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Nos hemos vuelto comerciales

Los mejores discos garageros de 2012 (y II)

“Monkey Ikea” src=”http://img.hipersonica.com/2012/12/Lo mejor de 2012, garage rock.jpg” class=”centro” />Y vamos allá, sin demasiadas dilaciones. Estos diez discos garageros son los que más han gustado a los editores de Hipersónica este año. Es una lista que valoraréis mejor en verano, o no, o a lo mejor, si la amáis tanto como nosotros, os servirá de calor para un invierno tan frío en el que hasta los monos llevan abrigo —en Ikea—. Tenéis de todo: desde el halo eterno de la Creedence Clearwater Revival hasta la nueva ola del garage hard, pasando por el disco que todos deberíais adorar este año e incluso otro grupo francés con devoción por los Fleshtones. Son vuestros.

10. Fletcher C. Johnson – Salutations

¿Por qué?: Porque los años cincuenta marcaron el devenir de todas las generaciones futuras que se acercaron al rock’n roll y a los fundamentos básicos de la nueva música popular. Porque él es uno de sus nuevos y gloriosos mensajeros. Porque en Salutations hay ramalazos de pop infantil, que no infantiloide, y de una frescura rejuvenecedora. Porque Fletcher C. Johnson y sus acompañantes son unos chavales, pero no tanto, y en el fondo disimulan muy bien que han sido incapaces de madurar. Y porque eso es mejor, y en las dulces melodías y revitalizadoras guitarras encontraréis todo lo que necesitáis para este invierno.

Una canción: Salutations.

Crítica en Hipersónica: …

9. Strange Hands – Dead Flowers

¿Por qué?: “Porque una delgada línea separa ‘First Poem’ de los Black Lips y de los Pains of Lolailo. No es difícil encontrarse con ellos, los del primer disco, no los del segundo, en el tonillo inocente y hasta un punto jangle de las guitarras, que luego distorsionan y se unen a un organillo completamente desatado en ‘Bunny Sliper’, donde aquí sí, podemos pensar en unos Fleshtones rehabilitados que han dejado el alcohol para no sonar tan borrachos (…) Puede que todo esto os suene a común, manido, familiar, aburrido. Os equivocáis. Strange Hands son más delicados que todos los demás compañeros de generación”.

Una canción: First Poem.

Crítica en Hipersónica: Strange Hands – Dead Flowers: no hables de revival porque el garage psicodélico nunca se marchó

8. The Legs – AAAA The New Memphis Legs

¿Por qué?: Porque Ty Segall Band no están solos en su camino. Porque The Legs destrozan el garage y se lo llevan al punk e, incluso, al hardcore. Porque nadie este año, ni siquiera Titus Andronicus, ha logrado sonar tan borrachos como ellos. Porque si escarbas te encuentras con los Thee Oh Sees más embrutecidos. Porque también hay fundamentos clásicos, mirando fijamente a los discos de los Stooges. Porque no entienden de delicadezas. Porque tienen un nombre, una portada y un sonido muy simple. Porque eso es lo que le debemos pedir a grupos como The Legs, salvajismo, caos, destrucción, mala leche.

Una canción: Driving Me Insane.

Crítica en Hipersónica: Oh, no.

7. The Lovely Bad Things – New Ghost/Old Waves

¿Por qué?: Porque tienen al menos dos de las mejores canciones garageras/pop del año. Porque bucean entre la maraña de distorsión de los noventa y se encuentran con el tono melódico de los mejores Superchunk. Porque no derivan hacia el punk, sino que lo interpretan a su modo desde el garage y el pop. Porque también saben explotar el racaraca del indie pop ochentero. Por las melodías vocales que podrían haber firmado Veronica Falls (con más alcohol). Por acertar con la duración del EP y de los temas: directo, conciso, a la cabeza, de obligada repetición.

Una canción: New Waves.

Crítica en Hipersónica: La última que no.

6. Thee Oh Sees – Putrifiers II

¿Por qué?: “Thee Oh Sees podían haber optado por perpetuar el camino de discos como Help, pero han preferido arriesgar, o experimentar con drogas diferentes, e introducir arreglos de cuerda y atmósferas psicodélicas donde antes había brutalidad primaria y espíritu adolescente. Esto también es joven, pero de otro modo. Y no se les puede culpar de nada porque ‘So Nice’ es fantástica, alucinada y la canción que mejor ha comprendido a los sesenta de los últimos años”. Y por el falsete y los nombres desagradables.

