Hipersónica

Nos hemos vuelto comerciales

Morphine – Cure For Pain: el jazz rock que vino a robarte a tu chica

En 1993 los Smashing Pumpkins editan Siamese Dream. Al otro lado del charco, empieza a crecer imparable el britpop mientras que unos desconocidos Radiohead debutan. Pero debajo de este cúmulo de futuros clásicos, había grupos underground que estaban trabajando fórmulas que iban más allá de los cánones que el indie rock empezó a predicar años antes. Entre ellos Morphine, que con su segundo álbum, Cure For Pain, confeccionaron uno de los mejores discos del año y su obra cumbre.

Quiénes fueron Morphine

Al igual que otros grupos del underground americano, su ámbito de difusión como aún grupo de culto se producía sobre todo en radios universitarias, como en antaño hicieran REM o Pixies. Pero a diferencia de estos y del resto de héroes del indie rock, del noise y del grunge americano, ellos no utilizaban guitarras. Era lo previsible. Mark Sandman, líder y vocalista del trío, tenía la experiencia de haber participado anteriormente en Treat Her Right, un grupo de blues rock, pero fue más allá.

Sandman recogió esa experiencia para formar uno de los grupos más interesantes que dio la década de los 90: Morphine. No necesitaban guitarras para inusitados cambios de ritmo o estridentes distorsiones. Lo suyo era el jazz rock. Los instrumentos que utilizaban: una batería, un saxo y un bajo. Y este bajo, que era el arma de Sandman, simplemente tenía dos cuerdas. No era necesario más para perpetrar ese sonido grave y violento, combinado con infalibles ritmos del saxofón de Dana Colley, que a veces tocaba hasta dos saxos a la vez. El resultado no podía ser mejor: un jazz rock con dejes de clisicismo rock, que sonaba ofensivo, sexual y con el alma callejera del blues. No era un grupo más; Morphine no era un grupo convencional.

Se sabía poco de la vida personal del prolífico Mark Sandman, pero se especula con que las letras eran autobiográficas, algo que no extraña, conociendo algunos capítulos negros de su vida. Esas desdichas encajaban a la perfección con el jazz y el blues, vehículo de expresión para el escarnio, el descaro y las conjuras de los malditos. Él era el alma máter del grupo, y las canciones de Morphine eran el reflejo de su creatividad.

Cure For Pain, su mejor disco

Después de un buen debut como Good con el sello Accurate, un año después, en 1993, Morphine editan Cure For Pain, su obra cúspide, en el sello Rykodisc, filial independiente de la Warner. En este segundo largo, el grupo ganó en consistencia respecto a su predecesor, rescatando de nuevo a Jerome Deupree para la batería. Para la producción volvieron a contar con el experimentado Paul Q. Kolderie.

Las trece canciones del disco quedan grabadas en uno de los álbumes más interesantes de la década de los noventa. En una época en la que llevar las camisas de cuadros y abusar de los pedales era la sintonía habitual, ellos significaban un oasis dentro del gigantesco indie rock que lo impregnaba todo; eran un cuerpo extraño alojado en el organismo del rock americano. Eso no iba con ellos. Además, esto a Sandman ya le pillaba a toro pasado, pues tenía 40 años cuando muchos de los que estaban conquistando el mundo hacía poco que habían salido del instituto.

El disco arranca con el prefacio Dwana, y después de él puedes entender perfectamente qué es Morphine en el segundo corte, en Buena. Lo que estás escuchando es un bajo más profundo que el océano, más grave que la voz de Calvin Johnson. Pero para acompañar a esta línea entra después el fabuloso saxo de Dana Colley. El resultado, un sonido corrupto, violento, sexual. Morphine son nicotina en tus pulmones. El solo de saxo, como el de muchas canciones del trío de Boston, es fabuloso. Ellos demostraban que el virtuosismo no es sólo cosa de los guitar heroes.

Analizando el disco en frío, me sigue teniendo asombrado la propuesta de un grupo que decidió innovar y se decantó por la personalidad, ante tantos grupos que estaban cortados por el mismo patrón. Morphine se hicieron pioneros transformando en piedra de toque un instrumento como el saxofón, un trozo de metal que cualquier acérrimo del underground rechazaría. Y no sólo este, es necesario también reivindicar el bajo eléctrico que utilizaba Mark, sólo con dos cuerdas y que prácticamente emitía la misma nota. Fascinante ver el resultado ejecutado en canciones como All Wrong, con este par de instrumentos convertidos en mortíferos asesinos a sueldo del jazz rock. De nuevo, otro solazo de saxo, construido sobre una estruendosa línea de bajo.

Aunque en Cure For Pain la mayoría de las letras estaban dedicadas a mujeres, como puede ser el caso de Sheila, Candy o In Spite Of Me, entre otras, Sandman aprovechaba también para hablar de sus situaciones emocionales en las que mostraba sus reflexiones interiores, crucificando sus pecados en I’m Free Now.

