Jay – Vacaciones en Vietnam

Cree su propio Vacaciones en Vietnam en cómodos pasos y sin moverse de su casa. Manual de instrucciones, paso uno: abrir la batidora. Paso dos, introducir enérgicamente los siguientes ingredientes: The Jesus Lizard, Spacemen 3,

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Cree su propio Vacaciones en Vietnam en cómodos pasos y sin moverse de su casa. Manual de instrucciones, paso uno: abrir la batidora. Paso dos, introducir enérgicamente los siguientes ingredientes: The Jesus Lizard, Spacemen 3, un poco de bajón industrial y otro poco de euforia garagera. Paso tres: agitar. Paso cuatro: agitar más. Paso cinco: agitar aún más. Paso seis: servir en el plazo de dos o tres segundos, a ser posible con impertinente violencia. Fin. Ya puede disfrutar usted mismo del primer disco de Jay siempre que quiera. Ideal para invitados jóvenes de espíritu y para molestar a los vecinos. Los pasos son sencillos pero recuerde: los ingredientes han de ser de primera calidad. No acepte imitaciones. Repetimos: no acepte imitaciones.

Jay: no imites, inspírate

Está mal imitar. El indie rock es cada día un movimiento más y más aburrido porque la mayor parte de grupos creen que si hacen lo que otros hicieron ya en el pasado lograrán triunfar. Es un pensamiento legítimo y la industria cultural está logrando que sus deseos se cumplan. Pero está mal y es aburrido, y quienes aún guardamos esperanza en la humanidad deberíamos oponernos furiosamente. O mejor dicho: quienes ya no guardamos esperanza alguna. Son cosas diferentes, aunque a veces se puedan confundir. Jay no imitan, pese a que sus referencias puedan estar claras. Sin ir más lejos, Vacaciones en Vietnam no es nada que The Men no hicieran ya entre su primer y segundo disco, especialmente el segundo. Pero hay una distancia enorme entre imitar e inspirarse. Sobre todo: hay una distancia sideral entre imitar sin gracia e inspirarse para desarrollar ideas propias.

Jay inspiran. Su música evoca. Es cierto que Vacaciones en Vietnam termina resultando un disco repetitivo. Pero es un defecto de principiantes que se corregirá. Y si no se corrige realmente no sucede nada. Jay tocan con tanta inteligencia distintos botones, desde el post-hardcore hasta la neo-psicodelia, que no importa que ‘Heavy Metal 2’ no se diferencie demasiado de ‘Heavy Metal 1’. Son canciones que no cansan. Especialmente porque están interpretadas con una furia devastadora. Como unos Lisabö infiltrados en unos jovencitos Los Planetas, Jay aporrean sus instrumentos de tanto en cuanto para dar paso a interludios de psicodelia ruidosa y distorsionada. Pero de sus canciones surge el espíritu adolescente, el teen angst, la necesidad de gritar y destruir. Son fantásticos por ello.

Vacaciones en Vietnam es un debut tan prometedor, tan prometedor que a ratos Jay parecen poseídos por los Sonic Youth más prodigiosos en el pop (‘Cerebro’). Todas estas referencias les quedan aún lejos, pero en Vacaciones en Vietnam hay tanta euforia y ganas de comerse el mundo que apenas se les puede echar en cara nada. Jay acuden a sus canciones con una energía desbordante. Son de Vigo y edita Discos Humeantes. Quizá por aquí comencemos a explicarnos qué está pasando. Llegaron al sello asturiano, quizá el sello del momento en España, vía Fantasmage, que también son de Vigo. Y surgen de Galicia. El ruido y Galicia. Galicia y el ruido. Algún día deberíamos hablar de lo que está pasando en Galicia. Pero ya lo hemos hecho. Dos veces. Están pasando cosas más que interesantes. Están pasando cosas emocionantes. Están pasando Jay.

Honrarás a tus maestros

A veces tengo la sensación de que sólo hablamos de grupos gallegos. No sé si esto es bueno o malo. Sé que Jay son bastante buenos. Desde que llegué a su primer disco sentí una bofetada gigantesca en la cara. Despierta, tío. Jay logran sorprender desde el primer instante porque, a primera vista, ellos deberían estar tocando hardcore punk honrando la memoria de los Dead Kennedys. Pero no, en Vacaciones en Vietnam hay muchas más sorpresas. Jay están tan propulsados por el punk como lo estaban Ranaldo o Moore, desde luego, y como hace un par de años lo estuvieron The Men, pero se valen de la energía incandescente del género para meter capas y capas de ruido. A ratos lisérgico, a ratos no. Lo importante es subir la ganancia la máximo y dignificar el legado del underground USA de la siempre profanada década de los ochenta.

7.9/10

Eso sí, la originalidad del grupo no reside en su creatividad a la hora de nombrar sus canciones. Hasta cuatro ‘Heavey Metal’ y hasta tres interludios sin nombre. Como era de esperar, las canciones heavy metal son canciones virulentas que, en otro universo paralelo, compondrían el mejor metal del universo. Ellas son la juventud enrabietada. Las demás, desde ‘Motero’ hasta ‘Ser Humano’, pasando por ‘El Rapto’ o ‘Cerebro’, siguen siendo pesadísimas, pero entre sus costuras aceleradas se cuelan reverbs y delays que sostienen los cimientos del disco. De lo contrario podrían dar muestra de aluminosis. Como ya he dicho, no es algo que importe demasiado. Son jóvenes, tan jóvenes que ojalá todos los jóvenes fuéramos como ellos. Es su primer disco. Y que vengan muchos, muchos más.

Hardcore will never die, but you will.