entre sentimientos de irse a dormir y de sentir que estás escuchando Kiss FM. Has envejecido mal Alanis, muy mal.

Una canción: ‘Edge Of Evolution’.

Crítica en HS: Alanis Morissette – Havoc And Bright Lights: ni rabia ni ironía, sólo tonos pastel

9. The Cranberries – Roses

¿Por qué?: Los irlandeses tuvieron su momento de éxito y gloria a mediados de los noventa en esto del poprock. Por aquél entonces, aunque la O’Riordan continuara desafinando, se le perdonaba. Incluso en los albores de la pasada década editaron un disco simpático con singles bastante aceptables, el Wake Up And Smell The Coffee. Y ya está. Debieron dejarlo ahí. Vale, publicaron Stars, el recopilatorio obligatorio para sacar plata e incluso compusieron una canción que sonaba a Cranberries de pura cepa. El problema viene como siempre, cuando les da por remover las aguas.

Once años después, parece que han visto la necesidad (nosotros no) de editar un nuevo álbum, cuya única cosa positiva es que puede que salgan de gira para que los fans les vean las arrugas. Lo que es el disco, pues bueno, es cierto que pudo ser peor y atendiendo al disco anterior, peores cosas hemos visto. El caso es que es un trabajo totalmente insulso y anodino que no aporta nada. Ni siquiera un single. Che Dolores, haber continuado con tu carrera en solitario. Aunque claro, si ha vuelto con el grupo igual es que no le ha ido tan bien.

Una canción: ‘Show Me’.

Crítica en HS: The Cranberries – Roses: rosas y arándanos madurando hacia la irrelevancia

8. Bloc Party – Four

¿Por qué?: El potencial y la gracia de los ingleses se ha ido diluyendo con el paso del tiempo, cual pastilla de Eferalgan, hasta llegar a un trabajo como este, que empieza de una forma aceptable pero poco a poco vamos descubriendo el tinglado. La segunda mitad del disco es bluff elevado al cuadrado, con la mayoría de las canciones parece que hechas con desgana, sin ningún aliciente, aunque no se les puede decir que no lo hayan intentado.

A veces se presienten amagos de Helicopter, pero nada, son sombras de lo que fueron. Intentan utilizar la fórmula que les llevó al éxito, pero los elementos que combinan no son ni los mismos ni están tratados igual. La mayoría del disco discurre con un soporífero sentimiento entre lo anodino y lo previsible. Eso sí, no sabemos qué puede ser peor, si una segunda parte de Four o un segundo disco de Kele Okereke en solitario.

Una canción: ‘Truth’.

Crítica en HS: Bloc Party – Four: mejor nos hubiéramos quedado sin three

7. The Smashing Pumpkins – Oceania

¿Por qué?: Es el ejemplo más claro de cómo estirar el chicle de un proyecto que está muerto desde hace años. Puede que exista alguien que haya caído en la trampa, pero hablemos claro. Hablemos claro, Billy. Ya está bien, ya está bien de estirar el chicle del decrépito cadáver de los Smashing Pumpkins. Que lo único que tienen de Smashing eres tú. Y algo la bajista, que dicen que es la que salió en vuestra portada de Siamese Dream. Cada uno puede establecer dónde murió en Smashing Pumpkins, si en MACHINA/The Machines Of God, o incluso en Adore si eres muy síberet.

El caso es que Corgan parece estar necesitado de dinero y logra que echemos de menos Zwan, que tenía un par de temas aceptables. Aún no ha entendido que se le acabó la iluminación que le hizo vomitar discos excelsos como Siamese Dream y Mellon Collie & The Infinite Sadness. Para colmo, en directo suele guardarse la mayoría de los hitazos para someternos a infumables punteos eternos. Tío, sabemos que sabes tocar la guitarra, pero en serio, para.

Una canción: ‘Pinwheels’.

Crítica en HS: The Smashing Pumpkins – Oceania: si, ya, este muerto está muy vivo

6. The Darkness – Hot Cakes

¿Por qué?: Grupo difícilmente soportable. Siempre han sido un grupo burdo, una vulgar imitación de Queen. Esta vez no sólo vuelven a castigar nuestros oídos con los gallos que emite Justin Hawkins y con horteras punteos. Pero es que no sólo es eso, es que encima hacen una terrible e irrisoria versión de Street Spirit de Radiohead. En fin, poco más que decir.

Una canción: ‘Street Spirit (fade out)’.

5. The Ting Tings – Sounds From Nowheresville

¿Por qué?: La cuestión es que de donde no hay no se puede sacar. A mí personalmente me parecieron un mojón desde el primer instante, hamor a primera vista. Pero hay que reconocer que en el debut se sacaron un par de singles que han dado la vuelta al mundo. En la secuela no han sido capaces de sacar más de uno. Está la de Hands, pero no deja de ser un producto predecible y escuchado 80.000 veces. Desde hace varios años además. Un disco facilón, con arraigos de vergonzante hip-hop y rastros de cutre synth pop.

Una canción: ‘Help’.

Crítica en HS: The Ting Tings – Sounds From Nowheresville: a medio camino entre ninguna parte y la indecisión

4. No Doubt – Push And Shove

¿Por qué?: Es impresionante el cambio que han pegado los No Doubt de Tragic Kingdom con los de Push And Shove. Va mucho más allá de incluso el proyecto en solitario de Gwen Stefani. Sí, como lo oís. De hecho este último tenía cierta gracia y ella adoptaba una pose que no intentaba ocultar. Pero ojo con el álbum con el que han vuelto. Recuerdo lo que me sorprendió It’s My Life cuando editaron el recopilatorio. Era un señor pepinazo.

