Hipersónica

Nos hemos vuelto comerciales

The Mars Volta: repaso discográfico

<p>Aunque muchos descorcharon el champán en señal de alegría ante el adiós de forma oficial y definitiva de <strong>The Mars Volta</strong>, aun quedamos muchos fans que hace tiempo hemos sido víctimas de sus lobotomías y disfrutamos de su excelente trayectoria. Este dúo de pelucones afro ha brindado una buena serie de discos espectaculares dentro de ese particular estilo que mezcla diversidad de géneros y hace de la experimentación un arma efectiva e indigesta a más no poder. Nunca viene mal revisar sus doce años de historia llenos de progresiones, Post-Hardcore, electrónica, jazz y lisergia por un tubo.</p>

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De-Loused In The Comatorium: el talento que At The Dive-In no podía dar salida

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<p>Las diferencias entre Omar Rodríguez-López y Cedric Bixler-Zavala con el resto de miembros de <strong>At The Drive-In</strong> y su excesivo consumo de drogas favorecieron la muerte del mítico grupo de Post-Hardcore. Antes de crear lo que sería The Mars Volta, ambos músicos tocaban reggae y dub en <strong>De Facto</strong> junto a Jeremy Michael Ward, gran amigo de la banda, y fueron añadiendo miembros hasta dar forma definitiva al proyecto. Tras un EP de título <strong>Tremulant</strong><strong></strong>, el grupo se embarcó en el lanzamiento de su álbum debut reclutando al legendario productor Rick Rubin. En él, Ward y Cedric desarrollaron la historia de Cerpin Taxt, un hombre que sufre una sobredosis de morfina y entra en un coma donde ve visiones reveladoras sobre su mente y el mundo. Una semana después despierta y el mundo en él que vive le parece muy banal y se acaba quitando la vida.</p>

<p>Aunque oficialmente tiene una importante cantidad de miembros, el grupo únicamente tiene dos componentes propiamente dichos: Cedric y Omar. El resto no era imprescindible, como demuestra el hecho de que Omar despidiese a la bajista Eva Gardner por escribir en sus partituras una nota que decía &#8220;tocar esta parte con sentimiento&#8221; ya que consideraba que tenía que recordarlo con una anotación no debía estar en la banda (¿Excentricidad? ¿Dónde?).</p>

<p>En <strong>De-Loused In The Comatorium</strong>, Cedric y Omar dan rienda suelta a su vena más progresiva pero también la más experimental y psicodélica, sin olvidar la influencia Post-Hardcore de su anterior banda. Momentos explosivos con instrumentos sin control intercalados por pasajes más tranquilos y muy bien estructurados. Cortes legendarios y notablemente interpretados como la introductoria &#8216;<strong>Son Et Lumiere</strong>&#8216;, &#8216;<strong>Inertiatic <span class="caps">ESP</span></strong>&#8216; y &#8216;<strong>Take The Veil Cerpin Taxt</strong>&#8216;. Instrumentos increíbles como la poderosa voz de Cedric, la extraordinaria y experimental guitarra de Omar, una atronadora batería aporreada por John Theodore y las colaboraciones de músicos de gran talla como John Frusciante y Flea. Riffs poderosos, pasajes muy variopintos con influencia de música latina y free-jazz. Un éxito en la crítica y también comercial. Considerado en la actualidad como uno de los mejores álbumes de las últimas décadas, y no sin razón.</p>

Frances The Mute: menos drogas, mayor lisergia sonora

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<p>Tras esta orgía de éxitos, les asoló una devastadora noticia. Su miembro y gran amigo, Jeremy Michael Ward, fue hallado muerto por una sobredosis de heroína. Tras la perdida, Omar y Cedric se quedaron impactados y cesaron en su consumo de drogas fuertes. Pero no se detuvieron y se lanzaron a por su segundo disco, esta vez producido por el propio Omar y en la composición de las letras emplearon varios de los escritos recogidos en un diario perteneciente a Ward.</p>

<p>En esta ocasión, Omar optó por un sistema de grabación poco ortodoxo y patentado por <strong>Miles Davis</strong>. Compuso junto al batería John Theodore las partes rítmicas de las canciones, pero a la hora de grabarlo ninguno de los miembros podía oír lo que los otros habían grabado. Tocar sin contexto alguno. <strong>Frances The Mute</strong> únicamente se compone de cinco canciones de larga duración donde solamente una baja de los 10 minutos (&#8217;<strong>The Widow</strong>&#8216;, 5 minutos) y la más larga, &#8216;<strong>Cassandra Geminni</strong>&#8216;, llega a superar la media hora de duración.</p>

