Balago – Darder: mayor sofisticación y ambientes cósmicos más ambiciosos

"Balago-Darder" src="http://img.hipersonica.com/2013/08/Balago-Darder.jpg" class="centro" /> La de Balago continúa siendo una carrera prácticamente impoluta en la que siguen experimentando disco a disco, ofreciendo un rendimiento mayor. Seguramente ni siquiera en nuestro país sean especialmente recordados o reivindicados,

Balago---Darder

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La de Balago continúa siendo una carrera prácticamente impoluta en la que siguen experimentando disco a disco, ofreciendo un rendimiento mayor. Seguramente ni siquiera en nuestro país sean especialmente recordados o reivindicados, pero siguen conformando uno de esos recovecos en los que refugiarse para desconectar de la civilización y encontrar un referente ambiental que puede ser de primer orden, y así lo atestiguan con su nuevo disco, el quinto ya de su carrera: Darder (Foehn Records). En él deforman algo más la arquitectura de su música, basada en atmósferas oscuras y translúcidas en las que dar rienda suelta a la imaginación, y probablemente sea su mejor álbum hasta la fecha.

Darder, hacia un horizonte más épico y no tan gris

Tras más de diez años de trayectoria y un puñado de discos emocionantes en los que ahogarse en la miseria o emocionarse con leves toques de épica ambiental, David Crespo ha sido el único que ha sobrevivido a Balago, participando en todos los álbumes. Desde que llegara Roger Crespo en su último trabajo, Extractes d’un Diari, para acompañarles a él y a Guim Serradesanferm, han aumentado las dosis de experimentación en el conjunto, algo que, por otra parte, ha sido inherente a la carrera de este proyecto de La Garriga (Barcelona).

Darder representa un cambio en la configuración musical de Balago, que siempre han estado en el terreno del ambient, pero con alguna influencia del post-rock, mimetizando rasgos de este. Con este nuevo material, han utilizado su cacharrería electrónica para elaborar su disco más cósmico y volátil, ganando en épica de dark ambient y generando diferentes paisajes de los que nos tenían acostumbrados. Si escuchar sus discos en otras ocasiones era comprar un billete de ida para la melancolía, los recuerdos grises y la soledad, esta faceta se ha visto bastante mermada. Enfrentarse a Darder es inmiscuirse en un viaje interestelar, repleto de sofisticación y llanuras de tensión. En este sentido, y como viene siendo habitual en el grupo, la temática del álbum queda reflejada en su portada.

Balago no es un grupo con el que se puedan emitir juicios a la primera de cambio, y sus discos tampoco. A pesar de algunas composiciones minimalistas, se pueden descubrir diversas texturas en las raíces de las canciones, por lo que hay que ir poco a poco con él y con paciencia, encontrando y valorando los detalles. Con este nuevo trabajo, en cualquier caso disminuye la probabilidad de que te eche de primeras (si no eres de ambient) porque el grupo ha venido reduciendo el minutaje desde su último disco, y con este nuevo lanzamiento, debido a los cambios en el engranaje sonoro, hay más pasajes a los que volver una y otra vez.

En Extractes d’un Diari el trío ya había apostado por algo más de músculo para crear un ambiente más acaparador e igualmente hipnótico, pero en Darder la ventaja es que es un disco más concentrado y corto, lo que a la postre lo hace más intenso con respecto a producciones anteriores. Esa intensidad empieza desde el minuto uno, con ‘L’Explorador’ acongojando desde todos lados, mientras acompañan texturas frías y líquidas que transmiten esa sensación de soledad y angustia, que en esta ocasión no predominan en el álbum. Pronto se expande esa atmósfera más épica y contundente en cortes tanto como ‘Foc de Camp’, donde parecen influenciados por un Jean Michel Jarre a cámara lenta, como en ‘Nord’, en la que recuerdan al pop militar y grandilocuente de Dernière Volonté. En sendos casos, los temas tienen su parte de sintetizador que emite sonidos más luminosos y nítidos, algo que contrasta con el modus operandi que los barceloneses venían poniendo en práctica.

Emociones a flor de piel

La quietud y los momentos de introspección que acompañan a Balago ahora se pueden ver interrumpidos por industriales irrupciones con sonidos erráticos y diversos sampleados (‘El Penúltim’), cuando en anteriores interpretaciones de su ambient preferían desarrollar composiciones que en muchas ocasiones se hacían demasiado extensas. Es un acierto no sólo acortar los temas, sino salir de ese pozo en el que era tan fácil ahogarse. Salir de él para acercarse a un abanico sonoro más amplio, en el que tienen cabida las arquitecturas elegantes y evocadoras de la naturaleza como ‘Cignes’ (cisnes) o las melodías primigenias de ‘L’Etern Retorn’ es sin duda un paso necesario en su carrera para poder abarcar más límites sonoros.

Al fin y al cabo, las sensaciones son el principal fuerte del ambient de Balago; electrónica compuesta para abrir los sentidos y cuyo fin es satisfacer esas necesidades de relajación, melancolía o, en este caso, también liberación, que en ocasiones necesitamos. Esta vez, con Darder, han pulido la sofisticación de su música, aunando los patrones característicos del proyecto como las melodías grisáceas y desarrollos hipnóticos, con mayores momentos de épica y acercamientos a coordenadas más alegres que no desentonan con la idiosincrasia del grupo.

Haber acortado el número de pistas y reducirlas hace que sea uno de los discos de más fácil digestión de Balago, que entra de una forma más accesible de lo que acostumbran sus álbumes. Lo mejor de todo es que lo hacen sin radicalizarse, sin llevar nuevos postulados hacia polos opuestos.

“nota-Balago” src=”http://img.hipersonica.com/2013/08/nota-balago-1.jpg” class=”derecha” />Manteniendo un cierto equilibrio, han confeccionado un trabajo que parece una banda sonora lunar, evocando viajes cósmicos pero también transmitiendo la calma que irradia estar alejado de la civilización. Composiciones cerebrales que en algún momento oprimen, pero que la mayor parte del tiempo emocionan, tomando sin complejos la misma órbita de artistas de la talla de Tangerine Dream o compositores como Klaus Schulze. Un viaje ineludible para los acérrimos del ambient.

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