Pearl Jam – Binaural: vivir solos, morir juntos

Binaural es un disco complicado de analizar, de recordar incluso. Es uno de los más denostados tanto por seguidores como por critica, fue un desastre comercial para un grupo como Pearl Jam (menos de un

Binaural es un disco complicado de analizar, de recordar incluso. Es uno de los más denostados tanto por seguidores como por critica, fue un desastre comercial para un grupo como Pearl Jam (menos de un millón de copias; Ten vendía aún once en la época en la que se publicó Binaural) y se corre el riesgo ¿absurdo? de glorificarlo, de tratarlo mejor, precisamente por su malditismo y porque, en el fondo, el desastre que muchos dicen, no es tal.

Yield dio dos cosas (además de la secuenciación más fascinante de la carrera del grupo): renovado éxito y consolidación de la reputación crítica. Pero continuarlo iba a ser complicado: ni se podía seguir por el camino de ’Push Me, Pull Me’ sin aislar, casi con cordón sanitario, al fan más monolítico del grupo, ni tampoco se podía volver atrás del todo. En un grupo como Pearl Jam, a la vez clasicista y sin embargo siempre absolutamente inquieto por por ensanchar sus fronteras, la situación se parecía bastante a un callejón sin salida.

‘Last Kiss’: Pearl Jam ante su hit inesperado

Es curioso que Binaural, el disco de Pearl Jam en el que menos “grupo” fueron, surja de uno de los momentos de mayor éxito y tranquilidad como grupo. En marzo de 1999 el grupo comienza a trabajar en sus nuevas canciones, el mismo mes en el que la RIAA les otorga el disco de diamante por los diez millones de copias vendidas. Un mes después, sin disco de por medio, ‘Last Kiss‘, una canción de regalo para su club de fans, comienza a ser radiada de manera continúa. Epic quiere aprovechar el tirón y editarla como single: Pearl Jam aceptan a costa de que todo el dinero que recaude el inesperado hit vaya a las ONGs que en ese momento ayudan a los refugiados de Kosovo.

Last Kiss‘ estará más de 21 semanas en lista y a finales de junio del 99 se convertirá en el mayor hit de su carrerá además de conseguir el récord de mayor subida en una semana en las listas de éxitos (del 49 al 2). Pearl Jam fueron, en principio, maltratados por algunos como grupo “mercantilizado”, como producto de un laboratorio de rock alternativo. A la vez, en gran parte de su carrera se han empeñado en combatir a la propia industria. Por ambas cosas, no deja de tener gracia que su éxito demoledor en ventas viniese de una canción que, de hecho, originalmente ni siquiera se podía comprar, que era sólo un regalo y que, encima, era una versión.

En todo caso, 1999 es un año perfecto para el grupo: éxito comercial, conciertos multitudinarios, escapadas a salas más pequeñas para shows sorpresa… Es un año de relax para el grupo, todo parece ir bien. Cualquiera diría que es el momento ideal para entrar a grabar de nuevo.

El bloqueo creativo y otros demonios

"Intentábamos a la vez escribir cosas individualmente y luego seguir siendo Pearl Jam, lo que a priori está bien, pero realmente deberíamos haber sido capaces de mucho más". — Stone Gossard

Así estaba el grupo, en uno de sus mejores momentos comerciales y con una agenda de conciertos por todo el mundo que haría palidecer a cualquiera. Y, sin embargo, la grabación de Binaural estuvo plagada de pequeñas piedras en el camino que, sin duda, contribuyeron al polémico resultado final.

Mirad esta imagen que veis aquí arriba: es la última página de las letras en el libreto del disco. Después de la de ‘Parting Ways‘, Vedder decidió meter este homenaje a su bloqueo artístico, a su orgullo de escritor y compositor herido por la sensación de que no hay nada que contar o escribir.

El bloqueo es también culpable de que tras ‘Parting Ways‘ suene una máquina de escribir, y de que Vedder se pasase noches enteras de 1999 buscando la manera de hacer nuevas canciones, tratando de recuperar la creatividad. Las ideas acabaron llegando, pero no fue sencillo y sólo cuando ‘Soon Forget’ desbloqueó el tapón, Vedder pudo seguir componiendo.

No fue el único miembro del grupo con problemas, algunos de ellos más graves que un “síndrome de la página en blanco”. Por ejemplo, Mike McCready, en Twenty, recuerda la época de Binaural como un muy mal momento vital:

"Luchaba con mi enfermedad de Crohn y con mis asdicciones. Tomaba pastillas para sentirme mejor, pero se me acabó yendo de las manos, y todo se volvió muy oscuro".

