Inter Arma – Sky Burial

El placer de perderse en un universo de sufrimiento infinito

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Contrario a lo que muchos bocazas piensan (digo bocazas cuando quiero referirme a aquel que habla o saca conclusiones sobre algo sin tener la menor idea), el mundo del Metal no para de expandirse, de crecer de forma imparable. Tras el lanzamiento del debut de Black Sabbath, el famoso Big Bang, el universo de la música extrema no para aumentar, no ya sólo en sus márgenes, sino en los matices, influencias o géneros, a los que primero va aproximándose para posteriormente acabar absorbiendo en un continuo proceso de evolución, crecimiento o perfeccionamiento que personalmente creo está lejos de tener fin.

Este fenómeno, del cual me imagino muchos estaréis ya al tanto, ha vivido una importante aceleración con la llegada de este nuevo siglo. Mientras que otras músicas parecen resignadas a vivir gracias a la nostalgia evidente producto de un brillante pasado, el Metal Extremo ha aprendido recientemente que la clave de su supervivencia está en su adaptación al medio, en cómo es capaz de modular lenguajes, en un principio ajenos, a su forma de transmisión de mensajes, en su forma de plasmar algunos de los sentimientos más primarios de nuestra existencia. Fruto de esto que os cuento es Sky Burial, el segundo disco de los estadounidenses Inter Arma.

Ampliar fronteras a base de hacerlas desaparecer

Como os decía, en los últimos dos lustros el Metal Extremo está siendo protagonista de un periodo de efervescencia creativa que lo está llevando a niveles inimaginables sólo una década atrás. Mientras que contenedores como el Thrash, el Hardcore o el Heavy cuentan con unos márgenes muy bien acotados, los géneros extremos no paran de expandirse, y no solo ampliando las fronteras de cada uno de ellos. Estos cambios, esta expansión fruto de una fase de experimentación en la que el Metal Extremo parece vivir desde su nacimiento pero la cual se ha visto fortalecida en este siglo, está provocando que, en parte por la propia realidad de determinados resultados obtenidos, y por el empeño de la crítica musical de tener un nombre para todo (y el honor del crítico de ser quien invento esa etiqueta), no paren de surgir nuevas tendencias que tienen al Metal Extremo como protagonista.

Obviamente el Metal Extremo es la subetiqueta más joven de todas las que forman parte del universo metálico, pero ello no puede en ningún momento llevarnos a quitar el foco del hecho de que Death o Black son en la actualidad las escenas metálicas menos inmovilistas y en las que mayor evolución sonora se está produciendo. Bandas como Opeth, Enslaved o In Vain, y músicos como Ihsahn o Devin Townsend nos están demostrando que, al contrario de lo que muchos pensaban sólo hace 15 años, el Metal Extremo es un género vivo y que en su crecimiento está demostrando que es capaz de combinar con todo tipo de sonidos.

Supongo os preguntaréis porqué este rollo macabeo al inicio de una reseña, ¿verdad? Comenzad a escuchar Sky Burial de Inter Arma mientras me leéis, supongo entonces lo acabaréis entendiendo todo.

No hay luz sin oscuridad y viceversa

Y es que el disco de Sky Burial es una perfecta representación de todo esto que os he venido contando. Es la constatación de que el Metal Extremo es una bestia que no solo destroza nuestros tímpanos, sino que es capaz de recurrir a multitud de argumentos para hacerlo, llegando a abarcar incluso cuestiones como el lirismo, la sutileza, la majestuosidad o, simplemente, la belleza. Algunos podrían afirmar que algunas de estas condiciones no son más que un cebo, el agasajo que Inter Arma (o muchos otros) utilizan para que caigamos como incautos en una trampa en la que la representación del sufrimiento, la fatalidad y la agonía son los protagonistas.

Sin embargo, como supongo ya podréis entrever, todo aquel que tenga esta concepción de la propuesta de la banda estadounidense está más que equivocado. Es increíblemente errado considerar que los mil y un recursos diferentes a los que recurren Inter Arma en su segundo disco son una artimaña, es un error fatal. Inter Arma no pretenden engatusarnos para lanzarnos un gancho al estómago cuando menos nos lo esperamos, simplemente pretenden representar uno de los axiomas en los que se basa nuestra existencia, el cual no es otro que el que los conceptos absolutos no existen, y precisamente, el Metal Extremo, es el género musical que mejor lo está comprendiendo estos últimos años.

Desde una posición cómoda y basada en una más que natural ignorancia, todos sabemos que el crítico musical es por naturaleza ignorante, muchos serían capaces de calificar a un disco como Sky Burial de batiburrillo en el que determinados elementos aparecen de una forma como poco pretenciosa. Obviamente, todo aquel que afirme tal cosa está profundamente equivocado, pues lo que Inter Arma pretenden es demostrarnos que para que exista la oscuridad es necesaria la luz y viceversa, teniendo eso una correspondencia lógica en un ejercicio artístico como es la música, convirtiendo al que para mí es una de las mayores sorpresas que nos va a traer este año en un ejercicio en el que tienen cabida mil y un elementos diferentes que, por contra de lo que a priori cabría pensar, tienen todos un por qué y aparecen con una fluidez que denota la naturalidad del axioma que vengo relatando.

