Hipersónica

Nos hemos vuelto comerciales

Reed Refucher – Tone: viaje al espacio con ambient deformable

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En el campo de la electrónica nos vemos muchas veces sobrepasados por la cantidad de nuevas propuestas y artistas que nacen. A veces acostumbramos a tirar de las novedades de los grandes sellos o artistas, sin fijarnos demasiado en lo que pasa en lugares poco frecuentes en cierto género de música. Por eso hoy activamos el radar y nos vamos a Ucrania. Así que vamos a hacer un pequeño flashback para centrarnos en un trabajo que viene de enero de 2012, Tone de Reed Refucher.

Reed Refucher: dame ambient y échale lo que quieras

Reed Refucher es un tipo ucraniano (si queréis más datos, es de la impronunciable región de Dneprodzerzhinsk) afincado en el Reino Unido que opera bajo el sello independiente Section 27, que tiene su origen en Escocia.

El señor Refucher ejecuta de una forma bastante efectiva y limpia sonidos IDM cerebrales y motores downtempo. Los combina con capas sonoras englobadas en una línea de ambient que suele ser estable, pero que varía en su músculo dependiendo de con qué género lo fusione. El resultado es sorprendente, con unos matices que van desde lo suave y sensorial, hasta graves prácticamente industriales.

Las texturas que investiga en este debut hacen de él un viaje muy interesante que se adentra en el cosmos como lo harían los Tangerine Dream más siniestros, atrapándote en los sonidos sordos y volátiles que emite.

Combinaciones ganadoras

Actualmente los géneros proliferan de una y otra parte sin que apenas nos demos cuenta. Lo que hoy era una determinada etiqueta, mañana se difumina y entra en contacto convergiendo en algo nuevo. Quedas inmiscuido antes de que te des cuenta. Se trata de un trabajo que explora diversas ramas electrónicas que hoy en día están en auge, pero sin caer en ellas explícitamente, ordenadas de forma armoniosa para lograr un sonido pulido.

Algo así es lo que consigue este ucraniano de indescriptible procedencia: una simbiosis entre IDM, ambient y algunos momentos de downtempo. Se deja querer por todos, pero no acaba de dar el paso definitivo para pasarse radicalmente a uno u otro. Es en este híbrido donde su álbum coge fuerza y logra sorprender al oyente, tejiendo redes ambientales y cazándole con sonidos depurados. Sobre todo por sus texturas sonoras recuerda mucho a Autechre y a un pretérito Squarepusher.

Abarcar diversos géneros no es fácil, y Reed Refucher no sólo no sale indemne, sino que los conjuga como si llevara toda una vida trabajando sobre ellos. En este aspecto, ayuda la concepción del disco, dado que traza una línea ascendente en la que la primera mitad es un ambient más deformado por técnicas IDM, y más machacado por bases saturadas en la segunda mitad.

Un viaje que empieza estable y acaba en turbulencias

La apertura de este debut, My Gift To My Brother, ya deja buen sabor de boca por ese IDM acelerado y espacial, que va siendo bombardeado en segunda línea. Después de la introducción llega esa parte ambiental y relajante con Expedition, que poco a poco va cristalizando su sonido mientras se pierde en el espacio sideral. Las percusiones que se suman progresivamente emiten ricos detalles que añadir a la parte sensorial de su música, sin sobrecargar.

Acercándonos al ecuador nos topamos con sintonías más inquietantes y siderales como Beautiful, y melodías lumínicas y alegres como Dive, que recuerdan al Apparat más en forma. Poco a poco el ambiente se va ennegreciendo, como tan bien representa el cambio downtempo que empieza a desarrollarse en Build New Worlds. Tone toma una forma más densa y vigorosa y comienzas a notar que el disco te agarra; te atrapa para que te quedes en la butaca y puedas disfrutar del viaje.

Es en la segunda es parte cuando entra la parte más violenta del trayecto, donde la aeronave pilotada por el ucraniano te adentra en la parte del cosmos que no conoces; allí donde pierdes la percepción del espacio y el tiempo. Temas grandilocuentes como Inside Me lucen por su afán de engrandecer los viajes astrales iniciados por Orbital.

De aquí al final la cosa se tuerce, pierdes el rumbo por culpa de la virulencia que imprimen las bases industriales, talladas en ácidos IDM. Son las consecuencias de viajar en una cápsula espacial con Depression o Eartquake de fondo.

Hipersónica vota un 7 Así es Tone, el debut de Reed Refucher, un disco que deja muy buen sabor de boca por su buena confluencia entre géneros y apabullante sonoridad. No es suficiente para subirlo al Olimpo, pero sí para comprobar el nivel de la cantera que viene. El resultado de esta simbiosis entre ambient e IDM principalmente, es un buen viaje sonoro para disfrutar de las texturas que ofrecen dichos géneros. No inventa nada nuevo, pero se le ven buenas maneras, por lo que tendremos que seguirle la pista a partir de ahora. No sólo hay cantera en los grandes sellos.

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