Después de vestirse de crooner en la emotiva Cure For Pain, se ponía una chupa de cuero y se iba al garito más cercano a inundar la barra de whiskey para contarte esas aventuras de lobo solitario en Thursday. Sandman se mete en el papel de un tipo que suele quedar a escondidas con una mujer en un motel para probar su cuerpo. Ella está casada y un día le invita a casa, porque su marida está fuera, pero este se entera de lo que pasa. Los vecinos dicen que es un tipo violento.

Una historia que encarna la música de Morphine, con el saxofón dándole el toque sensual, y el bajo la parte turbia del asunto. Son esos relatos tan propios del blues y de tipos solitarios heridos en su interior. Cuando escucho esta canción irremediablemente me recuerda a McNulty, sí, nuestro amigo de The Wire. Podría encajar en la situación.

Son el saxo y el bajo quienes llevaban la batuta en la música de Morphine, pero hay arreglos en este trabajo (como en el resto de discos), en los que utilizan el órgano o la guitarra, aunque esta sea secundaria. En cortes como Let’s Take A Trip Together, te das cuenta de que esta no era necesaria para componer canciones que tranmistieran lo que el trío de Boston pretendía. En este tema en el que Sandman vuelve a vestirse de trovador para viajar al infinito con una chica, los tres instrumentos trabajan al mínimo de revoluciones, con una baja intensidad que junto a los susurros, acaba por bajarte la tensión.

Para finalizar el álbum y esta nueva travesía por el universo oscuro, nocivo y sexual de Morphine, le rinden tributo a Miles David con Miles Davis Funeral, otra influencia importante, sobre todo para Dana Colley, y una estremecedora y minimalista pieza en la que parece que esté Ry Cooder a la guitarra. Una forma inmejorable de cerrar un álbum redondo.

Cure For Pain es Morphine en su máxima expresión; es Mark Sandman con sus historias solitaras, es el saxo de Dana Colley narcotizándote, es un refugio para las almas perdidas. Un álbum sobrecogedor. Es difícil medir el talento de Sandman por sus letras ¿autobiográficas?, por su ingenio a la hora de moldear instrumentos como el bajo de dos cuerdas para después masturbarlo con el slide, o por su perfil del trovador que viene a secuestrar a tu chica. Pero sí podemos decir que junto a Colley y Deupree, Cure For Pain se convierte en una espiral de violencia sonora, allanada en algunos momentos por íntimas y personales baladas.

Fue uno de los grupos más creativos de la década mencionada. No utilizaban un complejo compendio de artefactos extraños para hacer música experimental, y además su fórmula era bastante sencilla con un bajo y un saxo como elementos principales. Pero haber sacado punta de instrumentos que suelen tener tan poco protagonismo en cualquier grupo de rock, salvo excepciones, en los últimos 20 años, es un argumento de peso para apreciar no sólo este álbum, sino su discografía entera y entender por qué fue un grupo único.

Un trágico final

No obstante, el destino es caprichoso y quiso llevarse del mundo a Mark Sandman a los 46 años de edad. Además, de una forma trágica. Sufrió un infarto el 3 de julio de 1999, truncando la carrera del grupo, durante el festival italiano Nel Nome del Rock (Palestrina, Roma), en el escenario de Los Jardines del Príncipe. No resistió el ataque y abandonó este mundo en la ambulancia, de camino al hospital, dejando a sus compañeros de grupo en shock. Una gran pérdida para la música y un triste final para el genio Mark Sandman, que de joven ya había vivido otros traumas, a él atracaron y apuñalaron en el pecho estando en un taxi. Además, sus dos hermanos murieron durante su juventud.

9/10

Se esfumó demasiado pronto, pero sigue vivo en nuestro recuerdo, gracias a que también son muchos sus homenajes, ya sea en forma de escuelas de música, recopilatorios varios, nombres de calles o documentales. Pero, sobre todo, Mark Sandman resucita cada vez que escuchas discazos como el Cure For Pain.

  • http://musicaquemesorprende.wordpress.com/ lrotula

    Ha sido el último grupo que recuerde que haya hecho algo nuevo y diferente en el rock.
    Ha destacar el sonido tan intenso del saxo barítono.

    • http://elcaminoalternativo.blogspot.com Ferraia

      Hombre habría que mirar qué se ha hecho después, pero desde luego una de las propuestas más atrevidas y originales sin duda de las últimas décadas, sin duda.

      • http://musicaquemesorprende.wordpress.com/ lrotula

        Seguro que lo habrá pero es que Morphine fueron tan originales como ignorados y eso hace que aún los valore más y si hablamos de grupos con mala suerte ellos también se llevarían un gran premio.