El largo camino a casa como metáfora de lo oscuro y lo divino

Como no es mi intención marearos con mi retórica, creo va siendo hora de entrar un poco en los pormenores de este Sky Burial. Es probable que muchos os llevéis una impresión equivocada, incluso hasta negativa, si solo sois capaces de completar la escucha del primer tema del álbum, y digo esto porque sinceramente es el punto más bajo de todo el recorrido a pesar de no ser más que un reflejo de lo que nos vamos a encontrar en el minutaje completo. Sin embargo, el que el primer tema pueda servirnos como resumen de lo que en Sky Burial se recoge, complica un tanto las cosas pues da lugar a un tema en el que los elementos recogidos no fluyen con la naturalidad necesaria, no cuentan con el tiempo suficiente para que los mismos crezcan y nos muestren en realidad las virtudes que la banda estadounidense posee.

Afortunadamente esto se corrige de inmediato en la suite ‘The Long Road Home‘, la cual consta de 2 temas y alcanza los catorce minutos de duración. Recuerdo cuando la escuché por primera vez, ciertamente indiferente ante lo mostrado por Inter Arma en el tema de apertura del álbum. Poco a poco fui entrando en el juego de los estadounidenses, dejándome llevar ante un lento desarrollo el cual perfectamente podría a ver sido realizado por Neil Young cuando se pone introspectivo y mastodóntico a la vez (los que le conocéis sabréis de lo que hablo), pero el que de forma sutil pero paulatina se va sintiendo poseído por el espíritu de David Gilmour, generando una suerte de ascensión folk-progresiva-psicodélica que no es más que la constatación de la increíble capacidad que tiene la música para emocionarnos, para erizarnos el cabello solo con lo que escupen los instrumentos como mensaje.

Sin embargo, desgraciadamente para mis oídos pero afortunadamente para permitir que todo lo que os escribo tenga sentido, la suite acaba de forma repentina en un torbellino de alaridos, blast-beats y riffes gruesos como el tronco de secuoyas, poniendo de manifiesto que no por esperado el final no es menos sorprendente y excitante, y demostrando que, efectivamente, para que exista caos es necesario conocer el concepto del orden, y para que exista el Black Metal y podamos comprenderlo es necesaria que la existencia del Rock Progresivo, y por supuesto, su superposición no hace sino reforzar la presencia de ambos y hacerla verosímil en un contexto como Sky Burial.

Claros candidatos a liderar lo mejor del año

Y lo mejor de todo, es que el álbum no acaba en este punto, sino que en su desarrollo sigue habiendo cabida para elementos de lo más dispar pero encajados con una maestría increíble, con una naturalidad que asusta (las atmósferas y el mensaje que desprende el álbum también lo hacen), convirtiéndose Sky Burial en una suerte de ascensión en cuanto a intensidad que tiene su punto culminante en ‘Sblood‘, tema en el que es sencillo tener la impresión que nuestra cabeza se encuentra dentro del bombo de la imponente batería de Inter Arma, jugando el reverb de la base rítmica y los riffs a machacar nuestros tímpanos como quien juega a arrancarle las extremidades a un insecto.

El catálogo de supuestas sorpresas, digo supuestas porque al final uno acaba esperándose cualquier cosa en un disco inclasificable e incalificable como Sky Burial, sigue en el desarrollo del álbum teniendo otro espacio estelar en el tema homónimo, en el que la experimentación y el recorrido por los mil y un matices que pueblan el álbum nos lleva hasta a pensar en el Rock Progresivo optimista de Yes, apareciendo todo ello intercalado en un tema de principio y final épico en lo agónico, tan oscuro como ha venido siendo en todo el minutaje anterior.

9.5/10

Para ir cerrando, y con el fin de devolveros vuestras machacadas neuronas, me voy a permitir un apunte. No sé si os habréis fijado, pero no he calificado a la globalidad Sky Burial con ninguna etiqueta estilística de forma más que intencionada. Dejo en vuestra mano esta labor de orfebrería si es que realmente necesitáis hacerlo, yo sinceramente lo considero totalmente accesorio aparte de harto complicado. Este disco me ha enseñado a disfrutar de la música sin preocuparme realmente de cómo puedo llamarla. Será una enseñanza que utilizaré en el futuro, siendo el momento en el que califique a Sky Burial como el mejor disco de Metal de este 2013 uno de los más destacados próximamente. Puede que esto os suene pretencioso, pero en ese caso debo deciros que no habéis entendido absolutamente nada.

Esas bombas nucleares están cogiendo polvo.