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Nos hemos vuelto comerciales

Las mejores canciones de Black Rebel Motorcycle Club: diez pasos para montar una banda de moteros de corazón roto

Este año una de la bandas más importantes del (falso) garage Rock norteamericano está de regreso. No, no me refiero a The Strokes (dejemos que los pobres se aclaren sobre si quieren seguir siendo Garage o convertirse en ManA-ha), sino al portentoso trío Black Rebel Motorcycle Club. Su nuevo álbum verá la luz el próximo 18 de marzo bajó el título de Specter at the Feast y muchos ya lo estamos esperando con muchas ganas.

Y como en Hipersónica nos gusta mucho aprovechar este tipo de ocasiones para realizar algo especial sobre nuestras bandas favoritas (más que nada porque, si despotricamos mal sobre ellas cuando sacan el disco, no digan que no les tenemos cariño), nos vamos a aventurar en esta selección de canciones del trío motero. Una selección marcada con un sello especial que pone “selección personal”, así que mis gustos han dominado a la hora de redactarla. Desde aquí invito a que cada uno ponga la suya con total libertad. Una vez dicho esto, procedamos con lo que importa aquí y el motivo por el que habéis venido a ver el post.

Riffles

A la hora de hablar de BRMC me gusta resaltar el cuidado trabajo que realizan con su guitarras. Su Garage no es solo llano y duro Rock que sacuda nuestros nervios como una descarga eléctrica, sino que saben como jugar con el Shoegaze ruidista para enriquecer su propuesta. Tras esa introducción vocal, se despliegan esa nube de guitarras sinuosas tan efectiva como adictiva. Recuerdo que al descubrir la banda, antes de escuchar el debut B.R.M.C. fui haciendo una escucha rápida de las canciones, y ‘Riffles’ fue la que me obligo a pararme y escucharla de forma detenida. Es un temazo por algo.

Conscience Killer

Lejos de las valoraciones en su conjunto que podamos tener de Beat The Devil’s Tattoo, lo cierto es que en él hay temas realmente fuertes y con mucho gancho. ‘Conscience Killer’ es una de ellas, partiendo de esos coros que comienzan haciendo boca, el ritmo rockero, sucio y rudo. Las guitarras tratan nuestros oídos como sacos de boxeo y Leah Shapiro, debutante en este álbum, aporrea la batería con una violencia espectacular. Porque el Garage de sonido maltratado también puede ser delicioso.

Weapon of Choice

Hay canciones que se convierten en himnos de una banda aunque el resto de canciones del álbum no reluzcan tanto como ese jitazo. Eso es lo que es ‘Weapon of Choice’ para Baby 81 y para BRMC, la eclosión del hitamiento. El tema es como Coca-Cola recién abierta, con chispa y mucho sabor. Lo degustas con ganas al tomarlo, de primeras te entra estupendamente y solo quiere beber ese trago una y otra vez. Lo mejor de ‘Weapon of Choice’ es que, por muchas veces que lo escuches, sigue siendo como ese fresco primer trago.

Spread Your Love

Unas cuantas más caerán de ese extraordinario debut B.R.M.C., no por nada este disco fue una carta de presentación magnífica con muchos grandes temas como ‘Spread Your Love’. Rock sin más vueltas, directo y solo con ganas de pasarlo bien. Aparte de tener uno de los estribillos más notables y adictivos de su carrera. Espectacular y soberbio despliegue.

Beat the Devil’s Tattoo

Desde esa apertura de gran espíritu Country, pasando por el rabioso estribillo guitarrero y estruendoso para acabar en una orgía de éxtasis y explosión rítmica. Con una carta de presentación así, era fácil pensar que estábamos ante uno de los mejores discos de BRMC. Finalmente no fue exactamente así, pero en nuestra memoria quedan cortes brillantes como el mencionado anteriormente y, sobre todo, este tema que actúa como introducción y una buena prueba de que BRMC no hace discos de diez, pero sí canciones de diez.

Ain’t No Easy Way

Cuesta entender que llevó a BRMC a hacer un disco como Howl. Tras dos discos de Rock de mucha fuerza abrasiva y mucho Noise, firman un disco metido de lleno en el género Americana con mucha influencia Country y Gospel. Cualquiera diría que Jonnhy Cash les dio un par de sopapos buenos antes de que el grupo se metiera a grabar. El experimento daba miedo, pero el resultado es inmejorable, siendo este uno de los discos primordiales del trío con temas más que magníficos como este.

Whatever Happened To My Rock & Roll (Punk Song)

La ferocidad, la explosión, la rabia, la fuerza desatada. Este es uno de los cortes más corrosivos y más agresivos del grupo. El hecho de que en su título este incluida la palabra Punk no es casualidad. Pero ahí está, uno de las canciones más potentes que te puedes encontrar en B.R.M.C. Y en la carrera de la banda. Escuchando esto uno solo quiere enfundarse su chupa de cuero, sus gafas de Sol, coger la botella de Jack Daniels y la Harley Davidson para rodar hasta el infinito al más puro estilo Rock And Roll.

Shade of Blue

Mi relación con Take Them On, On Your Own es bastante complicada. El hecho de situarse entre el debut y Howl, las que me parecen sus dos obras cumbre, hace que la mayoría de veces me olvide de este. El síndrome del hermano mediano aplicado a la música. Pero siempre me encanta cuando vuelvo a él y escucho el ruidismo rockero que reside en su interior. Es un disco extraordinario gracias en especial a ‘Shade of Blue’, uno de mis temas favoritos. Siempre que me acuerdo de este disco, me vuelvo a poner ‘Shade of Blue’ y esbozo la sonrisa por el hermano inmerecidamente olvidado de la familia Black Rebel.

Shuffle Your Feet

Decía antes que Howl era un álbum inmejorable y primordial, y la fuerza necesaria para decir eso me la genera ‘Shuffle Your Feet’. Fue la apertura al cambio, a otros BRMC diferentes que, esencialmente, seguían siendo los mismos de siempre. Dar un cambio sonoro extraordinario sin acabar perdiendo tu identidad en el camino. Ese es uno de los mayores aciertos de este tema y de prácticamente todo Howl.

Love Burns

No creo que haga falta decir mucho sobre ‘Love Burns’, porque realmente se puede resumir en esto: es La Canción de BRMC. ¿Nadie ha pensado en hacer una tesis doctoral sobre la amplia capacidad del grupo para abrir sus discos como si fuera una botella de Champán? Vale, eso ya lo dijimos sobre Yo La Tengo, pero con Black Rebel Motorcycle Club también se aplica. Porque “now she’s gone love burns inside me” es uno de esos estribillos que solo quieres cantar en directo a viva voz una y otra vez hasta desgañitarte.

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