Jeff Ament sí que se mantenía en pie, y de hecho él fue quien llevó las primeras composiciones al estudio. Quien tampoco tenía problemas con su posición era Matt Cameron, que tras el adiós de Soundgarden había encontrado refugio en Pearl Jam. Desde 1998 les acompañaba en las giras y Binaural supuso su debut como miembro del grupo dentro de un estudio.

El que fuera batería de Temple of The Dog vuelve a reunirse con sus antiguos colegas, un músico versátil y francamente impactante que llega para añadir aún más solidez a la banda. Hasta aquí todo perfecto, pero ¿qué pasa entonces? Que Cameron se encuentra con un disco en cuya composición apenas ha colaborado (por más que en la grabación se cambiasen muchos detalles) y que, además, tiene a un productor que no le va a dar protagonismo. Su aportación en las canciones concretas sí que será polémica (suya es una de las más maltratadas del disco; más sobre esto luego) y, en última instancia, nadie parece contento con cómo se le trató en el disco:

"El problema es que ni estábamos tan unidos ni compartíamos tanto todas las cosas como en otras ocasiones. Era nuestro primer disco con Matt. Él es un genio, uno de los baterías más poderosos de la Historia. Pero creo que tendríamos que haberle aprovechado más, tenía que haber sido devastador en la misma manera que en Temple of The Dog. Y, sin embargo, creo que escribimos canciones que no tenían nada en cuenta a Matt." — Stone Gossard

Decía que de cómo suena Matt Cameron el disco también se ha culpado mucho a Tchad Blake. En realidad, muchas de las quejas sobre todo Binaural vienen de la producción. Y, sin embargo, lo cierto es que sin ella este disco jamás habría sido así y ni siquiera se habría llamado como lo hizo.

Tchad Blake y lo binaural

¿Qué pintaban Pearl Jam con Tchad Blake, en cuyo bagaje se encontraban discos de Suzanne Vega, Tracy Chapman o Tom Waits? Aunque a priori podría resultar algo chocante, productor y grupo compartían cierta pasión por técnicas y sonidos antiguos, también la necesidad de probar algo distinto incluso dentro de la misma fórmula.

Tchad Blak es Bianural porque el grupo decidió acudir a él precisamente para replicar el método de grabación que da nombre al disco. La grabación binaural trata de reflejar la forma en la que el oído humano descompone los sonidos: quienes la práctican graban esos sonidos con dos micrófonos colocados con la intención de lograr una sensación de estéreo tridimensional. Sin embargo, se diferencia del estéreo en que éste deja toda su sensación en el oído del oyente, mientras que la grabación binaural reconstruye de manera física el proceso, muchas veces con el busto de un maniquí que tiene colocados micrófonos en su interior, en una reproducción lo más fiel posible de la forma del oído.

La idea es captar el sonido de la misma forma que lo hace el oído humano, con una distancia similar entre los puntos de recepción y a través de las cavidades y canales que forman el oído. En este caso es replicar la experiencia de alguien que estuviese con Pearl Jam en la misma habitación en la que se grabó.

Tchad Blake era experto en esto y Pearl Jam querían que la técnica tuviese impacto en sus canciones. Por eso Binaural es un disco para escuchar con auriculares: porque es ahí donde mejor se refleja cualquier grabación con este método. Y ahí diferencias, sí, muchas. Si en los altavoces el sexto disco de Pearl Jam suena apagado y falto de fuerza, en la intimidad de los auriculares suena detallista y en tres dimensiones, con pequeñas sorpresas a cada segundo que recorre las canciones.

Normal, fijaos en cómo explicaba Blake, en 1997 para Sound on Sound, los utensilios para crear el ambiente de sus discos, más allá del maniquí binaural:

"Me gustan los filtros mecánicos, como barras de madera, ddidgeridoos, latas, cajas metálicas y tuberías, también cajas de cartón y más cosas así. Coloco muelles en una lata, la pongo frente a la batería y después le pongo un micrófono. Tengo que admitir que lo he ido haciendo menos con el paso del tiempo, porque quizás he abusado del concepto, pero tiene muchas ventajas. Es muy divertido y es tremendamente difícil replicar esos efectos mecánicos. Después algunas personas lo ven como una desventaja, pero creo que eso es genial porque te obliga a tener ideas nuevas cada vez que grabas. En mi opinión, los discos grabados con mucha experiemntación mecánica tienden a sonar más originales y especiales que aquellos que se han creado, sobre todo, con samplers y sintetizadores. Por supuesto, hay excepciones.

Si en aquel momento, en el 2000, a Binaural se le recibió mal, no quiero imaginar cómo se le habría recibido hoy, cuando muchas escuchas se hacen de manera rápida y hasta precipitada a través de cualquier mal altavoz de ordenador. En cualquier caso, y aunque los valores de la producción sean muy diferentes a los del resto de la discografía de Pearl Jam, una técnica de grabación acabará por ser casi nada frente a las propias canciones en sí. Un buen disco mal grabado sigue siendo un buen disco; un mal disco bien grabado puede dar el pego, pero acabará destapando lo malo que es.