Varios años después, parece que se les ha olvidado cómo hacer una buena canción. It’s My Life era un tema de potente pop con un teclado imperioso y con Gwen desgañitándose. Vale, es una versión de Talk Talk, pero eso no cuenta. Push And Shove es un avergonzante disco de pop de los 40 venido a menos, con un mejunje de edulcoradas canciones pop prefabricadas, carentes de interés y da la impresión que de esmero. No Doubt se han marcado un Dover. Es tan malo que por muy benévolo que seas, castigarás esta infamia.

Una canción: ‘Looking Hot’.

3. Linkin Park – Living Things

¿Por qué?: ¿Os acordáis de los prometedores chavales del In The End o Breaking The Habit? Yo tampoco. O casi. La trayectoria de Linkin Park ha sido una evolución en la que su propuesta ha ido degenerando en cosas como este disco. Un mejunje entre electrónica, su habitual rap y canciones de falsa épica que no llevan a ningún sitio. Incluso en algunos temas suena ese dichoso ritmo del dubstep perpetrado por productores de medio pelo que hoy salen de debajo de las piedras. De ser un grupo que logro conquistar a muchos jóvenes en su adolescencia, hemos llegado a este punto en el que hay que tenerlos bien puestos para escuchar un álbum suyo entero. Bluff… bluffff…. ¡BLUFFFFF!

Una canción: ‘Lost In The Echo’.

Crítica en HS: Linkin Park – Living Things: la crisis de los cuarenta

2. The Killers – Battle Born

¿Por qué?: Hubo un tiempo, al principio, en que se hablaba de que los Killers evocaban a Queen, se ganaban nuestra simpatía, colaboraban con Lou Reed para crear estribillos que sonaban a himno… Resumiendo, hubo un tiempo en que molaban. Eran unos tipos simpáticos hasta que Brandon Flowers decidió que llever mostachín no era lo suficientemente bohemio, necesitaba más. Se fue en solitario. Volvió. Y creó Day & Age. Ahí empezó la degradación del grupo. Su nuevo trabajo, Battle Born, ese en el que nos decían que volvían al rock, pero no es más que un disco más insufrible que el anterior. Que no es poco.

De unos tipos que en alguna ocasión resultaron decentes y entrañables con canciones lícitamente entretenidas. Ahora, este álbum está repleto de ‘épica’ megalomaníaca de Flowers y arreglos de teclado que nada tienen que ver con lo que hacían cuando empezaron. Deduzco que no somos pocos los que nos quedamos a cuadros con este disco. Y no es que fueran reyes del metal, pero han cambiado lo suficiente como para caer a la altura de Keane, aspirando a quedar inmortalizado en el forro de la carpeta de alguna quinceañera. Se han puesto de un blandengue que no hay quien lo aguante. Desde Luís Miguel hasta Foreigner, hay un amplio espectro de gente que podrá disfrutar de esta pesadilla de color de rosa.

Una canción: ‘The Way It Was’.

Crítica en HS: The Killers – Battle Born: nunca te entregues ni te apartes junto al camino

1. Muse – The 2nd Law

¿Por qué?: Cuando la capacidad de reinventarse del grupo se ciñe a exagerar aún más su propuesta, estirar el chicle hasta donde se pueda (sin importar el resultado), o a meter dubstep, es que realmente algo falla. Intenta separar de tu cabeza los pensamientos que te impiden ver más allá de tu fanatismo musero. Piénsalo detenidamente, han acudido al dubstep, ¡DUBSTEP!, a lo mismo que Skrillex para agitar burdamente. Intentar justificar esto es fanatismo cercano al de la Yihad; no es serio.

Hay un largo trecho entre la calidad y el sentimiento desgarrador que desprendía el grupo en Muscle Museum, cuando Matt llevaba chándal y el pelo rojo y esta infamia, con un líder que adopta posturas de rock star total y se permite el lujo de caer en el ridículo más estrepitoso sin que parezca importarle. Queen, INXS, U2, Prince… Todo está dentro. Es cierto, hay algún tema que se mediosalva de la quema, pero van a pagar justos por pecadores. Bellamy no ha entendido que sumar capas y capas de sonidos y arreglos no es garantía de calidad. El histrionismo era esto.

No se puede cantar intentando ser poseído por alguna divinidad del rock con temas tan faltos de carisma. No vale el argumento de que si este trabajo lo firma otro grupo tendría bastante eco, pasaría desapercibido. Es muy discreto. Ya era hora de que Muse llegaran a un top 1 en Hipersónica.

Una canción: ‘Follow Me’.

Crítica en HS: Muse – The 2nd Law: hasta aquí hemos llegado

0. Grand Duchy – Let The People Speak

¿Por qué?: Admito que es un bluff personal (y objetivamente también). ¿Que quiénes son Grand Duchy? Pues el proyecto de Frank Black y su mujer. Con todo el respeto para la parienta, de verdad que me sabe mal ver lo que me está haciendo el tito Black. Vale, podemos estar de acuerdo o no en si los Pixies deberían sacar un nuevo disco o dedicarse a salir de gira para ganar más plata, pero ¿esto? Me deja un poco la sensación de I Am The Table de Lou Reed. ¿En qué piensan los líderes de grupos decisivos cuando hacen estas cosas? Joder, es que es un cachondeo escuchar al mismo tipo que un día compuso canciones tan destructivas como Wave Of Mutilation, caer en este choteo bailable. Supongo que al final es que la parienta es la que manda y al final ha tenido que ceder para participar en este suicidio artístico.

Una canción: ‘Silver Boys’.

Lo mejor del año para Hipersónica