Una canción: Goodnight Baby.

Crítica en Hipersónica: Thee Oh Sees – Putrifiers II: tu argumento es inválido

5. Royal Headache – Royal Headache

¿Por qué?: “Aquí hay una urgencia adolescente que va desde el punk-rock y el garaje hasta el powerpop, incluso ese con el que flirteó cierto indie de los 90. Por ponerlo en una frase epatante: esto suena a un Sam Cooke a tope de speed como frontman de un supergrupo formado por peña de los Real Kids, los Jam de In The City y los Nervous Eaters. Y, cuando uno se despista, por ejemplo en ‘Really in love’, de repente le vienen Guided by Voices a la cabeza (…) Todo esto en un disco que no llega a la media hora, en el que ninguna canción pasa de los dos minutos y medio y que, no sé, ya estáis tardando en pillar”.

Una canción: Down The Lane.

Crítica en Hipersónica: Royal Headache – El corazón se le sale por la garganta y a ver quién lo alcanza ahora

4. Ty Segall & White Fence – Hair

¿Por qué?: “Hair no es nada que no hayáis escuchado ya antes y sin embargo debéis acudir a él porque es todo lo que ya habéis escuchado. Un simposio, o un tratado si nos ponemos académicos, de cómo aunar la agresividad más pura de los Stooges o las flipadas inconmensurables de los 13th Floors Elevators. Traducido en un lenguaje contemporáneo que suena añejo y a a la vez comunica en tiempo presente. Ni siquiera es un revival porque es lo mismo de siempre, sólo que más, y para otra generación”.

Una canción: I Am Not a Game.

Crítica en Hipersónica: Ty Segall & White Fence – Hair: siempre es el mismo (buen) disco de siempre

3. The Spyrals – The Spyrals

¿Por qué?: “Las canciones de The Spyrals suelen derivar hacia una jam no muy consistente que, de manera sorprendente, no se les va de las manos. Y es algo meritorio, puesto que pisan demasiados terrenos, muchos de ellos resbaladizos. Por ejemplo, el de la Creedence Clearwater Revival. En las composiciones de The Spyrals se palpa el mismo gusto por la creación aparentemente anárquica del Bayou Country. Toma, un ritmo. Toma, una línea de bajo. Y a partir de ahí los punteos y las derivas alucinógenas (…) Obviamente el reverb empapa todo el disco. La música de The Spyrals se escucha al tiempo que se evapora”.

Una canción: Calling Out Your Name.

Crítica en Hipersónica: The Spyrals – The Spyrals: la psicodelia de las raíces

2. Ty Segall Band – Slaughterhouse

¿Por qué?: “Slaughterhouse es el reverso tenebroso. Es sencillo de entender. Desde la portada hasta ‘Fuzz Wars’, la incomprensible ida de olla de diez minutos de puro ruido. Ahí escucháis guitarras pero pensáis en trastos de metal chocando entre ellos y en los mundos post-apocalípitcos de Terminator. ‘Fuzz Wars’ sólo puede surgir de la mente de un enfermo, o de un desequilibrado. Y lleváis razón. Ty Segall lo es. Está completamente loco. Pero venid, acudid a él como acudieron miles de ellos a Jesucristo. En la enajenación se esconde la divinidad”.

Una canción: The Tongue.

Crítica en Hipersónica: Ty Segall Band – Slaughterhouse: adorable y bendito loco

1. Woods – Bend Beyond

¿Por qué?: Porque amamos a Woods. Porque deberíais amar a Woods. Porque han hecho un disco tan grande como At Echo Lake, o incluso más, y eso era una tarea titánica. Por olvidarse poco a poco del garage y la baja fidelidad y hacer canciones folk enormes. Por Jeremy Earl, para que su talento nos siga iluminando muchos más. Porque podemos mirar al sol y no quedarnos ciegos. Porque luce el sol, el cielo está despejado, hace un día espléndido y sin embargo estás triste por dentro. Por nuestro querido sordo y por todos los que no ven en Bend Beyond una joya atemporal. Por canciones que son la vida.

Una canción: Size Meets The Sound.

Crítica en Hipersónica: Woods – Bend Beyond: querido sordo…

Los mejores discos garageros de 2012