Pearl Jam – Yield: el camino hacia la madurez

Tal y como os contaba mi compañero Poliptoton en su post sobre No Code, debería estar prohibido, por excesivamente autoindulgente, hablar del disco que más quieres de tu banda favorita. Mientras que, generalmente, uno intenta

Tal y como os contaba mi compañero Poliptoton en su post sobre No Code, debería estar prohibido, por excesivamente autoindulgente, hablar del disco que más quieres de tu banda favorita. Mientras que, generalmente, uno intenta escribir de una forma más desapasionada, olvidándose en la medida de lo posible del equipaje personal, hay ocasiones en que realizar esto es más que imposible. Yield no es el mejor disco de Peal Jam, ni siquiera contiene su mejor canción, sin embargo, en la ecuación conformada por Yield, mis circunstancias, y yo, el album lanzado por Peal Jam en 1998 es despejado como el disco al que más cariño tengo de todos los que ha sacado la banda. No es el mejor, pero es mi álbum de Pearl Jam. No es racional, pero la música tampoco lo es.

Un paso más hacia la madurez

El ejercicio rupturista de No Code, una vez visto con perspectiva, tuvo más impacto en lo conceptual, en la forma de trabajar y en la forma de compartir experiencias por parte de los miembros de Pearl Jam, que en lo musical. El, por muchos insensatos, denostado ejercicio de 1996 jugó un papel fundamental para que Pearl Jam haya acabado siendo considerada como la, probablemente, banda más importante de los últimos 20 años. Sin embargo, contrariamente a lo que muchos piensan, ese papel no se jugó en el área creativa, por mucha ruptura que supuso el álbum de las polaroids, sino en el de la experiencia y alcance de la madurez, hecho que llevó a los miembros de Pearl Jam a unirse para superar los obstáculos que ellos mismos se habían autoimpuesto, a menudo los más difíciles de superar.

Reflejo de esta asunción de su propia situación y esencia es Yield, disco en el que Pearl Jam abandonaron los ejercicios experimentales de Vitalogy o No Code y con el que retomaron su sonido justo donde lo habían dejado con Vs, álbum al que siempre he considerado como su predecesor natural en lo artístico. Sin embargo, la grandeza de Yield no reside precisamente en este ‘retorno a las raíces’ que muchos empeñan en destacar, sino en el hecho de que Pearl Jam volvieron a divertirse haciendo música, despojados, por fin, de ese lastre que siempre había supuesto para ellos la no aceptación de su propia esencia y de su propio éxito, lo cual devino en una carrera artística profundamente exitosa pero convulsa en la esfera personal de Vedder y compañía.

Adaptándose al medio

La batalla contra todo en la que se habían embarcado les había dejado exhaustos, cuestión que a punto estuvo de significar la disolución de la banda en los momentos previos y posteriores a No Code. Fruto de la unión que se hizo necesaria para poder sacar adelante No Code y la consiguiente gira es Yield, un disco en el que, a pesar de la salida de repentina Jack Irons y la entrada de Matt Cameron, se sentaron las bases de lo que Pearl Jam serían en el futuro y aún son. Ya no habría más movimientos en la banda, ya no habría más rupturas, a partir de Yield, la carrera de Pearl Jam seguiría un camino natural, una evolución lenta pero permanente, fruto de la etapa de madurez que habían encontrado como banda.

En paralelo a esa entrada en la madurez musical e ideológica comprendieron que les convenía ‘renunciar’ a varias de las batallas que habían emprendido en el pasado para ganar la tranquilidad necesaria para poder seguir sobre el escenario. Una vez alcanzaron una posición más tranquila y asentada, Pearl Jam entendieron que no servía de nada mantener una enconada lucha contra la industria discográfica si a su vez se servían de ella para lanzar sus discos, que no servía de nada mantener una actitud outsider y rebelde si ello les podía acabar llevando al fin de sus carreras.

Las decisiones que tomaron, como volver a participar en programas de televisión con fines promocionales o volver a grabar vídeos musicales, pudieron ser entendidas en un primer momento como una sumisión a todos los molinos de viento a los que se habían enfrentado en el pasado, pero, una vez analizado todo con perspectiva, se percibe que lo que hicieron fue comprender su posición en la industria musical, a la que pertenecían aún no quisieran, y aprovecharse de ella, de los medios que a su disposición ponía para seguir manteniendo sus posturas ideológicas y con respecto a la industria, a la usanza de un ‘vencer a tu enemigo con sus propias armas’.

