Adoráis los discos de The Velvet Underground equivocados

Hay vida más allá del plátano

The Velvet Underground

La leyenda supera al disco. Para algunos, 1967 es el año. Antes y después de él no hubo nada mejor en la música pop. Dentro de semejante reputación, juega un papel fundamental el disco debut de The Velvet Underground, The Velvet Underground & Nico (1967, Verve), preñado de un misticismo que aún hoy permanece vivo en la retina de nuestra memoria colectiva. Las personalidades enfrentadas de Cale y Reed, Andy Warhol como mánager y la incómoda aparición de Nico en escena sirvieron de complemento perfecto a la experimentación, el ruido, la provocación y el vanguardismo de un grupo que no encontraba parangón a su alrededor. Aquel es y debería ser el disco de The Velvet Underground. ¿Seguro? No tan rápido. Adoráis los discos de The Velvet Underground equivocados.

Es cierto, canciones como ‘Heroin’ o ‘All Tomorrow’s Party’ trascienden más allá de su mero valor artístico. Son un símbolo y una piedra fundacional. Tras The Velvet Underground & Nico vendrían miles y millones de grupos partiendo de ahí. La frase, aproximada, es célebre y ahora no recuerdo quién la pronunció: “Todo aquel que escuchó a The Velvet Underground en 1967 quiso formar un grupo de música”. Ya no quedan fenómenos así. El glam, el punk, el noise, la experimentación del underground USA durante los ochenta, el grunge. Acabaríamos antes si citáramos los géneros o grupos que no deben algo a The velvet Underground & Nico. Un año más tarde el grupo publicaría White Light/White Heat (1968, Verve), momento culmen de la experimentación ruidista de John Cale y punto de fricción definitivo entre él y Reed.

Cale se marchó, ¿y qué dejó tras él? White Light/White Heat es tan vanguardista que se pierde entre sus propios vericuetos post-modernos. Hay demasiada inconcreción. La música de The velvet Underground no había muerto sin él: estaban a punto de nacer los dos mejores discos del grupo. Adiós Cale, hola melodía. Reed se puso al frente del grupo y creó The Velvet Underground (1969, MGM) y Loaded (1970, Cotillion). Lejos del mito, los dos últimos discos de The Velvet Underground antes de la salida de Reed relucen con una belleza pop, garage y rock por encima de las ínfulas intelectuales de sus predecesores. ¿Cómo no amar su disco homónimo si de ahí y no de White Light/White Heat parten todos los grupos que adoro? La melodía y el ruido nunca se habían encontrado tan felizmente como en ‘What Goes On’.

Hemos pasado tantos años mirando fijamente todo lo que The Velvet Underground & Nico tenía que decirnos que al final hemos olvidado todo lo maravilloso que contuvo Loaded. Reed en plena expansión. No hay nada más fantástico que los quince primeros segundos de ‘Sweet Jane’. The Velvet Underground nunca han tenido una canción tan redonda y tan imperecedera como ‘Rock & Roll’. En 1970 habían recogido el legado de Cale, el pulso rítmico inconfundible del grupo, las guitarras como pilar maestro de todo el rock contemporénao y las melodías cristalinas del pop barroco o de la psicodelia de San Francisco. ‘New Age’, ‘Head Held High’ o ‘I’m Set Free’. Por ahí se comienza a comprender a Bowie, a T. Rex, a los Modern Lovers y a los Clash. Olvidaos del plátano. Aquí está lo mejor de The Velvet Underground.

Hardcore will never die, but you will.

  • David Cañedo Mesinas

    The Velvet Underground es un disco bellísimo.
    Loaded, por otra parte, es un gran álbum, pero algo malogrado.
    Creo que menosprecias demasiado el White Light/White Heat por su sonido duro. A mí personalmente me parece igual de extraordinario… Esos diecisiete minutos que dura Sister Ray no tienen parangón.
    En cuanto a su debut, creo que es el álbum más influyente y mejor valorado de todos los tiempos.
    Le sucede lo mismo que al Ciudadano Kane de Welles en el cine; la atención que ha merecido es sólo justa.