Pearl Jam – Pearl Jam (2006): víctimas del paso del tiempo y de su propio pasado

Cuatro largos años tardaron Pearl Jam en reemprender la marcha tras el polémico Riot Act, polémico por la lectura que la crítica hizo del álbum, siendo considerado a posteriori como el álbum más pequeño de

Cuatro largos años tardaron Pearl Jam en reemprender la marcha tras el polémico Riot Act, polémico por la lectura que la crítica hizo del álbum, siendo considerado a posteriori como el álbum más pequeño de toda la discografía de la banda norteamericana, y, sobre todo, por la connotación política que acabó adquiriendo el mismo, tanto por su contenido como por la posición crítica de Vedder y compañía al respecto de la política del miedo y la falta de estulticia impuestas por el gobierno de George W. Bush.

Importantísimos fueron esos cuatro años para que sanasen todas las heridas que Pearl Jam habían sufrido en el periodo Binaural y Riot Act, heridas que fueron desde lo meramente artístico, con dos discos que significaron un importante retroceso de calidad con respecto de la época anterior, hasta lo personal comenzando con lo sucedido en la tragedia de Roskilde y acabando con la campaña pública en contra de la banda por sus inclinaciones políticas, inclinaciones que adquirieron un protagonismo que se reforzaría en este periodo de parón.

La delgada línea que separa al compromiso del activismo político

Porque por primera vez en su carrera se señaló a Pearl Jam por ser una banda política. A pesar de que el compromiso de los de Seattle con su generación y con la realidad que les rodeaba nunca había estado en entredicho y siempre había sido más que patente, nunca Vedder y compañía habían cruzado la línea de intervenir de forma directa en la vida política de su país, jugando siempre el papel de ‘enemigo en la sombra’, analizando e inclinándose con la sutileza y elegancia que siempre habían caracterizado a las letras de la banda.

Sin embargo algo cambió para Pearl Jam con lo sucedido en Roskilde, y ese algo, una vez asimilado lo sucedido y curadas unas heridas que aún tardarían unos años más en cicatrizar, desembocaría en su respuesta a la política del terror interpuesta por el presidente de los Estados Unidos tras los eventos del 11 de Septiembre y las posteriores guerras en las que la pacificación del Golfo Pérsico y lucha contra los Talibanes no eran más que una excusa, una coartada con la que obtener apoyo de la ciudadanía norteamericana en la batalla por el control del petróleo.

Así se sucederían los eventos que mi compañero Probertoj ya os citó en el artículo anterior, eventos orientados a convertir a Pearl Jam en enemigos del sentimiento patriótico por intentar hacer ver lo que ellos veían claramente. Fortalecidos en sus convicciones, a pesar de lo que se podría llegar a entender en un principio, lo que comenzó como una ‘sutil’ broma con George W. Bush como protagonista, acabaría desembocando en la implicación directa de Pearl Jam en la campaña Vote for Change encabezada por gente de la talla de Bruce Springsteen, REM, Ben Harper o My Morning Jacket.

Convirtiendo la rabia en energía y la energía en rabia

Y evidentemente la reelección de George W. Bush fue un duro golpe para Pearl Jam, no ya a nivel de imagen sino más bien en lo anímico, en lo referente al sentimiento de pertenencia a una sociedad como la norteamericana. Afortunadamente no les faltaron muestras de apoyo y acabaron dándose cuenta de que el enfrentamiento Demócratas Vs Repúblicanos era la batalla menos importante de las que deberían librar en ese momento, siendo fundamental despertar del letargo a los millones de compatriotas que vivían sumidos en el temor a un nuevo atentado en suelo norteamericano.

En esas condiciones, y una vez acabada la gira Vote for Change, Pearl Jam comenzaron a trabajar en un álbum de un tamaño reconocidamente similar a Riot Act (en lo artístico) pero que significaría la salida definitiva de la banda de la crisis identitaria en la que entraron con el cambio de siglo. Recogiendo toda esa rabia contenida por lo incomprensible de que Estados Unidos prefiriera, deliberadamente, permanecer sumida bajo el mandato de un psicópata en lo personal e ignorante en lo político, Vedder y compañía transformarían esa rabia en energía y la energía en rabia entrando al estudio con las ideas más que claras: tenían que responder ante lo sucedido y debían hacerlo de forma impactante.

Cerca de un año tardarían en rematar esa respuesta, la cual fue vendida por la prensa como un regreso a las raíces del sonido Pearl Jam, un regreso Hard Rock a tiempos de Vs o Vitalogy. Sin embargo, y como logramos apreciar en cuanto tuvimos el disco en nuestras manos, el slogan elegido fue inexacto por varios motivos.