Given to Fly, la BSO de mi adolescencia

Como habéis podido ver en todo y cada uno de los artículos de este especial, si algo genera una opinión unánime dentro de todos los que nos declaramos fans de Pearl Jam, es el destacar a la banda de Seattle como un conjunto que plasma a la perfección la emotividad, que se sirve de la música para reflejar sus miedos o temores, sus anhelos o deseos, sus sueños y miedos de forma totalmente honesta y transparente, haciéndonos llegar a todos la impresión de que Pearl Jam son gente normal que escribe sobre los problemas normales que tienen las personas normales.

Esta condición de gente normal, totalmente compartida con todo y cada uno de sus fans, concuerda perfectamente con esa necesidad que todos hemos tenido en algún momento de tener una canción favorita, una canción a la que acudir para sentirnos felices, comprendidos, para ver como se nos eriza el vello y como se nos hace un nudo en la garganta cuando la cantamos. En mi caso particular, esta canción es ‘Given to Fly‘, una ascensión paulatina en la que la voz de Eddie Vedder es la guía en ese camino hacia el cielo que supone saltar bien alto, convertirse en Ícaro, para después zambullirnos en el mar, acto que nos iguala a todos a pesar de las alforjas que cada uno llevemos.

It’s evolution baby

Centrándonos en el aspecto musical, Yield supuso retrotraerse un poco en el tiempo, viajar a los momentos posteriores a la edición de Vs, pudiendo haber sido Yield una respuesta o continuación más natural al mismo que el propio Vitalogy, donde la enconada lucha contra la industria discográfica tuvo un impacto en el aspecto artístico que varió los esquemas hasta entonces conocidos. El ejercicio de 1998 se adivina como un disco más reposado, menos frenético en las subidas y bajadas, y todo ello ofreciendo la sensación de que, después de bastante tiempo, Pearl Jam volvían a disfrutar haciendo lo que mejor saben.

01 Brain of J by Pearl Jam – 1998 – Yield on Grooveshark
Obviamente sería absurdo negar que el factor cronológico juega un papel importante a la hora de ver el reflejo que obras anteriores tienen en Yield, no solo Vs, pero ese reflejo acaba siendo diluído, apocado, ante la preponderancia de composiciones más clásicas y mucho más sencillas, comenzándose a vislumbrar claramente la referencia al Punk al que tanto deben Pearl Jam y el resto de bandas de Seattle, y la cual ya se apuntaba, aunque sin cobrar protagonismo, en No Code o Vitalogy.

Reflejo de todo esto son dos de los temas más conocidos de este disco, el arrollador ‘Brain of J‘ que constituye uno de mis inicios de disco favoritos, o el esquizoide ‘Do the Evolution‘, cuyo video musical está considerado como uno de los mejores de la historia. Sin embargo, Pearl Jam no se olvidaron de momentos pasados trayéndonos la oscuridad psicodélica de Vitalogy con ‘No Way‘ o las baladas marcas de la casa con ‘Wishlist‘, tema al que siempre he considerado por encima de ‘Daughter‘, es lo que tiene ser fan.

Hasta que la muerte nos separe, la tuya o la mía

Más allá de los temas más conocidos de Yield, los cuales constituyen unos picos totalmente a la altura de los más grandes momentos de cualquiera de sus discos anteriores, el álbum acaba conformando un todo, una entidad que nos ofrece a unos Pearl Jam más maduros que en anteriores ocasiones, unos Pearl Jam preparados para ser la banda que aún conocemos en pleno 2013. Obviamente es totalmente descabellado analizando de una forma pretendidamente objetiva considerar a Yield como un disco a la altura de Ten, Vs o Vitalogy, pero también es de locos negar su importancia a la hora de reflejar la mutación de Pearl Jam hacia una de las bandas más grandes de la historia de la música, preparada para tocar durante 50 años y que en todo ese tiempo sigan sonando actuales, honestos y coherentes.

No Way by Pearl Jam on Grooveshark
Por esta razón Yield es el disco al que más cariño tengo de Pearl Jam, no porque piense que sea el mejor, sino porque es el disco que me demostró, que me dio la certeza de que Pearl Jam podrían ser mi banda durante décadas, que seguiría poniendo banda sonora a los momentos más importantes de mi vida, y obviamente, así está siendo.

8.5/10

Muchos califican a Yield como el fin de la edad de oro de Pearl Jam, yo prefiero considerarlo como el inicio de su etapa más madura y estable, en la que ya no habrá tantos valles y tantos picos, en la que ya no venderán millones de discos, pero en la que se acabarían convirtiendo en lo hoy son, en una banda de culto. Como decía al principio, Yield no es el mejor disco de Pearl Jam, pero si es el disco al que más cariño tengo pues me dio la certeza de que Pearl Jam podrían ser mi banda durante décadas, poniendo, el resto de mi vida, banda sonora a los momentos más importantes que he vivido y que viviré. Y ese, es el mayor acierto que un disco puede tener.

Discografía de Pearl Jam

Esas bombas nucleares están cogiendo polvo.