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Nos hemos vuelto comerciales

Rage Against The Machine

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Rage Against The Machine nacieron llenos de contradicciones y así han seguido hasta hoy, pero nada de eso quita para que sus discos se convirtieran, en los 90, en una de las mejores muestras de explosividad, violencia, izquierdismo, conciencia difuminada y catarsis crossover.

Rage Against The Machine: trayectoria

En Rage Against The Machine convergen varios miembros de grupos de Los Ángeles, activos hasta entonces por separado y que se unen para formar algo del todo distinto a lo que hacían por separado. Zack de La Rocha, desde el principio carismático vocalista, había probado suerte en grupos como Headstance o Inside Out, pero para Rage Against The Machine decide, además, traerse a un viejo amigo de su infancia, Tim C. (también Tim Bob), como bajista. El núcleo duro e inmutable del grupo lo forman junto a ellos Tom Morello a las guitarras y Brad Wilk a la batería.

Los cuatro se unen en 1991 para apenas un año después empezar a mover una cassette de doce canciones con la que el runrún ya nunca deja de sonar. Pese a su actitud de oposición frontal a numerosos males del capitalismo económico y cultural, Rage Against The Machine acceden a firmar un acuerdo con Epic, pertenenciente al imperio Warner, e inmediatamente lanzan, en 1992, su debut homónimo Rage Against The Machine.

Obra nunca superada y de un impacto profundo en numerosos oyentes, el debut deja huella en un grupo que, desde entonces, no para de actuar y que, además, decide subir el listón de las críticas y el activismo, quizás como reacción a quienes les acusan de dormir con el enemigo por el sello elegido para su debut. Canciones como ‘Bombtrack‘ o ‘Bullet In The Head‘ se convierten en clásicos inmediatos y el grupo destaca por su amalgama de exhibicionismos guitarreros de corta duración; por sus rimas y estrofas escupidas con violenta intensidad, casi rapeadas; y por una base rítmica que no deja aire a las canciones.

Los siguientes cuatro años, el grupo entra en la primera espiral de mal rollo, amenaza de ruptura y apariciones públicas repletas de rabia. Mientras, trabajan en lo que en 1996 se convertirá en Evil Empire, número uno en listas de EEUU y triunfador en medio mundo gracias al tirón de ‘Bulls on Parade‘ como single. Menos redondo y de parto muy complicado, es, sin embargo, una buena muestra de por qué el sonido del grupo puede hacer funcionar incluso canciones más débiles. Canciones partecuellos, sin miedo a la confrontación y con mucho de catarsis para un grupo siempre al borde del adiós.

Un parto menos complicado da vida en 1999 a The Battle of Los Angeles, otro superventas masivo que pone más de manifiesto que nunca el divorcio entre la crítica (que les acusa de contradictorios y de repetitivos) y el público, que no deja de disfrutar con su fiereza, la urgencia y la tensión de sus canciones. ‘Calm Like a Bomb‘, el título de una de las canciones de este tercer disco, les define bien.

Rage Against The Machine son de los pocos en el mundo que sí sufren el Efecto 2000. Ese año, Zack De La Rocha decide que lo mejor es empezar a andar en solitario, aunque el grupo sigue tocando citas en directo. Sin embargo, en octubre, Zack anuncia de manera sorprendente que deja el grupo (falta de comunicación, como es habitual) y, rizando el rizo, el trío que queda en pie apuesta por hacerle un ¡ZAS!: seguirán con nuevo vocalista. En esa situación nace a final de año Renegades (2000), colección de versiones de gente como MC5, Springsteen, EPMD, los Rolling Stones…

Finalmente, la promesa de que Rage Against The Machine seguirán sin Zack no se concreta. Morello, Wilk y Commeford tienen la decente idea de que las nuevas canciones que hagan se bauticen bajo el nombre de Audioslave, donde el cantante será Chris Cornell (Soundgarden). Y Rage Against The Machine quedan en barbecho para siempre, con apenas un par de despertares. El primero es en 2003, con la edición del directo Live at the Grand Olympic Auditorium. Y ya, cinco años después, con su regreso a los escenarios. El grupo gira, pero no graba nada nuevo, pese a los muchos rumores de un nuevo disco en camino.

Discografía comentada de Rage Against The Machine

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En imágenes

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