Un ‘Back to the Roots’ con el punk (y los ases del Rock) como espejo

Y es que lo que los medios nos vendieron como un viaje a tiempos del Vs nos acabaría llevando bastante más atrás en el tiempo, a esos años en los que se sentarían las bases de lo que posteriormente sería el Grunge y la personal interpretación del Rock clásico que harían Pearl Jam. Sabedores de que la mejor forma de canalizar su creciente energía era utilizar el Punk como conducto, regresar a tiempos de Green River, viajar al pasado buscando su propia esencia, tamizándolo con el Rock más clásico de sus compañeros en la gira Vote for Change, Springsteen, REM o Ben Harper, el folk de Riot Act o la experimentación de Binaural perderían su sitio a manos de un protagonismo de esquemas más sencillos, ritmos más acelerados y sonidos algo más viscerales.

Más elocuentes de lo que en apariencia parecen serían portada y título del álbum, ambos reflejo de la insignificancia que el envoltorio tenía (para ellos) con respecto de lo que se contenía realmente en el álbum, un contenido que mostraba, pretendidamente, la esencia de lo que habían sido, eran y serían Pearl Jam. Ese contenido era, efectivamente, una mirada al pasado, a su pasado, y en ese caso, el álbum debía ser un álbum homónimo de forma ineludible.

Probablemente por primera vez en la historia de la banda, las influencias de míticas bandas como Ramones, Black Flag o el garage de los primeros The Who o REM, aparecían de forma indisimulada, no tamizada por esa dosis de grandilocuencia (entendida en el buen sentido) que siempre había caracterizado las composiciones de Pearl Jam, lo cual constituye, probablemente el disco con un sonido menos personal de todos los que ha lanzado la banda hasta el momento, a pesar de las continuas autoreferencias que encierra.

Lo que Pearl Jam encierra: honemajes a su pasado y al pasado del Rock

Ecos del hit momentáneo que fue ‘Spin The Black Circle‘ se escuchan de forma clara en la agresiva ‘Comatose‘, la suciedad de los temas menos introspectivos de No Code tiene su espacio en la inicial ‘Life Wasted‘ mientras el single de adelanto ‘World Wide Suicide‘ se haya a medio camino a lo mostrado por primer y tercer tema del álbum, con un deje clásico y un estribillo y riffs marca de la casa.

Severed Hand‘ mantiene el frenético ritmo en cuanto a calidad y tempo punk constituyendo probablemente mi momento favorito (junto a ‘Inside Job‘) del álbum gracias al estimulante desempeño de Gossard y McCready en las 6 cuerdas y el parón introspectivo en el que Vedder nos introduce conforme avanza el tema. ‘Marked In The Sand‘ cierra un gran inicio de disco con sus subidas y bajadas y un final que hace inevitable que pensemos en Bruce Springsteen.

Desgraciadamente el álbum entra en barrena con la floja ‘Parachutes‘, canción que siempre he considerado como la más floja de la historia de la banda a pesar de pretender rendir homenaje a los ases de Liverpool, demostrando que a Pearl Jam siempre se les ha dado mejor jugar a ser The Who que The Beatles, cuestión de la que creo siempre han sido conscientes Vedder y compañía.

Unemployable‘ no es capaz de remontar a pesar del claro homenaje a Michael Stipe en el estribillo, quedando ‘Big Wave‘ como otro infructuoso intento de levantar un álbum cuya segunda parte se suele hacer bastante cuesta arriba por culpa del bajón cualitativo que sufre en sus últimos 30 minutos y por un halo Springsteeniano que se hace demasiado evidente en temas como ‘Gone‘ o ‘Come Back‘, un halo que, evidentemente, no funciona.

Desgraciadamente todo llega demasiado apagado a ‘Inside Job‘, lento y reflexivo tema que, a pesar de no acabar de cuajar, significa un más que meritorio intento de emular grandes momentos de la historia de la banda como ‘Garden‘ o ‘Better Man‘ demostrando que Pearl Jam siguen siendo más eficaces buscando en su propio repertorio y huyendo del repertorio de otros.

Así regresarían Pearl Jam del parón más largo de su carrera, dando, a pesar de todo, la impresión de que su regreso era un tanto improvisado debido a que muchos de los temas presentados no estaban perfectamente rematados, y de que los de Seattle son más grandes cuando se refieren a sí mismos y no cuando juegan a parecerse a otros, por mucho que esos otros sean REM o don Bruce Springsteen.

6.8/10

Grande sería el impacto que la gira Vote for Change tendría en Pearl Jam en lo ideológico (para muestra las letras de este álbum) y en lo musical vistas las influencias recogidas en el álbum. Lo positivo de un mayor compromiso político y social por parte de la banda quedaría ensombrecido por un definitivo abandono de la grandeza pasada producto del agotamiento creativo. Jamás volvieron ni volverán Pearl Jam a ser los de antes, siendo éste el golpe más duro que la realidad puede ofrecernos. Afortunadamente hemos contado con el tiempos suficiente como para asimilar este hecho y lograr valorar a Pearl Jam en su justa medida, como una de las bandas más honestas que nos ha dado la historia del Rock.

Discografía de Pearl Jam

Esas bombas nucleares están cogiendo polvo.