DJ Koze – Amygdala: sumando fuerzas para un álbum de house excepcional

Hace unos días hablábamos del gran trabajo de bRUNA, con un house elegante y bailable que sonaba exquisito. Hoy analizamos un álbum similar que también sabe a gloria: mucho groove, electrónica tenue para disfrutar y

DJ-Koze-Amygdala

Hace unos días hablábamos del gran trabajo de bRUNA, con un house elegante y bailable que sonaba exquisito. Hoy analizamos un álbum similar que también sabe a gloria: mucho groove, electrónica tenue para disfrutar y buenas dosis de house repleto de detalles. Se trata de Amygdala, el segundo largo del marroquí pero afincado en Hamburgo DJ Koze, que ha girado 180º en la propuesta que presentaba en su debut. El resultado no podría ser mejor. Después de abandonar Kompakt y residiendo actualmente en el sello Pampa, no se puede decir que el cambio haya ido a peor precisamente.

Adiós estructura minimalista, hola house primaveral

Nada más y nada menos que ocho años después, DJ Koze ha vuelto a producir en formato larga duración, después de haber editado varios EP y colaborado con otros productores, volviendo por todo lo alto al mapa musical internacional. Además, este no es un regreso tardío que llegue de cualquier forma para cubrir expediente. Ya que has estado tanto tiempo sin editar nada a lo grande, qué más da esperar algo más de tiempo para pulir todos los detalles. Y así es como tenemos este Amygdala, un álbum repleto de aristas sonoras que degustar tranquilamente y sin prisas.

Si bien en Kosi Comes Around teníamos un debut a mitad de camino entre el minimal y el techno, con una paleta sonora muy rica en texturas, construyendo un álbum esquizofrénico, confeccionado entre beats predestinados a la pista de baile, otros minimaloides y otros rellenados con house indeleble; ahora estas características desaparecen. Tras el tiempo pasado, ha dejado atrás la anarquía productiva para apuntalar su música con una propuesta más elegante y cualitativa, ensamblando un disco de house que tiene pasajes que ponen los pelos de punta por la sensibilidad y el talento mostrado.

Amygdala es uno de esos álbumes que escuchar tranquilamente, para degustar las diversas texturas que ofrece siempre desde una misma perspectiva: un house movidito, sin excesivas curvas bruscas, pero con melodías muy coloridas, cercanas al último trabajo de Matthew Dear. Y además no es casual, de hecho colabora con él y otros productores de primer nivel. Empaparse del trabajo de estos artistas ha canalizado su música hasta lares menos minimaloides y cercanos al techno, con múltiples efectos que abren el paso a la primavera.

Colaboraciones de lujo para ofrecer una nueva cara

Después de su paso por Kompakt y el techno de pequeñas contorsiones rítmicas, rodearse de personajes como Apparat, Caribou o Matthew Dear le han hecho moldear un álbum muy cercano al sonido de dichos artistas, sobre todo de los dos últimos, aunque también es cierto que el alemán también encaja en este molde, ya que ha cambiado sus patrones sonoros últimamente. En cualquier caso, desaparecen los minimalismos para dejarle paso a capas sonoras más luminosas y con unos recursos estilísticos más propios de la gente con quien se ha rodeado para consumar este Amygdala.

Llega la primavera, y con ella el buen tiempo y esos estados de ánimos que siempre mejoran, más aún si se acompañan de la red tropical que teje Caribou junto con DJ Koze en el corte que arranca el álbum: ‘Track ID Anyone?’ Es una interesante simbiosis entre el Swim del canadiense y los detalles que el marroquí paseaba en su debut. A continuación continúan los mano a mano para juntar el sentido house de DJ Koze, siempre implícitos en sus producciones, con esa parte de techno etéreo que Apparat ha podido practicar en diversos tramos de su trayectoria musical.

Este segundo LP explota los detalles que siempre cuesta escuchar si no estás atento, por lo que se hace recomendable escuchar el disco con auriculares y con los pabellones auditivos en alerta. En ese caso, podremos apreciar los efectos y las segundas líneas que Matthew Dear aporta, tras sus últimos acercamientos al pop, en el disco. ‘Magical Boy’ y ‘My Plans’, y sobre todo esta segunda, son unas perfectas piezas de orfebrería sonora que tienen en el pop y el house sus principales quilates. Y cómo no, con la portentosa voz del propio Matthew Dear, que le añaden un toque de categoría del que Kosi Comes Around adolecía.

Un trabajo para no soltarlo en todo el verano

A pesar de ser un trabajo más cuidado y tranquilo, dentro de este mar paradisíaco hay diversos patrones que ofrecen pequeñas variaciones. DJ Koze se acerca a las texturas suaves y muy marcadas de Ada en ‘Homesick’, roza el lado casi soul con el vocalista de Tocotronic en ‘Das Wort’ y cómo no se deja caer por el minimalismo de La Duquesa, donde se nota que el marroquí no olvida su lado de electrónica cerebral cuando es él solo quien se encarga de esculpir sus canciones.

Para cerrar este precioso disco que deja la sensibilidad a flor de piel, DJ Koze regala una nana en el último corte, ‘NooOoo’, una delicada joya sonora cuya delicada línea musical se puede resquebrajar en cualquier momento y en la segunda línea del corte va dejando paso al Canon de Pachelbel, que poco a poco llega a la superficie para acabar el disco de una forma sublime. Una filigrana que recuerda a sus elocuentes producciones imprevisibles en Kompakt y propia de artistas con enorme talento y especial sensibilidad musical. ¿Quién dijo que la electrónica era fría?

8.5/10

En definitiva, un gran álbum y un dignísimo retorno del marroquí. Su estancia alemana se ha notado al colaborar con artistas del país merkeliano y al homenajear a la fallecida Hildegard Knef, además de haber trazado las mismas líneas maestras de los artistas con quienes colabora. Puede que en alguna ocasión se eche de menos el minimal techno que ofrecía su debut, pero es inevitable que después de casi una década vuelva con un disco tan redondo y tan bien llevado a término. Para quitarse el sombrero. Y lo que haga falta.

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