Phosphorescent – Muchacho: corta mi corazón

Dos caminos diferentes para dar la bienvenida al sol y los dos podrían servir para poner banda sonora al final de tu juerga nocturna de verano: 'Look… The Sun Is Rising', de The Flaming Lips,

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Dos caminos diferentes para dar la bienvenida al sol y los dos podrían servir para poner banda sonora al final de tu juerga nocturna de verano: ‘Look… The Sun Is Rising‘, de The Flaming Lips, y ‘Sun, Arise! (An Invocation)‘, la magnífica y evocadora, casi sacra, apertura semi-electrónica del Muchacho de Phosphorescent. Si la primera opta por el miedo cósmico, por la sensación de que algo malo va a pasar incluso aunque parezca que todo va bien, la segunda es un oración épica de bienvenida al día: a partir de aquí, todo puede ser mejor y nuevo.

Con esa puerta de entrada pasamos a Muchacho, uno de los discos que más deberían crecer este año en el boca a boca y que pone a Matthew Houck por delante de quien se ha considerado que eran sus referentes más cercanos: Fleet Foxes o My Morning Jacket. Ya sin remitir a nada de ellos, Muchacho tiene el don de irse descubriendo en cada nueva escucha, en vez de dejarlo todo claro desde el principio. No es un grower, porque ya con la primera oída se ve que hay mucho donde pararse, sino que es un disco de mil matices diferentes en el que confluyen el folk-rock, el soft-rock, Gram Parsons, Nashville, el rock sureño y ese Jason Molina que perseguía a Neil Young.

Muchacho: amor y hiel

Es, además, un disco de canciones. Pocas bromas frente a ‘The Quotidian Beasts‘, uno de los temas más arrebatados del año, como despojar al ‘Wicked Game‘ de Chris Isaak de la lujuria y llenarlo de alcoholazo y de Blood on The Tracks. Amor, sexo y rabia justo cuando estás a punto de romperte el corazón.

I said It’s you took your claws you slipped em under my skin
There’s parts that got outside, honey I want to put em back in
We’ve been playing like children, honey, now we’ll play it like men
Those parts that got outside, I’m gonna put them back in.

No es la única que brilla a distancia del resto. ‘Songs For Zula‘, encadenada justo después de ese himno al sol naciente que abre el disco, parece colocarnos en un ambiente parecido al de, ugh, las tiempos lentos de U2 en The Joshua Tree, pero aquí la épica desaparece y se transforma en fragilidad de la mano de la voz de Houck, a punto de desaparecer en cada estrofa. Podría haber sido un himno de estadios, pero prefiere quedarse en una canción de habitación. Bienvenida sea la mesura, que hace de ella algo brillante.

Phosphorescent cuenta que este disco nace de una huida del hogar, de darse cuenta de que en casa todo está a punto de irse a la mierda y querer evitarlo de la peor manera posible: huyendo a México. Pues bien, en ‘Song for Zula‘ se va desgranando, de manera casi apacible, la violenta sensación de haber estado enamorado hasta el tuétano y darte cuenta de que todo se va al infierno. Y de que la culpa es de ambos, claro.

See the cage, it called. I said, come on in
I will not open myself up this way again
Nor lay my face to the soil, nor my teeth to the sand
I will not lay like this for days now upon end
You will not see me fall, nor see me struggle to stand
To be acknowledged by some touch from his gnarled hands
You see the cage it called. I said, come on in
I will not open myself this way again.

Phosphorescent y las dudas

Hablábamos antes de My Morning Jacket. La banda de Jim James, practicamente desde su tercer disco, ha coqueteado siempre con abrirse a territorios que no les pegaban, con mejor o con peor mano según el álbum. En Muchacho también hay varios de esos coqueteos: un disco con muchos ‘Ride On/Right On‘ no habría quien lo soportase. Otros acercamientos al soft-rock durante el disco son mucho mejores: ‘Muchacho’s Tune‘, por ejemplo, va de Nashville al Dylan de Blood On The Tracks de nuevo con un hilillo de voz que estremece.

El Phosphorescent de siempre está más presente en ‘Terror In The Canyons‘. También en la fascinante ‘A Charm / A Blade‘, con uno de esos estribillos complicados de sortear, envuelta en slides, en vientos y en parones y arreones. “Corta mi corazón, pero hazlo rápido que no queremos que ese dolor dure mucho”, canta Phosphorescent mientras sigue buscando, en su huida, un lugar al que llamar hogar. Obviamente, ya no existe y vas por la vida como en vagón de montaña rusa.

8.5/10

Ok, sí, el sol se levanta. Por muy oscura que haya sido la noche, y la del protagonista de Muchacho (quizás de verdad la del propio Phosphorescent) fue negrísima, siempre acaba por salir. Al menos durante ese breve momento, todo parece página en blanco. ‘Sun’s Arising (A Koan, An Exit)‘, ya sin épica, cierra con esa sensación un disco que no es sólo importante por las letras y que tampoco es sólo importante por la música: uno de esos que es mejor disfrutar con ambas cosas a la vez porque el choque es fascinante.