Premios de la Música Independiente 2012: la rueda sigue girando sobre sí misma

Para entender el resultado de los Premios de la Música Independiente, entregados hace dos días, tan sólo hace falta fijarse en el proceso de selección: primero los interesados se inscriben en el programa, segundo un

Para entender el resultado de los Premios de la Música Independiente, entregados hace dos días, tan sólo hace falta fijarse en el proceso de selección: primero los interesados se inscriben en el programa, segundo un panel de expertos selecciona a los finalistas y finalmente los galardones se condecen en función de los resultados de una votación popular. En base a esto, resulta casi lógico que Xoel López se haya alzado con el premio al mejor artista independiente del año, que Niños Mutantes se llevaran el galardón de mejor disco del año o que La Habitación Roja hicieran lo propio con la mejor canción. Eran de largo artistas más conocidos y populares que Espanto, McEnroe o, en menor medida, Hidrogenesse. Los resultados son consecuencia del proceso. ¿Y responden a la realidad de la música independiente española?

Cuesta creerlo. Por ejemplo, Niños Mutantes publicaron el año pasado su octavo álbum. Xoel López ya cuenta con una más que dilatada trayectoria, y lo mismo se puede decir de La Habitación Roja. Los ganadores no parecen de esta década, sino de la anterior, y en algunos casos incluso de la anterior a la anterior, al margen de filias y fobias musicales. ¿Hasta qué punto los antiguos premios UFI seleccionan y son representativos de lo que está sucediendo aquí y ahora en la escena musical española? Si así lo fuera, resultaría normal que pudiéramos hablar de la total y plena decadencia del indie en España. Si lo mejor que podemos encontrar hoy son artistas cuyos primeros discos fueron publicados en los noventa, tenemos un problema. Afortunadamente no es así, y los premios entregados ayer sólo responden a una lógica de mercado que, al modo de un conflicto entre outsiders e insiders, perpetúan las posiciones establecidas y cierran el paso a nuevas propuestas.

Porque los premios entregados ayer tienen eco en los medios de comunicación a gran escala. No son un reducto del underground: casi todos los grandes periódicos hablaron de ellos. La consecuencia directa es que al margen del reducto de salas, sellos y aficionados que viven en el underground y que, en términos generales, no miran hacia ningún otro lugar más que a sí mismos, el indie es lo que proyectan eventos como los premios de la Música Independiente. Podría resultarnos sorprendente pero no lo es tanto: la música independiente es de cara a la opinión pública Xoel López, Love of Lesbian, Lori Meyers, La Habitación Roja, Vetusta Morla y un largo etcétera de nombres por todos conocidos. Copan los festivales, las portadas de muchas revistas y los titulares de unos grandes periódicos. Y ellos hacen estupendamente bien.

Dado este panorama, quién podría negarle a nadie que la música independiente española ha entrado en barrena. Los grupos que cuentan con mayor proyección mediática son los que en última instancia acceden a los galardones y que, a continuación, reciben aún más proyección mediática. La rueda gira sobre sí misma y los accesos llevan cortados un tiempo: ayer no se supo prácticamente nada de Los Punsetes, algunas de las discográficas más relevantes del underground no participaron y por el camino se perdieron discos como los de Unicornibot, Los Claveles, Pegasvs, Toundra, Horn of The Rhino, Angelus Apatrida, Fantasmage y otros muchos. Sr. Chinarro, no obstante, estuvo nominado otra vez, suponemos que por sus indudables méritos de los noventa.

Al final, entregados los premios, queda la sensación de que la escena siempre es la misma, que se retroalimenta a sí misma y que no hay espacio para el atrevimiento, las nuevas propuestas, la frescura, la juventud y la necesidad de que el indie, siempre en cursiva, transmita una imagen de sí mismo totalmente radical, revolucionaria y artísticamente arriesgada. Puede que dar la vuelta completamente a los Premios de la Música Independiente no contribuya a revitalizar al escena, a empujar a la gente a las salas de conciertos y a oxigenar la cultura musical española, pero nadie debería oponerse a intentarlo. Lo único que podemos ganar ahora mismo es que la edad media de la escena independiente siga creciendo hasta que todos muramos con ella. De manera natural.

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