Okkervil River – The Silver Gymnasium: cuando eramos jóvenes

Will Sheff poniendo un trozo del alma de su niñez.

The-Sylver-Gimnasium

Hará unos quince años que Jeff Mangum se coronó como el ídolo generacional del Indie gracias a la banda sonora de muchos y el disco en el que refugiarse para otros. In The Aeroplane Over The Sea ha marcado una huella imborrable en la historia de la música y también en mucha gente. Sin embargo, el hito se quedó ahí y no supimos más de Neutral Milk Hotel (sí que seguimos oyendo hablar de Mangum, pero no con tanto jolgorio).

Pero más allá de la transcendencia que tuvo dicho disco en su momento temporal y en el público en el que caló, queda el legado de todos aquellos que en la última década han empleado el Pop como mensaje y el Folk como idioma. Muchos son los que le deben tanto a Mangum por ese disco, empezando por los aclamados Arcade Fire y terminando en los que hoy nos ocupan, Okkervil River, que no terminaron alcanzando las mismas cotas de popularidad que los canadienses, aunque sin duda lo merecían.

Okkervil River regresando sobre sus pasos

A Will Sheff hay que alabarlo más de lo que se le alaba en la actualidad, aunque tampoco es que sea un desconocido. Y aunque Win Butler ha terminado copando más portadas y logrando más ventas que él, siempre demostró más talento que el canadiense. Estamos hablando del más claro sucesor de Mangum en los últimos tiempos. Capaz de transitar magníficamente en ese terreno intermedio donde se cruzan el Folk, el Rock y el Indie y de tejer con maestría esos magníficos universos líricos donde uno tiene la facilidad de perderse entre las referencias, los guiños y las confesiones.

Es difícil no idolatrar a alguien que ha diseñado la dolorosa melancolía de Black Sheep Boy o la viveza emocional de The Stage Names, también conocido como El Disco (así, con mayúsculas). Hasta los “descartes” de dicho disco estuvieron bastante bien. Quizá lo más negativo que nos ha ofrecido, que no significa necesariamente que sea deficiente, sea I Am Very Far, donde se dio la vuelta a sí mismo para hacer un álbum complicado y menos accesible.

Adiós escenarios y personajes, hola realidad y nostalgia

Pero cuatro años después, Sheff vuelve por sus fueros, dejando a un lado las experimentaciones marcianas de su anterior álbum, y entregando un álbum como The Silver Gymnasium, realizando un viaje temporal y emocional a Meridian, el pueblo de su infancia, con otro ejercicio narrativo y lírico magnífico, pero con otro aspecto muy importante. Sheff vuelve a centrarse en las canciones, lo verdaderamente importante, sobre todo en una banda como Okkervil River.

Con un arranque como ‘It Was My Season‘ vuelve los Okkervil melancólicos, pero tampoco los tristes. Instrumentos a flor de piel, sacando ese gancho rockero que muchas veces han desplegado, y Will Sheff poniendo un trozo del alma de su niñez, como en la mayoría de las canciones. ‘Down Down the Deep River‘, con su memorable estribillo, el frágil y delicioso minimalismo de ‘Lido Pier Suicide Car‘, una ‘Where the Spirit Left Us‘ que apunta a himno del disco y a figurar durante mucho tiempo en el repertorio del grupo o la desesperación que desprende ‘All the Time Every Day‘.

Por supuesto, no todo el monte es orégano. Claramente no estamos ante un The Stage Names o algo parecido. No va a ser la primera referencia que se nos venga a la mente o a la que acudamos una vez nos acordemos de Okkervil River, pero no resulta decepcionante ni mucho menos. Quizá se le pueda acusar a Sheff de no dar el máximo en el aspecto vocal, pero este no es un disco en el que construya escenarios y personajes con su voz casi como elemento teatral, sino que es un trabajo intimista y autobiográfico donde deja pedazos de su juvenil existencia y sus recuerdos. El resto del grupo cumple de manera notable para hacer que la instrumentación complemente bien lo que su líder busca transmitir.

7/10

Como ya he dicho, The Silver Gymnasium no va a ser el trabajo más trascendente del grupo ni tampoco va a ser uno de sus mejores cancioneros, pero sí ayuda a que Sheff vuelva a encontrase a sí mismo. Volviendo a situarlo como uno de los mejores cantautores del momento y mostrando los síntomas que le hacían apuntar como el sustituto natural de Jeff Mangum en el siglo XXI. No todas las canciones tienen que ser brillantísimas e inolvidables. Aquí encontramos un disco compacto, regular en cuanto a la calidad de sus temas, sin excesivos altibajos y de escucha bastante ligera. Lo que viene siendo un disco agradable con el que pasar un buen rato.

Tracklist de The Silver Gymnasium

  1. It Was My Season
  2. On a Balcony
  3. Down Down the Deep River
  4. Pink-Slips
  5. Lido Pier Suicide Car
  6. Where the Spirit Left Us
  7. White
  8. Stay Young
  9. Walking Without Frankie
  10. All the Time Every Day
  11. Black Nemo

Okkervil River en Hipersónica