<p>En el, su vena más experimental y psicodélica late con mayor fuerza en que su anterior trabajo. Su influencia latina toma más protagonismo tanto en las melodías como en las partes vocales, cantadas bajo la lengua castellana. La fuerza y la explosividad pierden aquí un poco de presencia, pero siempre hay espacio para alguna que otra salida de tono como en el primer tema &#8216;<strong>Cygnus&#8230; Vismund Cygnus</strong>&#8216; o en el tercero, una auténtica debilidad personal, la gran &#8216;<strong>L&#8217;Via L&#8217;Viaquez</strong>&#8216;. La guitarra de Omar suena asombrosa y Cedric sienta cátedra con el micrófono. Aunque el debut fuera sobresaliente, este no se queda corto ni mucho menos.</p>

Amputechture: un monstruo muy desarrollado

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<p>Siguiendo la estela de su anterior lanzamiento, <strong>Amputechture</strong> fue otra gala de experimentación y lisergia tomando como base el rock progresivo y aportando más músculo a las composiciones. En esta entrega las salidas de tono y los ataques directos con la instrumentación vuelven a perder un poco más de presencia en favor de un mayor desarrollo de la faceta pausada del conjunto. Sin embargo, este desarrollo lo emplearon para hacer que el rumbo seguido fuera más coherente (dentro de lo que cabe en una banda como esta), aunque también queda espacio para algún que otro arranque de locura rítmica como &#8216;<strong>Day Of The Baphomets</strong>&#8216;.</p>

<p>Esta vez las letras no trataban todas de una misma historia o tenían un concepto único, por eso  vemos como tocan desde la polémica de los Asilos de las Magdalenas (&#8217;<strong>Asilos Magdalena</strong>&#8216;), pasando por el terrorismo y el desmantelamiento de la Mecca (&#8217;<strong>Meccamputechture</strong>&#8216;) hasta llegar a rendir un homenaje a San Juan de la Cruz, poeta místico español (&#8217;<strong>El Ciervo Vulnerado</strong>&#8216;). Aquí John Theodore firmaría su último trabajo con el grupo con otra gala de virtuosismo con las baquetas, John Frusciante vuelve a colaborar en casi todos los temas del álbum (exceptuando &#8216;Asilos Magdalena&#8217;).</p>

<p>Amputechture muestra a un grupo que no parecía tener límites y seguía dando una muestra de habilidad y calidad. El grupo está realmente inspirado, aunque no voy a negar que está un escalón por debajo de sus dos predecesores. De todos modos sigue siendo un disco de The Mars Volta digno de figurar en una estantería junto al resto de la discografía de cualquier melómano (que previamente haya sido lobotomizado por Omar y Cedric).</p>

The Bedlam In Goliath: una incendiaria oda al exceso

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<p>Este álbum es para mi es uno de los puntos fuertes en la trayectoria de este grupo con el mayor despliegue de técnica, habilidad instrumental y belicosidad sonora que podían realizar. A los que no les gusten los Mars Volta más versátiles y más potentes que se salten esta parte del post porque aquí esos detractores no encontraran otra cosa que motivos para despreciar esa gran faceta de la banda de El Paso.</p>

<p>Difícil entender este gran disco sin ver el trasfondo que este tuvo, el cual no tiene desperdicio alguno. Omar, en un viaje a Jerusalén, obtuvo un souvenir bastante curioso: una ouija a la que apodaron The Soothsayer (el adivinador). Tras terminar los conciertos, su ritual consistía en ponerse a interactuar con este aparato. Pero parecía que esta tabla tenía más poder de lo que se creía. El batería contratado, Blake Flemming, dejo el grupo por problemas económicos. Cedric tenía problemas con sus zapatos que le generaron una herida que le obligó a operarse el pie y volver a aprender a caminar. Las pistas que se grababan aparecían y desaparecían de las pantallas misteriosamente. El estudio, localizado en el domicilio de Rodríguez-López, sufre numerosos fallos eléctricos y posteriormente se inunda. El ingeniero encargado de la grabación sufre un colapso nervioso y abandona el proyecto creyendo que el grupo estaba maldito. Teniendo que volver a empezar otra vez desde el inicio, Omar rompe la tabla, la entierra en un lugar escondido y prohíbe su mención mientras duraba la producción del disco.</p>

<p>La faceta más explosiva de la banda se marca más en que en Amputechture, donde los momentos con más calma eran los dominantes. Temas maravillosamente interpretados y con una calidad extraordinaria como la rabiosa &#8216;<strong>Aberinkula</strong>&#8216;, la brillante &#8216;<strong>Goliath</strong>&#8216; y la mastodóntica &#8216;<strong>Metatron</strong>&#8216;. Explotando los límites de su capacidad sonora y creando una maravillosa oda al exceso musical. Omar y Cedric S.A. en estado puro. Pocos artistas como ellos podrían llegar a tal extremo de locura y visceralidad. ¿Envidiar su debut? No debería, porque la calidad atesorada es exorbitante y con pocas fisuras, al igual que aquel De-Loused In The Comatorium. No hay nada como los martilleantes riffs con los que arranca &#8216;Aberinkula&#8217; para poner a cien al más pintado.</p>

