Tool – ‘Stinkfist’: siénteme dentro de ti, aunque sea doloroso y asqueroso

Rompiendo moldes hablando de la corrupción y degeneración del ser humano contemporáneo.

Tool

No descubro la rueda diciendo que Tool siempre fueron muy dados a hacer ruido, y no me refiero solo a su rocosa, cuidada y calculada música, sino a sus ganas de armar bulla y follón con polémicas a causa de su particular y determinista visión de la música y del mundo en general. No son considerados una de las bandas de culto en ese supuesto miniuniverso conocido como Metal Progresivo por cualquier motivo. Siempre buscaron romper moldes y hablar de la corrupción y degeneración del ser humano contemporáneo.

Cambiando de tema, hablemos del “Fisting”. Está práctica sexual de carácter más extremista es también conocida como “fist-fucking”, y se explica sola con su nombre. Consiste en la introducción del a través del orificio vaginal o del anal del puño de la pareja (aunque también puede ser el propio, allá cada uno con su onanismo). No es que sea una técnica excesivamente delicada y limpia, pero existe y habrá quien lo práctica. ¿Cómo ha llegado el ser humano a evolucionar hasta este punto?

Not enough / I need more / Nothing seems to satisfy

La sobreestimulación y saturación de nuestros sentidos y de nuestros sentimientos placenteros nos ha trasladado a una sensación general de deshumanización en la que tenemos que realizar prácticas tan extremas como esta o muchas otras que os estarán rondando por vuestra -sucia- mente. Esta es la única manera de poder sentirnos realmente vivos y que no vivimos encerrados en una inerte burbuja de esterilidad. Aunque estas prácticas sean escabrosas, repugnantes o realmente dolorosas, las realizamos, porque se ha llegado al extremo de asociar ese dolor con el placer de sentirse vivo.

Knuckle deep inside the borderline / This may hurt a little but it’s something you’ll get used to

Tal vez Tool no hayan elegido la manera más limpia y ortodoxa para hablar de ello, pero lo políticamente correcto no va con ellos. Pero ese sentimiento de esterilidad, de insatisfacción, se pronuncia en ‘Stinkfist‘ gracias a la oscuridad y fuerza de su sección instrumental, con el directísimo bajo de Justin Chancellor, la rotunda batería de Danny Carey y un inspiradísimo Adam Jones, que hace una estupenda gala de técnica y músculo con la guitarra. Pero hay que inclinarse ante la labor Maynard James Keenan con el micrófono, alcanzando un amplio espectro en su capacidad vocal, que se amolda a la perfección al ritmo y a la letra.

How can this mean anything to me / If I really don’t feel a thing at all?

Una letra incorrecta, pero que incide donde duele y va progresando en profundidad con la secuencia “finger-knuckle-elbow” (dedo-nudillo-codo), al igual que los riffs actúan con la progresión característica de su género, pero con la fuerza que le aporta el género metálico. Ahí están mezcladas la influencia tanto del Metal como la de los King Crimson de Discipline, junto a la desbordante calidad del cuarteto angelino que firma uno de sus temas más memorables y más redondos de su discografía. A Tool se le da mejor realizar discos sobresalientes que jitazos espectaculares, pero ‘Stinkfist‘ brilla con luz propia aunque no se oiga por completo el fabuloso Ænima. Sin embargo, debes oír este disco, porque es realmente imprescindible dentro del género Metal de la década de los noventa.

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