Haken – The Mountain: vanguardismo de y con clase

The Mountain es el disco que consolidó a Haken en la cumbre del Progresivo mundial.

Haken-Cover

Dos parecían, en la dos décadas pasadas, los únicos caminos a recorrer por parte de las bandas de Rock Progresivo a la hora de desarrollar nuevo material. Por un lado se encontraba la posibilidad de apostar por recuperar el sonido clásico de las míticas bandas de los años 70 o de rescatar el neoprog al que se aferraron las promesas de los años 80, aquellas que tuvieron que hacer frente a la crisis provocada por la decadencia de los dioses, surgidos en la década posterior.

Por otro apareció la vía de incorporar planteamientos propios del Rock Progresivo a corrientes ya existentes, como sucedió con el Grunge como punto de partida, para Tool, o con el Metal y todas sus variantes, cuestión que viviría su principal desarrollo en la década pasada (aunque Fates Warning, Dream Theater o Symphony X ya lo apuntasen en la precedente). Ésta y la anterior postura permitieron la reaparición del progresivo como planteamiento con impacto, pero cada una en su extremo fue incapaz de dotar a la escena de la efervescencia necesaria para reverdecer viejos laureles.

Sería la definitiva combinación de las dos posturas aparentemente contrapuestas, es decir, la suma del respeto y homenaje a los sonidos más clásicos y de la innovación consecuencia de la incorporación del planteamiento progresivo a géneros no visitados anteriormente, el hecho diferencial que ha acabado permitiendo al Prog vivir lo que muchos ya acuñan como una nueva edad de oro. Muchas son las bandas que, surgiendo desde esa vía intermedia, viviendo en esa escala de grises situada entre el blanco y el negro, se han hecho con un nombre recientemente. Y dos de ellas han sacado dos de los mejores discos de Rock (o Metal, o como queráis llamarlo) Progresivo en mucho tiempo. Los primeros son los noruegos Leprous. Y los segundos son los ingleses Haken, quienes con su nuevo álbum The Mountain se consagran como una de las bandas más importantes de la actualidad.

La madurez del tercer álbum

Y como podréis ver aquí y en otros muchos sitios, la referencia a Leprous en la review de The Mountain no es una coincidencia gratuita, al igual que sucedería en el caso opuesto, puesto que ambas bandas responden a una misma realidad a pesar de visitarla desde dos planteamientos aparentemente diferentes. Coal y The Mountain son la misma cosa, son dos caras de una misma moneda, son dos calles que comienzan en lugares distintos pero que desembocan en la misma plaza.

Porque al igual que sucedía con Coal, Haken reformulan el Rock Progresivo en un disco en el que el Metal de ocasiones anteriores aparece mucho más dosificado aunque sin carecer de trascendencia en el contexto del álbum, al contrario. Los ingleses demuestran tener las ideas tan claras como los noruegos, y lo han hecho en un disco que demuestra que Haken han llegado a ser lo que realmente querían ser y apuntaban, logrando todo esto en un álbum en cuyo metraje han incorporado referencias clásicas que aún no habían asomado la cabeza en su repertorio anterior, y todo ésto sin que nadie se atreva a cuestionar su entidad indepediente, sino todo lo contrario.

Rompiendo con parte de su pasado para construir el futuro

Y Haken se consolidan como una de las bandas más en forma de la actualidad rompiendo varios de los esquemas por los que hasta ahora les conocíamos. Mientras que Aquarius y Visions fueron dos álbumes conceptuales, llegando a ser el segundo de ellos una especie de suite de más de una hora de duración, The Mountain se articula en lo instrumental y en lo lírico como un álbum al uso, cuestión que permite a los ingleses trabajar con una mayor libertad en ambas áreas, libertad que ha sentado pero que muy bien al resultado final.

Así, aunque se intuyan algunos leitmotifs en el trabajo de teclados y guitarras (pero de forma muy sutil) los nueve temas que componen la edición normal del álbum fluyen de forma cómoda y ágil, suponiendo la distribución de cada uno de los temas uno de los principales aciertos del álbum, llegando los descansos y los ascensos en su momento justo, en el punto necesario para que la atención no decaiga y administrándose de forma magistral los puntos fuertes de The Mountain, que son muchos.

Dosis de pasado y modernidad

Muy inteligente ha sido también todo lo que tiene que ver con el proceso previo al lanzamiento del disco, jugando con mucha cabeza las bazas que The Mountain encierra. Y es que al contrario de lo que suele suceder en muchos otros casos, Haken han sabido escoger muy bien los adelantos, siendo ‘Atlas Stone‘ y ‘Pareidolia‘ dos grandes temas dignos del mayor de los hypes pero que no ensombrecen en ningún momento al resto de canciones, siendo precisamente las reservadas aquellas que componen el verdadero esqueleto del álbum.

Porque es en el tridente conformado por ‘The Cockroach King‘, ‘In Memoriam‘ y ‘Falling Back to Earth‘ donde se encuentran todos los motivos que convierten a The Mountain en uno de los mejores álbumes de este año. Los casi 20 minutos que componen la suma del primer y tercer de los anteriores suponen probablemente los momentos más arriesgados de toda la carrera de Haken, riesgo que los ingleses saben solventar con una facilidad que epata.

Unas estructuras arriesgadas y llenas de sorpresas (con los dejes jazzeros de siempre), referencias a los infravalorados Gentle Giant en forma de juegos de coros ‘A Capella’ que progresan en el interludio del primero, y un desarrollo atmosférico e intrumental aparentemente caótico encerrando los momentos de mayor locura del repertorio de la banda en el tercero, significan unos márgenes perfectos para el que es, quizás, el mejor tema corto que Haken han lanzado nunca, logrando condensar en solo cuatro minutos todo de lo que son capaces como banda.

Y precisamente son la complejidad en las estructuras y la no linealidad en el desarrollo del álbum la principal virtud y único posible defecto del mismo, ya que, por un lado, dificulta la primera toma de contacto con el mismo mientras que, por otro, premia o recompensa al oyente que acepta y acaba comprendiendo cual es el juego al que Haken le invitan.

Yo mismo tuve dificultad a la hora de coger el punto o conectar con las progresiones encerradas en temas como ‘The Cockroach King‘, suponiendo la escucha analítica de The Mountain uno de los mayores retos a los que me he enfrentado este año. Temas como ‘In Memoriam‘ o ‘Pareidolia‘ ayudaron a la hora de perseverar en el empeño, escondiéndose tras este esfuerzo una recompensa en forma de un nuevo disco que añadir a la lista de mis discos de cabecera.

9/10

Hablaba al principio de la review de que es en la senda equidistante entre modernidad y respeto al pasado donde se encuentra la clave del éxito para el Rock Progresivo en estos momentos. Steven Wilson fue uno de los primeros artistas en recorrerla y Leprous y Haken quienes mejor han entendido que ese es el camino a recorrer. Valgan los discos que ambas han sacado este año como constatación de todo esto.

Discografía de Haken

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