Octahedron: el concepto acústico desarrollado por dos retorcidas mentes

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<p>Si de algo se ha caracterizado la carrera del grupo ha sido en dar un paso diferente en cada lanzamiento. De la gala de experimentación de Amputechture a la explosividad de <strong>The Bedlam In Goliath</strong> había una distancia importante y ellos se la saltaron directamente. Y después de esa tormenta progresiva llego la calma de este quinto disco, <strong>Octahedron</strong>.</p>

<p>Tras oír declaraciones sobre que este disco iba a caminar sobre senderos más acústicos que sus predecesores, como en algunos temas de sus primeros discos, y tras oír el primer adelanto que fue &#8216;<strong>Cotopaxi</strong>&#8216; muchos nos creímos que el dúo se estaba quedando con nosotros. Porque lo que destilaba este tema era pura electricidad y explosividad sonora y continuaba por los designios delirantes marcados por su anterior álbum. Pero, una vez escuchado el disco, queda demostrado que las ideas preconcebidas no tienen validez cuando se habla de estos músicos. Porque, al igual que en toda su discografía desarrollaban su propio concepto del progresivo, este era un álbum acústico según sus estrámboticas mentes. Extendiendo más allá de los límites marcados por ellos mismos y explorando nuevos senderos.</p>

<p>El corte más representativo es, con certeza, &#8216;<strong>Since We&#8217;ve Been Wrong</strong>&#8216;, que nos va poniendo en situación con esos suaves riffs de la guitarra de Omar y Cedric haciendo un magnífico despliegue con el micro. El resto de temas cuentan con gran cantidad de elementos acústicos pero con una importante base eléctrica, así que la guitarra aquí no se desenchufa. Un trabajo más que sobresaliente con el que los que esperaban otra lección de virtuosismo y desparpajo se sentirán decepcionados ya que aquí ganan más las texturas y las capas de sonido en detrimento de la guerra entre instrumentos.</p>

Noctourniquet: música de un futuro que nunca llegará

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<p>No hay dos discos que suenen igual en los seis que han grabado The Mars Volta, y este sexto <strong>Noctourniquet</strong> no llegó a ser la excepción ni mucho menos. Volvieron a dar otro volantazo en el camino sonoro de la banda. Los primeros acordes de &#8216;<strong>The Whip Hand</strong>&#8216; son buena muestra de ello. El grupo pone su faceta más psicodélica y electrónica en su máximo nivel en estos trece cortes pero sin dejar a un lado su afán por las progresiones más experimentales marca de la casa. A propios y a extraños les ha causado un impacto tremendo puesto que nadie se esperaba un álbum así. Al principio muchos se quedaron extrañados y costó cogerle el punto de primeras. Pero, y aunque esto suene muy tópico, conforme avanzan las escuchas se va viendo como va creciendo este monstruoso disco.</p>

<p>Al escucharlo puede venirse a la mente gran parte de la carrera en solitario de Omar Rodríguez-López. Elementos jazzísticos, bizarros sonidos y demás que se apreciaban en discos como <strong>Old Money</strong>, <strong>El Grupo Nuevo De Omar Rodriguez Lopez</strong> (en el cual también estaba Cedric Bixler Zavala) y otros muchos más. &#8216;<strong>Dyslexicon</strong>&#8216; parece una mezcla de este último con Octahedron.</p>

<p>Noctourniquet mantiene, en parte, un amplio interés por reforzar las capas de sonido y las texturas en lugar de buscar hacer la canción más complicada posible una y otra vez, pero en mayor medida. Temas genialmente trabajados como &#8216;<strong>Aegis</strong>&#8216; o &#8216;<strong>Empty Vessels Make the Loudest Sound</strong>&#8216;, el enganchante primer adelanto que fue &#8216;<strong>The Malkin Jewel</strong>&#8216; y el notable &#8216;<strong>Zed And Two Naughts</strong>&#8216;. Omar avanza otro paso de gigante a la hora de componer estructuras musicales de dimensiones titánicas y Cedric se muestra más que formidable con el micrófono, con diferentes tonos adaptados especialmente a cada uno de los giros que toman estos trece cortes, dando forma a un rock progresivo tan vanguardista que pertenece a un futuro que nunca va a llegar y que nunca viviremos. Ni nosotros ni nuestros tataranietos.</p>

The Mars Volta en Hipersónica