James Blake – Overgrown: el álbum que hoy firmaría Isaac Hayes

James Blake vuelve a diseñarse el mejor traje, pero se lo pone para dormir.

James Blake Overgrown

Estás a mediados de los 70, con cuatro álbumes sin casi margen de publicación entre sí en el número 1 de la lista de R&B estadounidense, te tomas un respiro, logras otro número 2, vuelves a respirar y otro número 1. Ahora, en la siguiente bocanada ya entra la carraspera, las listas se te resisten, algo empieza a fallar. Te quitas las maxigafas de sol y ves la realidad, la escena te pilla a paso cambiado. Hay que pasarse al Disco cuando tú lo mejor que sabes hacer es el derretir con el Soul más mojabragas posible. Hay que resistir, hay que cambiar algo, hay que publicar Juicy Fruit (Disco Freak) (1976, ABC). ¿Qué haría Isaac Hayes en este momento? Publicar el Overgrown (2013, Republic) de James Blake.

La zona de confort

Reaccionar a pie cambiado es algo digno de los grandes, no un motivo de burla. Que Bowie se convirtiese en el camaleón por épocas es algo difícil de lograr con esa calidad, no un mero ejercicio de subirse a los trenes más rentables (que tan bien). Hay quien en ese paso cambiado se acabó lesionando y demostrando sus limitaciones. James Brown vivió el cambio igual que Isaac Hayes pero con mayor tiempo para reaccionar y, en cambio, peor resultado. Su The Original Disco Man (1979, Polydor) es un buen ejemplo del talento mal empleado fuera de la mantita y de la chimenea. Esa zona de confort en la que te sales y te haces un Roger Daltrey o un Mick Jagger en solitario.

James Blake en vez de salirse se queda sentado, nos hace tomar asiento junto a él y mientras se prepara un vaso de agua del tiempo (el frío le podría causar molestias) se cubre con la mantita, quiere que encendamos la chimenea, que nos apretujemos y que escuchemos con calma cómo vuelve a saborear el tempo más calmado de aquellos artistas de Soul que como Isaac Hayes no tenían prisa en desabrochar vaqueros, sujetadores y en peinarse un poco mientras.

La zona de confort es para disfrutarla y cuidarla bien. Poner en orden la casa, la vida, llenarlo todo de muebles suecos y de publicar un segundo álbum con el que enfrentarse a las ganas de un mercado expectante tras un debut homónimo al margen de cualquier moda, creándolas con un piano, una voz con la que compartir algunos registros con el timbre de contratenor de Antony Hegarty (‘Our Love Comes Back‘, ‘DLM‘, entre otras más) y cubriendo el resto de una calma electrónica emotiva.

Overgrown, alternativas al Soul

No era fácil afrontar el nuevo disco sin tener la sensación de estar ante la misma fórmula que busca epatar por la vía fácil. James Blake se podía haber ido a la vía fácil de las producciones ad hoc banales de tantos artistas, masivos o no. Total, él tenía ese estilo personal, no iba a acarrear tantos problemas. En cambio, en Overgrown sigue perfilando su sonido, además de mantenerse en Republic Records (subsello de Universal Music) y en su propio sello, Atlas (subsello de Polydor).

En esta segunda aventura en la que Blake sigue reformulando el Soul y dando al R&B contemporáneo una verdadera alternativa a tantos singles vacíos Brian Eno se ha apuntado a producir uno de los mejores temas. El artista británico viene de publicar un nuevo álbum de Ambient, Lux (2012, Warp), que en ‘Digital Lion‘ encuentra el acercamiento al Pop con parte de Breakbeat muy suave.

El joven de Londres creó Overgrown con una ruptura reciente en mente, esta se va viendo en las letras ––”¿Qué será de mí / si no puedo demostrarte mi amor?”. La voz sigue ganando terreno frente a aquellos inicios en The Bells Sketch (2010, Hessle) donde el Glitch y el Dubstep quebraban el sonido. Una voz en primer plano y en muchos casos duplicada jugando consigo mismo, hablando entre rebotes de coros personales. Frente a la primera época ahora domina la calma con un Blake cantando: “Linked like dog to man / I am sold“. El coelhismo es un terreno cercano a su música y aunque podría mostrarse como el maestro ahora mismo de la escena de lánguidos y efectistas ––él canta no querer “ser una estrella, sino una piedra en la orilla, un marco de puerta solitario en una pared”–– acaba logrando otras sensaciones. Su mojabraguismo es como el de Isaac Hayes. En otro contexto generaría un rechazo al instante pero en el dominio del bajo la atmósfera gana al mensaje.

Cartas de amor o de desamor, con James Blake en un terreno propio que se va creando con calma. Coquetea con el Cloud Rap de Clams Casino y Lil B en colaboraciones de lujo de la mano de RZA (Wu-Tang Clan) en ‘Take a Fall For Me‘ que vendrán del tiempo que pasó más cercano a Kanye West (o de haber escuchado a D’Angelo alguna noche a oscura). Coquetea con el Pop que le han creado a su alrededor a nombres como Justin Timberlake (‘Life Round Here‘ frente a ‘Cry Me a River’) o con esa sensación de Gospel moderno en ‘Retrograde‘ y los crescendos introduciendo otros timbres en ‘Voyeur‘.

6.5/10

Overgrown vuelve a tener una esencia Soul, ese sentimiento de las baladas de los cuarenta en las que prescindimos de la orquesta y solo nos encontramos con algún crooner de la época. James Blake vuelve a diseñarse el mejor traje, el de la comida de los domingos, pero se lo pone para dormir, en su cama de sabanas de raso, sin moverse mucho para que no se arrugue, aunque en varias ocasiones necesitase una arruga o dos en algunos bajos.

En Hipersónica | James Blake – James Blake: un gran disco de Soul, Pop, electrónica y piano
En Hipersónica | James Blake, vídeo de ‘A Case Of You’: tan íntimo como su sonido