Binaural: las canciones

"Cause all the love that she had
was just wood that she burned,
now her life is on fire"

Para ser un disco cuyo desarrollo tiende más a la oscuridad, Binaural se abre con tres trallazos eléctricos de los que, con diferencia, ‘Breakerfall‘ es el que tiene más marchamo de clásico.

Son dos minutos de enérgica maestría, en los que el trabajo de Tchad Blake se nota sin problemas: pasan tantas cosas en tantas capas a la vez que es sólo con el paso de las escuchas cuando de verdad comienzas a darte cuenta de muchas de ellas. Ocurre con las guitarras, de las que en principio oyes sólo las rítmicas y, sin embargo, no paran de entrar otras asaeteando la canción de detalles. Ocurre con las voces, con un Vedder perfecto en primer plano (en muy primer plano) y otras más oscuras punteando sus frases.

En ‘Breakefall‘ ocurre todo y ocurre rápido: empieza, se llena de urgencia al modo Who y de cosas que contar, el desarrollo pasa rápido y de manera adictiva, comienza la recta final con un trabajo fantástico en las guitarras y concluye por todo lo alto.

Frente a ella, y pese al esfuerzo de Jeff Ament, ‘God’s Dice‘ palidece, al menos hasta ese cambio tan típicamente Pearl Jam donde la canción se para y Eddie Vedder llena la atmósfera con su "Roll them high". En ‘God’s Dice‘ es fácil perderse la capa guitarrera que suena en tercer o cuarto plano, pero escuchándola de cerca ejemplifica bien cómo querían Pearl Jam que el oyente se sintiese en la misma habitación que ellos.

Evacuation‘ es una canción de estructura quebradísima, difícil de querer a la primera y, sin embargo, una de las que más y mejor crecen con las escuchas salvo por su endeble estribillo. Es la aportación de Matt Cameron, y él mismo reconoce que es "una de las canciones más odiadas por los fans en las webs" antes de explicarla entre risas para Twenty (el libro):

"Es una melodía de un batería, ¿cómo querías que fuese? Las melodías que hacen los bateras no tienen sentido, rítmicamente son raras. No hay guitarrista que sea capaz de sacar las melodías que se nos ocurren a nosotros. Mike tuvo problemas para tocar ‘Evacuation’ en el estudio, pero en directo la clavan, no les costó tanto. Pero lo digo una vez más: no dejéis que vuestro batería os escriba las canciones".

Matt Cameron explica que él no sabía qué hacer con la canción, que de hecho no tenía ninguna idea para la parte de las voces, y que fue muy afortunado por conseguir que el grupo quisiera grabarla. Lo cierto es que ‘Evacuation‘ te rompe la cintura como oyente una vez tras otra, con sus tres puentes y sus continuos cambios. Eso no la hace mejor, sin duda, pero sí la convierte en algo muy especial dentro de la carrera de Pearl Jam.

Light Years‘ marca el camino por el que va a discurrir gran parte de Binaural más allá del triplete eléctrico. Es Eddie Vedder homenajeando a una persona cercana muerta (Diane Muus, de Sony, fallecida con 33 años) y dando lo mejor de sí en su interpretación vocal, como prácticamente durante todo el disco.

I’ve used hammers made out of wood
I have played games with pieces and rules
I’ve deciphered tricks at the bar
But now your gone
I haven’t figured out why
I’ve come up with riddles
And jokes about war

Nacida de los riffs de Mike y cambiada varias veces antes de dar con la toma final, ‘Light Years‘ es sentimental en la música, donde va creciendo sin perder nunca la mesura, pero tiene además una de las letras más cercanas de Vedder:

And wherever you’ve gone
And where ever we might go It don’t seem fair
Today just disappeared
Your lights reflected now
Reflected from a far
We were but stones
Your light made us stars

Nothing As It Seems‘, querida por casi todo el mundo y vista desde el principio como uno de los pilares del disco, fue también la canción que primero llegó al estudio de grabación. Es obra de Jeff Ament, que capturó ese sentimiento funerario que tiene todo el tema en uno de sus retiros en Montana. Cuenta Ament que querían que tuviese cierto halo a Pink Floyd, pero que tuvo que ser Mike McCready quien diese con la clave para conseguir que sonase como Jeff Ament tenía en su cabeza.

Un wah wah y unos efectos de phaser van tejiendo la épica íntima de ‘Nothing As It Seems’, que estalla cuando Eddie Vedder encara la parte de "Savin it for a sunny day", con ese "susurro a través de un megáfono" que, en el fondo, casí podría definir toda la canción.

