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Nos hemos vuelto comerciales

Föllakzoid – II: los hits no son para esta galaxia

“Föllakzoid” src=”http://img.hipersonica.com/2013/02/Föllakzoid – II.jpg” class=”centro” />Del mismo modo que Sudamérica se orienta hacia África, amagando con una ruptura pasada o un encuentro aún por conocer, Föllakzoid se dirigen con pies de plomo hacia el krautrock y el trono de la psicodelia contemporánea. La colisión entre ambos continentes es o bien el resultado de meras teorías geológicas o bien suposiciones futuras, pero por el momento nada tiene de real. Del mismo modo, nada tienen Föllakzoid que aún les eleve hacia los altares del space rock, pero a partir de su disco debut, II, podemos divagar y teorizar sobre su esplendor venidero. ¿Colisionarán, a años vista, con el cadáver siempre reivindicable de Hawkwind o Neu!? La silueta de II invita a pensar en ello.

De Chile al resto del espacio

No era casual la referencia a Sudamérica, por descontado, ya que Föllakzoid parecen ser el estandarte de la nueva y deslumbrante escena de psicodelia chilena, que ha recibido todo tipo de parabienes en la radio de EiTB, en The New York Times y en The Guardian. Una maraña de nombres, aún breves (Jessika Kenney and Eyvind Kang, Dawn Richard, Aruán Ortiz), a los que habrá que seguir el rastro tras el soberano primer trabajo de Föllakzoid, de los que se pueden intuir pistas de su talento antes siquiera de acceder a su música. Edita Sacred Bones Records, no en vano, que ha encontrado en los chilenos el modo más idóneo para cimentar un 2013 igual de antológico que su 2012.

Desde Sacred Bones y Chile al resto del espacio, en un viaje por la galaxia junto a ti. Föllakzoid hacen de la repetición constante un proyectil sideral que emulsiona y se dirige hacia el rincón del cerebro más apto para el trance. Del krautrock de los setenta aún quedan estupendos estertores en la escena actual: podemos hablar de Lumerians o de Dead Skeletons como grupos habilitados para ser referentes futuros de la psicodelia del presente, y en su misma onda caminan Föllakzoid. El trance como objetivo, la repetición, el estallido de sensaciones psíquicas, el motorik, la lisergia grandilocuente y pausada, que se reproduce a cámara lenta, con calma y reposo. Las virtudes de unos y otros grupos se confunden y los resultados son los mismos: discos excitantes.

Föllakzoid saben labrar su propio camino, en cualquier caso. No hay especiales síntomas de especificidad geográfica en sus canciones, pero si optan por desarrollar con amplitud todas sus ideas. II es un crescendo constante. Cada canción es más larga que la anterior, y todas conducen a estrellas a punto de explotar. II es el viaje de millones de años que hay que recorrer hasta observar la supernova definitiva, el estallido de muerte de una superestrella confusa, vieja y desgastada. Un viaje abortado en el momento culmen; un crescendo que no estalla, para el que apenas se intuye fin; una estrella moribunda que nunca se deja vencer.

Progresiones lentas y experimentales

Así que es normal que, a ratos, II sea un disco ligero, al que se le podría exigir algo más de agresividad. Pero no es misión de Föllakzoid conducirnos por los parajes explosivos de otras formas de psicodelia. Ellos entienden la música desde la lentitud, porque en el espacio las distancias son enormes y nunca seremos capaces de movernos tan rápidos como desearíamos. Es el mensaje que parece transmitir II desde su inicio, ‘9’, hasta su final, la soberbia ‘Pulsar’. A ratos, Föllakzoid parecen haber comprendido mejor que nadie el sentido experimental del krautrock alemán y ‘Pulsar’ y ’99’ son dos excelentes ejemplos de ello.

Hay quien ha querido ver en Föllakzoid trazos de la omnipresente sombra de Spacemen 3, pero no creo que este sea el caso. La comparación con Faust, o con los ya citados Neu!, podría ser mucho más acertada. En cualquier caso, II es un disco que merece la pena por sí mismo y no por las aburridas y recurrentes referencias en las que los críticos tendemos a enredarnos. Es más sencillo pensar en II y en Föllakzoid como los embajadores de un nuevo rock cósmico, que camina en sintonía con algunos de los sonidos que actualmente se gestan en la escena psicodélica pero que, es posible que dada su procedencia chilena, se aísle en temáticas sonoras propias y progresiones mucho más largas e instrumentales que cualquiera de sus compañeros de generación.

“7,35” src=”http://img.hipersonica.com/2013/02/7,35.jpg” class=”derecha” />Ahí reside parte de la particularidad de Föllakzoid, en su desprecio casi total por las letras. Cuando aparecen lo hacen para evocar sonidos repetitivos, ecos del más allá, y siempre quedan ocultas bajo el manto desconcertante de algún pedal extravagante o de ruidos siniestros y fantasmales. Si no sabéis por dónde empezar, ‘Trees’ es la canción con más gancho (siete minutos de nada). ¿Lo más parecido a un hit? No, Föllakzoid no quieren hits. No para este mundo, no para esta galaxia.