Pearl Jam – No Code: crecerse ante la adversidad

Debería estar prohibido que a uno le dejaran escribir sobre uno de sus discos preferidos. Ahora que cada viernes a mediodía nos sirven una ensalada de decretos-ley con elementos de lo más variado, seguro que

Debería estar prohibido que a uno le dejaran escribir sobre uno de sus discos preferidos. Ahora que cada viernes a mediodía nos sirven una ensalada de decretos-ley con elementos de lo más variado, seguro que habría hueco para legislar al respecto. O al menos debería. No Code, lo digo desde ya, es no sólo uno de mis discos de Pearl Jam favoritos: es uno de mis discos favoritos, a secas, y precisamente por eso quizá no debería estar escribiendo esto, porque las comodidades que le das a tus discos favoritos mientras te repantingas en el sofá a reescucharlos son absolutamente injustas para cualquier otro álbum, al que nunca darás la opción de respirar como a éste. Habrá que intentarlo, pero que no digan que no lo advertí.

Pearl Jam contra el mundo

Es 1996 y a toda aquella historia de la escena Seattle le están empezando a saltar las costuras. Cobain se había quitado de enmedio, Soundgarden se habían separado, Alice in Chains sacaban un “Unplugged” para la MTV que sería lo último que entregarían antes de la muerte de Layne Staley, Screaming Trees también estaban redactando aquel testamento llamado “Dust”… Parecía un año para renovarse o morir, para pelearse por las migajas hasta la caída final o dar un paso más allá.

Desde luego no parecía Pearl Jam la banda ideal para aceptar el desafío. Todavía con la etiqueta grunge (y por tanto la de su declive) en la frente, peleados con la industria por mantener todos sus órdagos rebeldes (el asunto Ticketmaster, la negativa a hacer videoclips…) y, como cualquier otro grupo a su nivel, atacado por las tensiones internas. Vedder tratando de convertir el grupo en una dictadura, Ament amenazando con dejar el grupo y enterándose tres días después de que las sesiones de grabación del nuevo disco ya han empezado, un ex Red Hot Chili Peppers como Jack Irons convirtiéndose en el batería oficial del grupo tras la marcha de Dave Abbruzzese… Parecían llevar la palabra “autodestrucción” cosida en la espalda.

Para rematar la faena, después de una grabación complicada, apresurada en unos momentos, improvisada en otros, el primer single que editan es ‘Who You Are‘, lo opuesto de lo que uno podía esperar de un sencillo de Pearl Jam: una canción introspectiva, pausada, melancólica, que habla de reflexionar sobre la propia existencia, sin berridos ni guitarrazos. Eddie Vedder tocando un puto sitar: ¿qué demonios era aquello? Pues aquello fue una decisión muy consciente e indudablemente rupturista, tan arriesgada como suicida, que de hecho les llevó a un bache comercial del que nunca remontaron en realidad. No Code entró directo al número 1, pero bajó rápidamente de ahí y Pearl Jam nunca volvió a alcanzar esa posición hasta 2009, cuando la industria ya había cambiado por completo y los únicos que compraban discos eran los fans de bandas como ésta.

El disco de la discordia

No Code es, efectivamente, el gran caballo de batalla de ese grupo de gente tan increíblemente pesada que somos los fans de Pearl Jam, el tema que más debate puede llegar a suscitar aun hoy en día, cuando el tiempo parece haberlo puesto definitivamente en su lugar. Es ese disco que le llega a todas bandas verdaderamente grandes, en el que deciden dejar de mirarse al ombligo, parar un momento y plantearse si hay algo más que hacer además de aquello que ya hacen muy bien y que todo el mundo sabe que hacen muy bien. Es ese disco que hará que pierdas fans que leen en diagonal pero que, si superas la prueba, te demostrará hasta dónde puedes llegar a desarrollar ese talento que tienes, sabes que tienes y ya has demostrado tener.

Es un disco de una riqueza inacabable, desigual y heterogéneo hasta alcanzar una maravillosa imperfección, de ésos en los que intuyes a un productor como Brendan O’Brien incapaz de controlar a sus alumnos, que acaba dejándoles hacer lo que les dé la gana aunque no consigan aprobar todas las asignaturas a la primera: ya habrá tiempo de recuperar. Siguen siendo Pearl Jam, con toda su personalidad y toda su rabia, pero además han encontrado nuevas vías para canalizarla (aquí hay, por ejemplo, garage y psicodelia, cosas apenas vistas ni casi intuidas hasta entonces) y no tienen miedo de explorarlas. Basta coger las cinco primeras canciones (más ‘Off He Goes‘, que actúa como interludio y maravilloso enlace con el segundo tramo del disco) para apreciar la inmensa creatividad y variedad de registros de un grupo que está en crisis, de unos tíos que acaban de cumplir treinta y están absolutamente perdidos pero consiguen sacar lo mejor de todo eso. Que consiguen sacar un disco de todo eso.

Canciones como soles (entre nubes)

Y qué disco. ‘Sometimes‘ sorprende en su arranque y es el perfecto hilo del que ir tirando para descubrir el resto del trabajo; ‘Hail, Hail‘ es puro PJ, furia ante una relación que no tiene salida y a la que uno quiere aferrarse aunque acabe llevándose por delante incluso su autoestima; ‘In My Tree‘ es el escalofrío, es transmitir con máxima precisión las ganas de escapar de un Vedder que presume de registro vocal como nunca; ‘Around the Bend‘ es el cierre perfecto para una obra como ésta: tierno sin empalagar, diferente sin resultar inconexo…

Venían de grabar “Merkin Ball” con Neil Young (mini-EP que puede ayudar a entender mejor la transición entre “Vitalogy” y este trabajo) e intentan cosas que no siempre les salen (el pseudo-spoken word de ‘I’m Open‘ no acaba de funcionar) pero incluso en los momentos en que la cosa no acaba de hacer clic siempre hay voluntad de ir hacia adelante que los redime permanentemente. Ahí está, por ejemplo, ‘Red Mosquito‘, perfecto ejemplo de cómo este disco deja respirar a las canciones: las acelera, las frena, deja espacio para las letras: dura cuatro minutos y sin embargo, cuando termina uno tiene la sensación de haber vivido mucho con ella.

Tal vez este disco no contenga las mejores canciones que ha firmado Pearl Jam en su historia (eso no lo voy a discutir ahora, aunque podría), pero sí creo que la suma de ellas da como resultado un valor añadido, un empaque y una trascendencia que jamás volvieron a superar.

9.50/10

Éste es el disco que señalo con el dedo cuando tengo que justificar mis sentencias acerca de que Pearl Jam es una de las grandes bandas de rock de todos los tiempos, mucho más compleja e interesante de lo que muchos quieren ver. Pero es además, por sus propias características y por su ubicación dentro de una trayectoria, un disco que es fácil hacer tuyo. Yo lo he hecho y por eso me da igual el resto: la portada de No Code no son las dichosas Polaroids sino la cartulina negra con la que me lo grabaron (metiendo el “Jar of Flies” por la otra cara) y el quinto corte no se llama ‘Smile‘, se llama ‘I Miss You Already’, que así lo he llamado yo toda la vida. Porque No Code es mío y lo que digáis los demás me da igual.

Discografía de Pearl Jam