Thin Air‘ recupera a los Pearl Jam más folk, en este caso con una balada de Stone Gossard que no acaba de despuntar como otras salidas de su misma mano. Es casi un respiro antes de que llegue el que quizás sea el single más claro de un disco que cercenó muchas de las canciones más inmediatas, dejándolas fueras del listado final y "condenándolas" a Lost Dogs. ‘Insignificance‘ son cuatro minutos y medio del mejor rock de estadios, con una letra inspirada en las protestas antiglobalización vividas en Seattle, con una base rítmica espectacular (Matt Cameron dando lo mejor de sí, pero también un bajo bien presente que lo encamina todo) y con Eddie Vedder sonando a gloria. Dice el cantante de Pearl Jam que en Binaural consiguió que las canciones sonaran salidas de su propia voz, en vez de cantadas. ‘Insignificance‘ está modulada casi en cada segundo como si fuera algo muy especial, a la vez potente e íntima, y acaba por ser inapelable.

Of The Girl‘ supone el segundo corte de Stone Gossard en el disco y, como ocurría con ‘Thin Air’, quiere pero no puede, en este caso con un blues atmosférico lejos del mejor nivel del disco y del grupo. Mejor grabación (el trabajo de producción ahí es, una vez más, fantástico) que canción, ‘Of The Girl‘ es un bajón antes de una ‘Grievance‘ que también se queda corta en sus intenciones. Quiere recoger parte de lo que el grupo había presentado en las canciones más complicadas de Yield, pero funciona a medias. ‘Grievance’ es una canción sobre cómo la vida moderna y la tecnología acaba por tragarnos, por cambiarnos individualmente, sobre querer hacerlo y saberlo todo, consumir cada pequeño impacto que nos llega desde fuera y ahogarnos ahí:

I want to breathe part of the scene.
I want to taste everyone I see.
I want to run when I’m up high.
I want to run to the sea.
I want life to be.
I just want to be.
I will feel alive as long as I am free.

En este tramo central del disco, Vedder va prestando más atención que nunca al mundo que le rodea en las letras. Ahí encaja también ‘Rival‘, sobre la masacre del instituto Columbine. De nuevo obra de Gossard, comienza adecuadamente con el perro de Tchad Blake gruñéndole al micrófono binaural. ‘Rival’ es otro corte endeble, lo que claramente va quebrando el poderío de un disco que hasta ‘Insignificance‘ habría mostrado muchas cartas ganadoras.

Sleight of Hand‘ no se beneficia de esa secuenciación: en otro disco o en otro lugar (como ‘Red Mosquito’ en No Code) habría sonado aún más especial de lo que lo hace encallada en la zona débil de Binaural. En todo caso, su peculiar desarrollo y sus bajos saturados puede que no alcancen a hacer de ella una canción de 10, pero insisto en que su colocación entre lo peor de Binaural y esa fruslería con ukelele que es ‘Soon Forget‘ le hacen un flaco favor.

De ‘Soon Forget’ sólo hay que decir dos cosas: que hay que agradecerle que fuera la canción que liberase a Vedder de su "síndrome de la página en blanco", pero también que más adelante en su carrera Eddie hará cosas mucho mejores sólo con el ukelele.

Parting Ways‘ cierra el disco con apariencia de querer ser una canción de duración y de desarrollo extenso, pero quedándose en cuatro minutos de Pearl Jam cercanos casi a su cliché. Los discos poderosos tienen que tener una canción de cierre inapelable y ‘Parting Ways’, pese a estar a punto de serlo, acaba por quedarse en esa tierra de nadie que Pearl Jam pisan en gran parte de su sexto disco.

6.9/10

Por el camino de Binaural se quedan canciones como ‘Sad‘ o ‘Education‘, que sin duda habrían mejorado y mucho la impresión del álbum de haber estado colocadas por cualquiera de las que siguen a ‘Insignificance‘. Había canciones de sobra para conseguir que Binaural fuese diferente: ‘Fatal’, de Gossard, era mejor corte que cualquiera de las que finalmente metió, aunque entiendo que Cameron dejase ‘In The Moonlight‘ fuera, por su sello Soundgardeniano. Pero, al final, Binaural es un disco repleto de decisiones individuales que, cuando llegan al grupo y al estudio (gran parte de las ideas finales salen del trabajo conjunto, en forma de jams improvisadas), todos deciden asumir. Vivir solos y morir juntos.

Discografía de Pearl Jam

  • Este vato

    Pearl Jam para adultos.
    Binaural es la obra maestra de Pearl Jam, no tengo duda de ello. Solía ser un chaval obsesionado con Pearl Jam, tenia todos sus discos (hasta riot act) fui a verlos la primera vez que tocaron en México y coleccionaba todo lo que tuviera que ver con ellos, habre tenido unos 17 años